La tercera ola de contagios en México está impulsada, sobre todo, por encuentros sociales y por los jóvenes. “Los fines de semana son nuestra perdición”, señala Mauricio Rodríguez. 

“La gente quiere ya quitarse el cubrebocas y vivir la vida. Se están haciendo graduaciones, los muchachos andan de fiesta en lugares cerrados, sin sana distancia. Y de fin de semana en fin de semana se va amplificando la epidemia”, agrega el vocero de la Comisión para Atender la Emergencia por Coronavirus de la UNAM.

El repunte de casos en México empezó en zonas turísticas, justo por la afluencia de vacacionistas y la falta de medidas de protección; pero hay otras entidades donde las razones son diversas. En Tabasco, por ejemplo, la epidemia ha sido difícil de controlar por la imposibilidad de parar actividades en una zona petrolera; en la Ciudad de México tuvo que ver la reapertura de cada vez más actividades presenciales. 

Pero en estas semanas, como ya lo han señalado las autoridades de salud en México y como lo ratificó la misma OPS, son los jóvenes el nuevo centro de los contagios, lo que también ha ayudado a que haya menos muertes, por su menor nivel de riesgo de desarrollar COVID grave. Las razones de que ellos sean el nuevo foco es porque son los que tienen mayor vida social, con contactos de riesgo, y porque no están vacunados.

Una enfermera que trabaja en una clínica familiar del ISSSTE en la Ciudad de México, y que pide omitir su nombre porque no les permiten dar entrevistas, cuenta a Animal Político que hace unas semanas llegaban alrededor de 10 pacientes, de ellos, cinco iban ya con prueba positiva de COVID, del resto dos eran sospechosos y tres tenían rinitis alérgica o secuelas de coronavirus.

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