Ucrania el tema en común que tienen cuatro mandatarios políticos.

El domingo 6 de febrero, el mandatario de los Estados Unidos, Joe Biden prometió “poner fin” a la construcción del oleoducto Nord Stream 2 para abastecer de gas ruso a Europa si Moscú asalta a Ucrania.

A través de una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán Olaf Scholz, Biden mencionó: “si Rusia invade -eso significa tanques o tropas cruzando la frontera de Ucrania nuevamente- entonces ya no habrá más un Nord Stream 2”.

“Les prometo”, dijo Biden, que “le pondremos fin”.

Desde la Guerra Fría no se había visto algo parecido.

Por su parte, el canciller alemán, se mantuvo un poco más moderado en su posición y solo prometió estar “unidos” con el presidente estadounidense.

Hasta ahora, está declaración dada por Joe Biden ha sido la más contundente con respecto al futuro del nuevo gasoducto, que ya se terminó, pero que no ha empezado a canalizar gas natural hacia Alemania.

Cuando fue cuestionado por el Nord Stream 2, Scholz evitó mencionar el gasoducto con nombre propio o confirmar directamente que apoyaría eliminar la infraestructura.

En su primera visita a la Casa Blanca desde que asumió en reemplazo de Angela Merkel, Scholz ha sido criticado por Ucrania y Estados Unidos por su postura casi pasiva en defensa de la Ucrania pro-occidental.

En cuanto al tema de las garantías de seguridad, el lunes 7 de febrero Emmanuel Macron, presidente de Francia le propuso al mandatario ruso Vladimir Putin “construir garantías de seguridad concretas” para todos los Estados implicados en la crisis ucraniana.

Luego de más de cinco horas de conversaciones con el líder ruso en Moscú, Macron dijo en rueda de prensa, “el presidente Putin me aseguró su disposición a participar en este proceso y su voluntad de mantener la estabilidad y la integridad territorial de Ucrania”.

El líder del Francia aceptó, como sugería Putin, que “no hay seguridad para los europeos si no hay seguridad para Rusia”.

Durante la rueda de prensa se puso de manifiesto las profundas diferencias entre ambos, con un tono tenso al final de la sesión.

“Quien cree en Europa que debe saber trabajar con Rusia. ¿Es fácil? No. ¿Hay un elemento de ingratitud? Sí. ¿Debemos abandonarlo? No (…) Tenemos desacuerdos, los aceptamos”, señaló Macron.

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