Redacción MXPolítico.- Desviar recursos de los trabajadores y afectar su jubilación/pensión de la cual vivirían el resto de sus vidas, es un delito de lesa humanidad.

Trabajadores del IMSS, quienes durante 27 años ahorraron para su retiro, denuncian que cuando menos 90 mil jubilados denuncian que el gobierno federal entregó de manera indebida los recursos del Sistema de Ahorro para el Retiro a la Secretaría de Hacienda, afectando su patrimonio.

No es una denuncia más. Está fundamentada y en el IMSS no les hacen caso -¿dónde andará Zoé

Robledo?- y tampoco en Gobernación y menos en la Presidencia de la República.

Resulta inexplicable que un presidente, cuyo eje rector es proteger a los que menos tienen, haya avalado la transferencia de recursos que no son del Estado, tampoco del Gobierno y menos del

IMSS. Son dineros ahorrados para la vejez.

Como el caso de los jubilados del Instituto, hay otros que se replican con los pensionados de muchas dependencias del sector público.

Se entiende que el Gobierno requiera de recursos, después de agotar el Fondo de Estabilización Presupuestaria, utilizar miles de millones de pesos sustraídos de los fideicomisos cancelados por la Cámara de Diputados y que no cuente con dinero para sus programas sociales. Lo que no se comprende es que eche mano de algo que no le pertenece.

Ante la cerrazón que han encontrado los trabajadores, decidieron hacer un plantón en pleno Paseo de la Reforma -nada que ver con el de Andrés Manuel López que cerró no solamente Reforma sino Juárez y 5 de Mayo durante 46 días reclamando su “presidencia legítima”- sin recibir respuesta de nadie.

Rosario Hernández Jiménez, representante de JubIMSS, indicó que solicitan una mesa de diálogo con “algún funcionario directamente de la Presidencia de la República y de confianza del Presidente López Obrador para que podamos exponer nuestra problemática y nos den una solución de fondo.

No quieren que les entreguen oficios y que se les informe que su “asunto está en estudio”. Quieren su dinero.

Y vaya que tienen razón. Hay que añadir que, por ejemplo, aquellos derechohabientes que por diversas razones cotizaron uno o dos años y después no lo hicieron por independizarse o no encontrar empleo en una empresa que los afiliara de nueva cuenta, no reciben devolución alguna por parte del IMSS.

Son millones de personas que cotizaron alguna vez y ¿en dónde está ese dinero?

En algún momento intenté saberlo y a pesar de la cercanía profesional que tuve con algunos directores de la institución, me fue imposible hurgar hasta el fondo para hallar la pista del dinero.

Lo mismo ocurre con el INFONAVIT, en donde las cotizaciones de los patrones y trabajadores no son devueltas bajo el argumento de que se entregará cuando el reclamante haya sido jubilado.

También son millones, cientos, miles de millones de pesos que parecieran estar bajo los jinetes del apocalipsis.

El dinero de los trabajadores, el que ahorraron con sacrificios a veces inhumanos, es intocable.

Sin embargo, ya algunos diputados de Morena han propuesto la desaparición de las afores para que el dinero lo administre el Banco del Bienestar. Es decir, el gobierno.

Se habla de 50 mil millones de pesos -se me hace chico el monto- los que se encuentran en las diversas afores. Disponer de ellos, aunque sea esa suma, es inconstitucional y provocaría un delito.

Lo del IMSS puede ser solamente la punta del iceberg.

Autor: Jesús Michel Narváez

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