El martes 14 de septiembre fue rechazado por el presidente del Senado de Brasil, Rodrigo Pacheco, el decreto firmado por el presidente Jair Bolsonaro que alteraba las reglas de moderación de contenido en las redes sociales y, según sus críticos, dificultaba la lucha contra la desinformación.

El presidente del Senado de Brasil explicó que el decreto contrariaba reglas constitucionales y generaba “inseguridad jurídica”, por lo que lo devolvió al presidente, dejándolo sin efecto.

Por tal motivo, una jueza de la corte suprema ordenó suspender cautelarmente los efectos de la medida presidencial.

Para ser ley, la norma necesitaba tramitarse en el Congreso y ser aprobada, alteraba disposiciones del Marco Civil de Internet. Según el gobierno, buscaba combatir “la remoción arbitraria e inmotivada de cuentas, perfiles y contenidos por parte de los proveedores”.

El texto establecía una serie de hipótesis en las que habría “justa causa” para remover contenidos o suspender usuarios (comisión de delitos, violencia, entre otras) e imponía a las plataformas nuevos protocolos para aplicar estas suspensiones.

En cuanto a “derechos políticos, a la libertad de expresión, comunicación y manifestación de pensamiento” no pueden ser abordadas en un decreto con fuerza de ley, de efecto inmediato, y que le corresponde al Congreso analizar un asunto de “alta complejidad técnica” como este, añadió Pacheco.

Algunas redes sociales como Facebook ya habían advertido que se trataba de un decreto inconstitucional, mientras que legisladores de la oposición acudieron a la corte suprema para frenarla.

Bolsonaro, a quien ya le han borrado contenido de sus redes por difundir información falsa sobre el covid-19, califica como “censura” la suspensión de cuentas o remoción de contenidos que las plataformas han aplicado, basadas en sus normas, a él y sus partidarios.

Asediado por investigaciones judiciales y una caótica gestión de la pandemia que erosionó su popularidad, Bolsonaro emitió el decreto en vísperas de una tensa jornada de manifestaciones masivas el martes pasado, en las que inflamó a sus seguidores con nuevos ataques a las instituciones, en particular contra el poder judicial.

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