Redacción, Noticias MX Político.-  A pesar de que su nombre no fue barajeado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el senador Ricardo Monreal no quita el dedo del renglón y mantiene su aspiración de suceder al presidente en 2024.

En una columna que publicó este 6 de julio en su sitio personal, el coordinador de Morena en el Senado abordó el tema de la sucesión presidencial luego que López Obrador hizo pública su lista de posibles relevos en su conferencia matutina, como Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, Tatiana Clouthier y Rocío Nahle, y no lo mencionó, a pesar de ser uno de los más visibles interesados.

Según Proceso, senador morenista consideró que con este gesto del presidente se terminaron los tiempos del “tapado”, que durante décadas marcó el ritual, en el que, según el líder de la mayoría en la Cámara Alta, los aspirantes permanecían quietos, y las posibilidades de ser el sucesor eran inversamente proporcionales al número de grupos que los apoyaban.

“El tapado pasó a la historia, y hoy están a la luz del día los posibles sucesores del presidente AMLO. ¿Quién les dio ese rango o categoría? El propio mandatario, al señalarlos uno a uno por sus nombres. Desde Claudia Sheinbaum hasta Juan Ramón de la Fuente, desde Marcelo Ebrard hasta Rocío Nahle. Y así, sucesivamente, hasta contemplar una baraja sucesoria muy nutrida”, escribió el zacatecano.

Este destape anticipado, de acuerdo con Monreal, es un gesto de “apertura democrática”, con la que el presidente transmite que tiene el control de todos los tramos del procedimiento de su sucesión.

Según el legislador, los nombres mencionados tienen, al menos, tres características en común: “son competitivos electoralmente, garantizan la continuidad y consolidación de la 4T y poseen identificación personal con la lucha histórica por alcanzar la presidencia de la república. Es decir, han acompañado al presidente en su devenir político”.

Para Monreal lejos quedaron los tiempos en los que destapar a los aspirantes a la silla presidencial era un “sacrilegio” que debilitaba la imagen del titular del poder Ejecutivo federal.

“Hay fortaleza presidencial suficiente como para considerar que estos pronunciamientos podrían hacer mella en la gobernanza de la nación”, manifestó.

“A este gesto de apertura democrática que el presidente ha tenido con las y los colaboradores mencionados debe corresponder ahora un gesto de madurez de ellos mismos para no alterar, distraer o dispersar el trabajo y la conducción gubernamentales en la segunda parte de la actual administración”, apuntó.

Antes de reiterar que tiene la mano levantada, estimó necesario que quienes simpatizan con la autoproclamada Cuarta Transformación mantengan la unidad, la cohesión y la consistencia con el movimiento que conduce López Obrador, pues se vienen desafíos importantes como el proceso de “revocación/ratificación de mandato presidencial en marzo de 2022”, así como posteriormente la elección de gubernaturas y la elección presidencial en el 24.

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