Redacción MXPolítico.-Miseria, olor a muerte y pólvora y total confrontación, va dejando a su paso el presidente Andrés Manuel López Obrador por este México dolido, carcomido por la estupidez de quienes han tenido en sus manos su destino. 

A muerte, por los más de seiscientos mil desaparecidos por una pandemia mal enfrenada, y a pólvora, por los que a metralla pura, han perdido la vida en un país en el que las fuerzas del mal -osease bandas delictivas- pasean su impunidad y violencia sin la preocupación de ser perseguidos, pues el gobierno, que debería garantizar el estado de derecho y seguridad para todos los mexicanos, ha sido cómplice y protector de los más sanguinarios asesinos y narcotraficantes que hoy pululan en nuestro territorio.

Engreído como suele ser, el tabasqueño, que en estos trágicos poco más de tres años de su administración ha cometido toda clase de errores y permitido cualquier número de irregularidades y corruptelas de quienes le acompañan en este desastre de gobierno, sigue pensando que hace un impecable trabajo desde el histórico Palacio Nacional, cuando las catástrofes financieras, la fuga de capitales, la inflación, la escasez y carestía de alimentos básicos, el desempleo, la división nacional, la pugna anticipada de su sucesión, la improvisación, la inexperiencia y el descrédito mundial, son las más triste y lacerante de las realidades.

¿Hasta dónde? ¿Hasta cuando la ceguera colectiva, el marasmo, la anestesia, droga o la actitud zombi que Andrés Manuel López Obrador ha provocado en la mayoría de la población podrá ser sacudida de tajo? ¿Llegarán a darse cuenta esos incautos seguidores que el mayor mentiroso que haya tenido México en la presidencia nos está llevando a condiciones de terrible tragedia, de absoluto fracaso, de daño incalculable a la nación?

Urge el surgimiento de voces acreditadas que se alcen para que encabecen la comunión de los muchos ciudadanos que urgimos cambio ya no sólo de rumbo sino de gobierno. La oportunidad nos la ofrecerá la revocación de mandato. Tomémosla en serio. Digamos basta a la barbarie política de sus ocurrencias.

López obrador parece estar agotando todos los caminos para hacer de este país lo que por décadas hemos esperado. Los gobernantes que lo han antecedido nos han llevado sexenio tras sexenio a peores escenarios; él parece empeñado en acabar con lo poco bueno que aún nos queda.

Ojalá México despierte.

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