Enrique de la Madrid, hijo del expresidente Miguel de la Madrid, se mostró en desacuerdo con lo planteado por el primer mandatario por su estrategia de seguridad.

A través de su cuenta oficial de Twitter, de la Madrid insinuó que la postura del jefe del ejecutivo se trataba de un acto de locura, pues se buscaba obtener un resultado distinto haciendo lo mismo.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. ¿No le estará pasando eso al Gobierno Federal cuando dice “no vamos a cambiar la estrategia de seguridad?”

Dicho reclamo viene después de las declaraciones del presidente durante la conferencia matutina del 23 de junio en las que reconoció un incremento en los homicidios dolosos en lo que va de su administración. Sin embargo, comentó que a su llegada al Ejecutivo, dicho delito también se encontraba con los índices altos.

En ella, López Obrador aseguró que esta clase de hechos son consecuencia del “fruto prohibido de una política de corrupción, de impunidad, que se implementó desde los tiempos de Felipe Calderón”.

“Calderón no recibió así el país, él lo llevó arriba y todavía en el gobierno pasado le subieron más”

Las declaraciones no son nuevas, ya que ante cada nuevo hecho de violencia que acontece en el país, AMLO ha señalado a sus antecesores como responsables de las condiciones en las que recibió el país.

De igual forma llamó hipócritas a quienes criticaron la estrategia de seguridad que de su gobierno para atender la problemática, especialmente al propio Calderón, quien también compartió su reprobación ante la estrategia que ha seguido su gobierno.

“Se me hace muy ruin que se dé un hecho lamentable que sí duele (…) pero estos hipócritas lo primero que hacen es voltear a vernos a nosotros y a mí”

Por otro lado, el asesinato de los sacerdotes jesuitas ocurrió durante la noche del pasado 20 de junio. Ya que estos buscaban auxiliar a un guía de turistas quien se refugió en la iglesia de Urique en un intento por escapar de un grupo de hombre armados.

El guía de turistas era perseguido por José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, quien estaba bajo la influencia de la drogas y el alcohol y no escuchó las suplicas de los eclesiásticos. Por lo que abrió fuego contra ellos y a quien perseguía.

Subieron los cuerpos a a una camioneta tipo pick up y emprendió la huida, abandonando los cuerpos en otro lugar.

Tras la localización de los cuerpos, la FGE ofreció hasta cinco millones de pesos para ubicar al Chueco lugarteniente del Cártel de Sinaloa que es responsabilizado por los asesinatos de dos sacerdotes jesuitas y del guía de turistas.

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