El deplorable hecho, pone al desnudo la realidad de la política de seguridad pública impulsada desde el Gobierno Federal y replicada, ya por los nuevos gobiernos de adscripción ‘morenista’, como es el caso de Sonora.

Redacción MX Político.- En hechos verificados en la segunda más importante zona urbana de Sonora, Ciudad Obregón, municipio de Cajeme, Sonora, un padre de familia de familia asesinó a un juez con un arma de fuego, luego de que se le notificara había perdido la custodia de sus hijos. Posterior al asesinato, el atacante se suicidó en el interior de los Juzgados de lo Familiar del Poder Judicial del Estado.

La Fiscalía del Estado de Sonora informó en un comunicado que se está trabajando en el caso para esclarecer los hechos ocurridos en el lugar, confirmando que el motivo del tiroteo fue derivado del resultado del litigio, además de que ambas personas mantenían un parentesco familiar.

“Los primeros informes arrojan que los hechos se derivaron de una diferencia por un litigio familiar, que provocó que dos abogados con parentesco fallecieran en el juzgado de Cajeme, por la privación de la vida de uno y el suicidio de su agresor”, adelantó la dependencia.

El deplorable hecho, pone al desnudo la realidad de la política de seguridad pública impulsada desde el Gobierno Federal y replicada, ya por los nuevos gobiernos de adscripción ‘morenista’, como es el caso de Sonora.

Los ‘Abrazos no Balazos’, no han podido garantizar que ni siquiera en un inmueble sede del Poder Judicial, haya garantías para la impartición de justicia hacia los mexicanos.

La fuerza pública brilla por su ausencia, no sólo en Ciudad Obregón, sino también en Guaymas, Caborca, Puerto Peñasco, Cananea, Magdalena, Agua Prieta, Cucurpe (tierra natal del gobernador Alfonso Durazo), Moctezuma, Tubutama…. Y en todo el país, en términos generales.

No hay paz ni orden público, en pueblos y barrios de todo el país.

Un jefe policial de Canadá declaró hace unos días que no estaba de acuerdo con el principio de la proporcionalidad en el uso de la fuerza pública, pues -argumentó- da lugar a que cualquier delincuiente se sienta en la equitativa circunstancia y nivel de fuerza para hacerle frente y oponerle resistencia… resumió en su crítica una aspiración formal que hay ya al interior del sector policial de muchos de los páises del mundo: que el uso de la fuerza pública no sea proporcional o equiparable al de un agresor a la legalidad, infractor o delincuente… sino superior.

¿Será?

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