De la Fuente no obstante, tiene múltiples objeciones al manejo de la pandemia en México y a la conducta pública del aún subsecretario Hugo López-Gatell; su renuncia sería condición inexorable para su llegada a la SSa.

Redacción MX Político.- Circuló fuerte el rumor este fin de semana, en diferentes portales electrónicos especializados en política, sobre la inminente llegada del exrector de la UNAM y también exsecretario de Salud del Gobierno Federal mexicano, Juan Ramón de la Fuente, a la titularidad de esa última dependencia.

El nombre del eminente psiquiatra, posgraduado en Rochester, Nueva York y con experiencia laboral en la prestigiada Clínica Mayo, además de ser el actual embajador en la ONU, José Ramón De la Fuente, ya está sobre la mesa de análisis en Palacio Nacional como posible reemplazo de Jorge Alcocer.

El cambio tiene por finalidad resolver el desabasto de medicamentos, un drama que ha escalado en la cotidianidad del entorno de Andrés Manuel López Obrador.

El portal La Política Online (LPO) ya reveló por ejemplo, que De la Fuente inició ciertos sondeos de cara a una eventual candidatura en 2024. Su llegada al gabinete lo potenciaría como tercera opción frente a Marcelo Ebrard (con quien el embajador está confrontado) o la jefa de gobierno de CDMX, Claudia Sheinbaum.

Según lo consignado por ese portal, hace una semana el primer destino que se le consideró a De la Fuente fue la Secretaría del Bienestar.

No obstante, ante un primer sondeo el ex rector de la UNAM declinó de plano la posibilidad. Un detalle al respecto: ¿Será que finalmente el gobernador de Tabasco Adán Augusto está ganando su guerra subterránea contra Javier May y Octavio Romero?

Además de ser médico, la Secretaría de Salud, es una oportunidad inmejorable para De la Fuente. La compra consolidada de medicamentos sería su gran desafío. El intento de conseguir medicamentos a través del sistema UNOPS dejó un resultado más bien pobre. Se buscaron 530 tipos de fármacos y solo se consiguieron oferentes para el 40%, esto fundamentalmente por el veto presidenciales a los principales laboratorios mexicanos, asociados a la ‘era neoliberal’.

El dato más inquietante: según cálculos del sector de Salud, México reporta un déficit de 950 millones de dosis de medicamentos para tratamientos complejos.

Este escenario es el que De la Fuente tendría que ser capaz de resolver, no sin antes el debate conceptual de entender por qué México requiere de un sistema de compra de medicamentos al que acuden los países más pobres del mundo, que no tienen infraestructura ni laboratorios privados.

Existe otro agregado que encierra su complejidad: De la Fuente pudiera asumir en reemplazo de Jorge Alcocer pero la salida de Hugo López Gatell sería una condición inexorable. De la Fuente tiene múltiples objeciones al manejo de la pandemia en México y a la conducta pública del funcionario, con sus postales en playas del Pacífico y paseos por la Condesa en CDMX.

El actual embajador tampoco comparte la embestida permanente de Gatell al sector empresario, con su vocación constante imponer nuevos impuestos a alimentos de alta carga calórica. Para De la Fuente, como es de esperar, la solución es más compleja y está anclada en cambios educativos más que de precio o de ubicación de los productos en tiendas y mercados.

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