Redacción Oaxaca Político / NVI Noticias.- La tarde del sábado 18 de junio, Ignacio Pérez o don Nacho como le dicen, fue agredido junto con uno de sus compañeros, en el atrio del templo de Santo Domingo de Guzmán en la capital oaxaqueña, por comerciantes en la vía pública, pues les habían recomendado a estos mantenerse en un lugar, pues son ambulantes; sin embargo, ellos no hicieron caso y los golpearon.

Tras haber puesto su denuncia, don Nacho, de 61 años, y su compañero continúan trabajando, pues afirma que disfrutan estar en las calles, convivir y mejorar la vista del Centro Histórico de Oaxaca.

Desde enero de 2022, con el inicio de la nueva administración municipal, más de cien personas comenzaron a trabajar como inspectores del comercio en la vía pública; no obstante, no esperaban que iban a recibir agresiones, tanto verbales como físicas, por parte de comerciantes o incluso de la ciudadanía.

Cabe recordar que en abril de 2021, un inspector fue agredido por un comerciante ambulante, quien le enterró una navaja, provocándole heridas que causaron su muerte.

Ahora todo es diferente

Rosa Isela Isidro, quien tiene 23 años de edad, comparte que en la capacitación que recibió, se le explicó que trabajarían de una forma diferente a la que se han desempeñado otras personas en ese cargo, como amedrentar comerciantes, quitarles la mercancía o insultarlos.

“Nos dijeron que teníamos que tratarlos como lo que son: personas, que fuéramos educados, respetuosos y siempre priorizar el diálogo, pero muchas veces los comerciantes no lo entienden”, señala.

Por su parte, su compañera Graciela Vásquez, de 50 años de edad, expone que muchas veces con decirles que si no obedecen, “se les quitará la mercancía”, provoca que los comerciantes se enojen y comiencen a agredirlas.

“No es la primera vez que durante esta administración somos víctimas de violencia, pero nunca hemos querido esa situación”, expone.

Graciela expone que muchos de los comerciantes le mencionan que ciertas situaciones las habían tenido durante años como puestos de más de un metro de largo, que es lo permitido por el reglamento o un lugar fijo.

“Lo que más nos comentan es que por años así trabajaron, pero nosotros les decimos que trabajaremos de manera diferente y siempre poniendo el diálogo por encima de todo”, argumenta.

Todos los señalan

Don Nacho afirma que en varias ocasiones ha platicado con los niños que venden dulces en las calles, a quienes les pregunta por sus padres o dónde viven, pues es probable que sean parte de trata de personas.

“Sin embargo, los niños comienzan a llorar y las personas nos empiezan a gritar, a decirnos que por qué los estamos molestando, pero es justo porque queremos llevarlos a algún lugar seguro, pero la gente no lo entiende”, lamenta.

Asimismo, menciona que a los comerciantes les han dicho que deben retirarse y les dan el tiempo de recoger sus cosas y no ellos mismos decomisarlas.

“Entendemos que es su fuente de ingresos y que al igual que nosotros, necesitan trabajar; por eso no les decomisamos nada y siempre utilizamos el diálogo y aunque todos los días recibimos agresiones verbales, pues entendemos que es su forma de defenderse”, expone Rosa Isela.

Los tres inspectores comparten que han sido agredidos física y verbalmente, pero continúan su trabajo, pues se sienten felices de los resultados satisfactorios, ya que antes había más de dos mil comerciantes en las calles y ahora son alrededor de 500.

“Para mí, la mejor satisfacción es que me reportan que hay un puesto instalado donde no debe y cuando llego, lo retiramos fácilmente sin tener que llegar a la confrontación”, menciona Isela.

Por su parte, don Nacho invita a la ciudadanía a darse cuenta que los inspectores ya no son los mismos de antes, los prepotentes, que faltan al respeto, sino todo lo contrario, pues “se están regulando los malos vicios de hace muchos años”.

GPP

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