Redacción Oaxaca Político / Lasillarota.-Luego de dos años de pandemia, Sara Gladis Peña regresó al Estado de México para retomar sus actividades como expositora de la gastronomía oaxaqueña.

Originaria de la Mixteca, por varios meses suspendió sus recorridos en ferias y exposiciones en el país, donde acercaba un cachito de sus tradiciones a los rincones más alejados.

Esta vez le tocó visitar Chimalhuacán, al oriente del Valle de México, donde por primera vez y después de dos años, logró reencontrarse con sus paisanos y retomar los lazos que quedaron pendientes.

“Nosotros nos dedicamos a andar en los eventos y con la pandemia no hubo nada de eventos y nada de trabajo. Estuvo muy tranquilo, la verdad no pudimos trabajar”, dijo.

“Mucha gente vino aquí de pueblos de Oaxaca y eso nos facilita la venta de los productos porque ya los conocen, pero también, a pesar de que seamos del mismo estado, cada región es distinta en cuanto a gastronomía y música”, comentó.

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(Foto: Manuel López)

Por varias generaciones, su familia se ha dedicado a la venta de bebidas típicas de la zona norte de Oaxaca, como tejate y agua de chilacayote, que buscan preservar entre los más jóvenes.

“El tejate es como agua de chocolate, su sabor es dulce y muy fresco para estos días que hay mucho calor, y el agua de chilacayote es algo similar al sabor del dulce de calabaza que comen mucho aquí en México”, explicó.

PREPARACIÓN

Para preparar ambas bebidas se necesita de paciencia y mucha energía debido a que todo el proceso se realiza de forma artesanal y llega a demorar más de una hora.

“Para el chilacayote se pone a cocer una calabaza con piloncillo y se le pone canela. El sabor es muy fresco”, explicó.

En cambio, para el tejate, que incluye cacao, maíz, flor de rosital y el hueso del mamey, el proceso es más complicado.

“Primero, todos los ingredientes tienen que tostarse y por separado se procede a moler cada uno del hueso de mamey, la flor y el cacao”.

“Se hace como una especie de mole y luego de tener el maíz junto lo ponemos en una cacerola que le llamamos paste, y esa cazuela nos sirven los otros para poder mover”, comentó Sara.

Esta bebida se ha convertido en el motor de la economía para cientos de comunidades de la sierra de Oaxaca, como San Andrés Huayápam y Achile.

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Incluso, ambos pueblos actualmente mantienen una disputa para ser considerados como los pioneros en la elaboración del tejate porque “cada población se atribuye a sí misma”.

COMBINACIÓN DE SABORES

El proceso final para la elaboración del tejate contempla la fusión de dos pastas: una del maíz tostado y la segunda integrada por el cacao, la flor de rosital y parte del mamey.

“Lo que hacemos es juntar las dos pastas y lo comenzamos a mover, y aproximadamente el proceso se lleva una hora, pero tenemos que estar moviendo completamente a mano, parecido a como le hacen en la masa de los tamales”.

Durante el proceso, los artesanos tienen que templar los ingredientes debido a que juntar el cacao con el hueso del mamey puede llegar a “cortar” la preparación y perder toda la mezcla.

“No tenemos que hacer hasta que las dos masas se junten y ponerla en agua. Ya luego mucha gente piensa que es amaranto, pero no porque es la grasa del cacao con el mamey que se juntan y empiezan a flotar”, dijo.

FESTIVAL CULTURAL OAXAQUEÑO EN CHIMALHUACÁN

Sara formó parte de más de 200 artesanos y productores provenientes de Oaxaca que luego de dos años retomaron la exposición y venta de productos nativos de esa zona.

Lo hicieron durante tres días consecutivos dentro de la plaza cívica del barrio de Vidrieros, dedicada al intercambio cultural de los pobladores de Chimalhuacány de Oaxaca.

“Venimos a esta feria y hemos tenido un buen recibimiento de la gente, y aparte es una buena forma de mover la economía de lo que son nuestros municipios”, comentaron.

El festival reunió a más de 50 mil personas, principalmente de Chimalhuacán y de municipios de la región como NezahualcóyotlTexcocoLa Paz y Valle de Chalco, con fuerte presencia de habitantes oaxaqueños que migraron al centro del país desde hace más de 50 años.

GPP

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