Redacción Oaxaca Político / El Universal.- Los terremotos que en septiembre de 2017 dañaron gravemente a Oaxaca encontraron a una ciudad capital herida, con más de 300 inmuebles con valor histórico que ya arrastraban daños y afectaciones. 

A cinco años de distancia, se trabaja en un plan para aminorar los riesgos que aún presentan estas edificaciones, de acuerdo con  la Dirección del Centro Histórico y Patrimonio Edificado del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez. 

Mercedes Rizo Chongo, titular de dicha dependencia, explica en entrevista que los daños al patrimonio de la capital oaxaqueña causados por los sismos se sumaron a los que ya arrastraban los monumentos y edificios históricos. 

Según datos oficiales de 2013, desde esa fecha los inmuebles se catalogan por su nivel de riesgo: bajo, mediano y alto. El listado, que se actualiza constantemente en coordinación con Protección Civil, incluía 314 inmuebles con afectaciones.

Para 2017, a pesar de los sismos, se registró una reducción, pues se contabilizaron 284 inmuebles con diferentes grados de afectación. La funcionaria municipal explica que la reducción en la cifra se debe a que en el periodo de 2013 a 2017, muchos propietarios intervinieron sus inmuebles y desde entonces las estadísticas señalan una recuperación paulatina. 

Lo anterior se refleja en la cifra general que para este 2022 indica que hay 270 inmuebles con diferentes grados de afectación en la ciudad de Oaxaca, luego de que de 2017 a la fecha se puso en marcha el Plan de Gestión de Riesgo de Desastres para el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca.

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El objetivo principal es “tener una metodología de actuación para identificar los riesgos y poder actuar en el momento de una contingencia de una manera ordenada, puntual y poder mitigar daños”. 

El documento, al que tuvo acceso EL UNIVERSAL, tiene como propósito 16 actividades clave, que incluyen la preparación, revisión y actualización periódica de las políticas, planes y programas de preparación y contingencia ante los desastres; el desarrollo de sistemas de alerta temprana y previsión multisectoriales centrados en las personas y los múltiples peligros; y la promoción de la resiliencia de las infraestructuras esenciales nuevas y existentes.

Aunque el plan se creó en 2017, se retomó en esta administración que inició en enero pasado, a fin de actuar con más eficacia ante contingencias como los sismos.

El plan, dicen las autoridades, es prioritario si se toma en cuenta que según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de los 2 mil 340 inmuebles que sufrieron algún tipo de daño durante los sismos en 11 estados del país, la mayoría se concentró en Oaxaca, entidad que sumó 295 inmuebles con valor histórico, entre ellos 85 templos, 15 zonas arqueológicas, 12 museos, 12 espacios culturales y bibliotecas y seis construcciones históricas civiles.

Entre los más destacados de la capital oaxaqueña resultaron con afectaciones la Catedral Metropolitana, el templo y exconvento de Santo Domingo de Guzmán y la zona arqueológica de Monte Albán.

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Acorde con el INAH, hasta el 22 de julio pasado se reportaba a restauración plena de mil 434 inmuebles, un avance superior a 65%, pero no incluían a Oaxaca, pues el instituto reconoce que será hasta 2023 que los esfuerzos se centrarán en Oaxaca, Puebla y Ciudad de México. 

Abandono, mayor riesgo

El retraso que reconoce el INAH en la restauración de monumentos, templos y edificios históricos es justificado por las autoridades municipales por la pandemia de Covid-19, pues dicen que alentó los trabajos.

“Muchas de las personas que trabajaban en esta labor también enfermaron, muchos fallecieron, por eso es que a cinco años del sismo, en la ciudad y en las regiones del estado se sigue trabajando en las reparaciones”, dice la directora del Centro Histórico y Patrimonio Edificado

Además, agrega que las construcciones en la ciudad de Oaxaca se han adaptado a la experiencia y por tratarse de una zona sísmica, la arquitectura es resistente. Por esta razón, detalla,  los principales daños son por falta de mantenimiento.

“Si en 2017 los inmuebles se dañaron un poquito más fue porque el sismo sucedió cuando se registraban fuertes lluvias, a ello se suma la falta de mantenimiento, reportes de colapsos, de construcciones que al final no resistieron”, añade.

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Pese a ello, afirma que se ha avanzado en la atención a inmuebles en mal estado y se han identificado edificios con valor histórico que representan riesgos en caso de sismos, pero están abandonados. Muchos otros tienen daños que no son visibles desde las fachadas y con los sismos, se dañan más. 

“Estos inmuebles tienen diversas problemáticas, en algunos hay indolencia de los propietarios, quienes no tienen interés en repararlos, por lo que el deterioro es inevitable. Hay otros con situaciones jurídicas, como litigios, por lo que no se puede acreditar la propiedad y, por lo tanto, no pueden intervenirse”, agrega.  

Sin embargo, señala que el problema central es que las reparaciones de inmuebles antiguos requieren de recursos económicos, algo que muchas familias no poseen y al no haberse dañado por los sismos, no entraron en los planes de reconstrucción del gobierno. Según el ayuntamiento capitalino, hasta este 2022 se han emitido 40 notificaciones para informar sobre el estado de inmuebles que podrían ocasionar un accidente.

“Lo que hacemos es exhortar a las y los propietarios para informar sobre el estado del inmueble, apoyarlos en lo que se requiera y atender el problema”, agrega la funcionaria. 

Pese a las notificaciones, sólo una decena de propietarios se han acercado a la dirección municipal para recibir orientación. “A esos inmuebles les damos un tratamiento especial, asesoría en coordinación con el INAH, para atenderlo lo más rápido posible”, finaliza.

GPP

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