Redacción MX Político. –  El libro de El cuarto jinete, Verónica Murguía comenzó a trabajarlo hace más de quince años, pero no sentía que le hubiera llegado el momento de ver la luz. Durante la pandemia, la narradora decidió rescatar aquella historia del cajón para rescribirla y publicarla.

Al hacerlo descubrió que el miedo del ser humano ante la enfermedad, en su novela ubicada en la Edad Media expone los miedos y reacciones que en su momento detonó la peste negra entre la población.

El cuarto jinete es un libro que mantuviste guardado en un cajón. ¿En qué momento decides de recuperarlo?

La trabajé cuando Estados Unidos y sus aliados decidieron bombardear Bagdad. Decidí guardarla porque la gente estaba enfrascada en otras cosas. Sin embargo, cuando tuvimos los primeros casos de Covid-19 y la pandemia tomó fuerza, la rescaté porque precisamente trata de las cosas que salen cuando el ser humano se enfrenta a la enfermedad. Escribí al personaje con mucha pasión mientras las enfermeras y el personal sanitario padeció actos de violencia. Creo que el desprecio a estos trabajos tiene sus raíces en el mundo medieval, cuando las mujeres eran penadas si ayudaban a los enfermos.

La novela tiene mucha investigación sobre la Edad Media, ¿cómo fue arquitectura del libro?

Toda la vida he leído sobre la Edad Media, desde niña me ha encantado todo lo relacionado con ese periodo. Creo que las distopías también están atrás y a veces mirar al pasado puede volvernos más sensatos para entender, es tan sencillo como eso.

Necesitamos entender que la enfermedad es arbitraria y ser solidarios

Tu novela establece vasos comunicantes entre lo que sucedió con la peste de entonces con el presente.

El principal nexo es el terror humano frente a la enfermedad. Encontré muchos ejemplos de solidaridad, pero también muchos de un rechazo cruel a los enfermos. Cuando la gente se reponía del Ébola, la misma comunidad la rechazaba. Necesitamos entender que la enfermedad es arbitraria y ser solidarios.

De alguna manera tu novela se inscribe dentro del arte que nos invita a pensar en la pandemia y sus efectos. ¿Qué le debemos a exigir a las propuestas que aborden el tema?

Lo único que le pediría a una obra es que mantenga la idea de la arbitrariedad de la enfermedad, no lo hemos entendido. Incluso solemos decir que a alguien le da cáncer porque se guardó el resentimiento, cuando la realidad es que es un padecimiento más vinculado a cuestiones genéticas.

Donde sí hay mucha distancia entre El cuarto jinete y la época actual es en términos de religiosidad y moral.

Venimos de una época mucho más racional como fue el siglo XX. Por fin uno pudo asumirse como ateo sin que un monje dominico lo quisiera llevar a la hoguera.

Al final en la novela planteas que la relación entre compasión y esperanza.

Mientras haya compasión habrá esperanza. Me alienta pensar que, en circunstancias peores porque creo que un campo de concentración es peor que la peste, hubo gente capaz de encontrarla como Jorge Semprún, Primo Levi o Solzhenitzyn.

¿Estamos viendo más compasión o más mezquindad?

Veo mucha compasión en la sociedad civil, pero también veo mucha división y cizaña. De repente la pandemia en México ha pasado a segundo plano ante cosas que amenazan la vida cotidiana como la violencia o las disputas políticas.

KC

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