Redacción MX Político.- Un equipo de investigadores que estudió un plesiosaurio encontrado en un sitio de excavación en Wyoming lo identificó como un reptil marino de cuello largo. En su artículo publicado en la revista iScience, el grupo describe sus hallazgos y dónde encaja el espécimen con otros de su época.

Un equipo de paleontólogos descubrió los restos fósiles de plesiosaurio en 1995 y los llevó al Museo Paleontológico de Glenrock, donde fue estudiado de forma intermitente a lo largo de los años. Pero no se le dio un estudio serio hasta hace poco. Los investigadores comenzaron su trabajo observando que los plesiosaurios generalmente se han encontrado en dos variedades principales, aquellos con cuellos largos en forma de serpiente rematados por una cabeza pequeña, o aquellos con un cuello corto y una cabeza con una mandíbula larga que recuerda a un cocodrilo. El nuevo no encajaba en el patrón: tenía un cuello largo y una boca como la de un cocodrilo. Se llamó Serpentisuchops pfisterae, que, según los investigadores, se traduce aproximadamente como “criatura con cara de cocodrilo”.

Las mediciones mostraron que la criatura medía aproximadamente 7 metros de largo. Los investigadores estimaron que tenían alrededor del 35% de la criatura representada por los fósiles. También notaron que estaba bien conservado: las únicas partes que faltaban eran las relacionadas con las piernas y los pies, que se cree que tenían forma de paleta. Los investigadores notaron que tenía dientes largos de forma cónica, que eran suaves y no estaban destinados a cortar. Esto, señalan los investigadores, sugiere que la criatura capturó y comió presas pequeñas que podría ensartar con sus afilados dientes. Sugieren además que probablemente ondulaba mientras se movía por el agua, moviendo el cuello hacia adelante y hacia atrás y luego cerrando las mandíbulas para agarrar y tragar peces u otras pequeñas criaturas marinas.

El espécimen fue fechado en el Mesozoico: se encontró en esquisto que data de hace aproximadamente 66 a 101 millones de años y era solo uno de los muchos tipos de plesiosaurio, que eran un grupo de diápsidos marinos. Los investigadores también notaron que sus anchas espinas neurales cervicales sugerían que tenía grandes músculos epaxiales que permitían un movimiento rápido de la cabeza y el cuello.

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