Redacción MX Político.- La Compañía Nacional de Ópera, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), presentará en formato semiescenificado una nueva producción de Montezuma, de Carl Heinrich Graun. Con este título se ofrece al público la primera obra operística desde el inicio de la contingencia sanitaria en el Palacio de Bellas Artes. La última vez de su escenificación en el recinto fue en 1992; en esta ocasión regresa a este recinto con motivo de la conmemoración por los 500 años de Resistencia indígena, México-Tenochtitlan.

En conferencia de prensa virtual, al referirse a esta puesta en escena, la directora Ruby Tagle precisó que se “intenta recrear la imagen primera que tuvieron los españoles al observar Tenochtitlan. Las crónicas de Bernal Díaz del Castillo mencionan que su primera impresión fue ver una ciudad que brillaba y totalmente blanca. Este montaje no tiene nada que ver con el de 2010, ni en escena ni en tratamiento de los personajes. Son propuestas muy diferentes”.

En cuanto a los aspectos musicales, el director titular de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, Iván López Reynoso, comentó que “Montezuma no es totalmente barroca, contiene el rigor del virtuosismo barroco, pero ya representa la transición hacia el Clasicismo, incluso contiene algunos rasgos del Romanticismo; de ahí su gran importancia”.

Para Guadalupe Paz, quien refirió que no conocía la partitura, “busqué la música y me di cuenta de que Encarnación Vázquez realizó este papel y, para mí fue una gran responsabilidad recibir esa estafeta”.

A su vez, el tenor Jesús León manifestó que “es un gran placer hacer música en este tiempo, porque para los músicos ha sido una época muy difícil. Estoy muy agradecido. Tampoco había tenido el honor de conocerla antes. Me sorprendió descubrir que estaba escrita para castrato”.

Montezuma es una tragedia musical en tres actos, inspirada en la Historia de la conquista de México, población y progresos de la América Septentrional, conocida por el nombre de Nueva España (1684), de Antonio de Solís (1610-1686), con música de Carl Heinrich Graun (1704-1759) y libreto en italiano por Giampietro Tagliazucchi, del original en francés escrito por el rey Federico II de Prusia, quien fue mecenas del compositor. Fue estrenada el 6 de enero de 1755 en la Ópera Real de Berlín.

Montezuma es una obra mítica. Como muchas otras escritas en el siglo XVIII sobre el llamado “Nuevo Mundo”, el libreto está escrito conforme a los cánones de la época, en los que predominaban las historias con ingredientes idílicos e intrigas, en las que convivían por igual personajes verdaderos con ficticios, dando lugar en muchas ocasiones a historias que deben leerse como obras artísticas relativas a ese específico momento histórico.

Con una partitura musical de gran valía, Montezuma de Graun permite leer la empatía que Federico II tenía hacia el emperador azteca Moctezuma II (Montezuma, en su obra). Al mismo tiempo, queda manifiesto el rechazo que sentía hacia Cortés y la corona española. En una carta escrita al conde Francesco Algarotti, a propósito de la escritura de su libreto, señala: “Tú sabes, por supuesto, que estaré de parte de Montezuma y que Cortés será el tirano”. De acuerdo con la directora de escena de esta producción, Ruby Tagle, éste es el punto de partida de su propuesta: “Cortés se identifica con Montezuma y sueña la grandeza del emperador azteca, viéndose a sí mismo en él”.

Escrita originalmente para cantantes castrati, en la época contemporánea se ha optado por diferentes integraciones del reparto. La más recurrente la que conjunta cantantes mayoritariamente femeninas, para sustituir a los solistas emasculados de la versión original.

Para Iván López Reynoso, director concertador, el criterio ha sido la definición de los colores de cada una de las voces y los personajes, “para aprovechar la riqueza de matices contenidos en la partitura musical”.

El reparto está integrado por la mezzosoprano Guadalupe Paz en el papel protagónico de Montezuma, “emperador de México”; la soprano Karen Gardeazábal interpretará a Eupaforice, “reina de Tlaxcala, prometida de Montezuma”; el tenor Jesús León cantará el personaje de Ferdinando Cortés, “comandante de los españoles”;  María Caballero, como Tezeuco, “oficial de la corona imperial”; Akemi Endo será Pilpatoé, “general imperial”; Arisbé de la Barrera, representará a Erissena, “confidente de la reina” y el tenor Enrique Guzmán como Narvès, “capitán español”. Por su parte, Carlos Aransay es el director huésped del Coro, todos ellos, conjuntamente con la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes, se presentan bajo la batuta concertadora de Iván López Reynoso.

El equipo creativo de esta versión semiescenificada incluye a Ruby Tagle en la dirección de escena, Jesús Hernández en el diseño y realización de la escenografía y la iluminación; Carlo Demichelis es el encargado del vestuario, Cinthia Muñoz diseña y realiza el maquillaje y la peluquería.

Se presentarán cuatro funciones, los días 23, 26 y 28 de septiembre y el 3 de octubre, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Como medidas sanitarias para la realización de estas funciones, los participantes se han sometido a los protocolos que el Palacio de Bellas Artes establece para el uso de sus instalaciones. Tales medidas incluyen el uso de cubreboca, escudos acrílicos y pruebas PCR para los solistas. 

Como parte de los cuidados establecidos por el recinto, se considera una ocupación de 30% en las secciones de luneta y anfiteatro. Las funciones tendrán duración aproximada de una hora 45 minutos sin intermedio. Habrá filtros sanitarios en todas las entradas, tanto para artistas y personal del INBAL, como para los asistentes. Se solicitará al público el uso permanente de cubreboca y evitar aglomeraciones dentro de las instalaciones. El programa de mano estará disponible a través de un código QR en la entrada del inmueble.

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