Redacción MX Político.- La Ciudad de México, capital enorme donde viven millones de personas, es un lugar con un alto nivel de delitos violentos (drogas, secuestros, robos, abusos, etcétera), lo que tal vez la ha hecho protagonista de diversas novelas policíacas.

La gran escritora canadiense-estadounidense de crímenes de posguerra Margaret Millar escribió The Listening Walls in Mexico City, obra en que dos mujeres viajan juntas. Una cae misteriosamente y muere desde un balcón en un hotel de la Ciudad de México. La otra mujer regresa a San Francisco y luego desaparece.

Wilma Wyatt murió cuando golpeó el pavimento; en eso, y en nada más, los testigos están de acuerdo. Ahora su cuerpo yace sin vida en la calle frente a su hotel en la Ciudad de México, pero una historia de chantaje, personas desaparecidas y asesinatos, que se extiende hasta San Francisco, apenas comienza.

De vuelta en California, el detective privado Elmer Dodd busca respuestas, pero este es un misterio que se vuelve más retorcido a cada paso, y la sangre se derramará nuevamente antes de que llegue a la verdad.

Antes de The Listening Walls, Millar ya había publicado sus aclamadas novelas negras Vanish in an Instant (1952) y Beast in View (1955), ganadora del premio Edgar.

Hablando de Pushkin Vértigo, tenemos que agradecer a ese editor por redescubrir El complot mongol (1969) de Rafael Bernal, nacido en la Ciudad de México, un cine negro de culto ambientado en la Ciudad de México.

Es un viaje salvaje de una novela: Filiberto García está por encima de su cabeza. García es un verdadero antihéroe: un ex sicario envejecido con una boca sucia, bastante xenófobo, interesado principalmente en el dinero, tiene tres días para detener un rumor de complot mongol para asesinar al presidente de los Estados Unidos en su visita a México.

El FBI, la KGB y (ciertamente algo extraño) los mongoles están corriendo por la ciudad. Bernal era un diplomático mexicano que tenía una línea secundaria en la literatura policial y también era un especialista en los vínculos culturales mexicano-filipinos. Todo un hombre del renacimiento. Aunque escribió docenas de novelas policiales, para ser justos, El complot mongol es realmente la única que se destaca, siendo una especie de versión Chandleresca de la capital mexicana con un detective privado.

Otra autora que debes conocer es aquella que fue apodada como ‘la Agatha Christie de México’, María Elvira Bermúdez, quien comenzó a escribir en la década de 1940.

Si Agatha Christie tenía a Miss Marple, entonces Bermúdez tenía a María Elena Morán en Diferentes razones tiene la muerte, un ama de casa de la Ciudad de México aficionada a las novelas de misterio, casada con un diputado federal y con una inclinación por resolver crímenes.

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