Redacción MX Político.- Muchas personas que viven hoy en día tienen un pequeño componente de ADN neandertal en sus genes, lo que sugiere un papel importante para la mezcla con linajes humanos arcaicos en la evolución de nuestra especie. La evidencia paleogenética indica que la hibridación con los neandertales y otros grupos antiguos ocurrió varias veces, y la historia de nuestra especie se parece más a una red o un arroyo trenzado que a un árbol. Claramente, el origen de la humanidad fue más complejo de lo que se pensaba.

Es esencial utilizar múltiples líneas de evidencia para investigar el impacto de tal hibridación. El ADN antiguo rara vez se conserva bien en especímenes fósiles, por lo que los científicos deben reconocer posibles híbridos de sus esqueletos. Esto es vital para comprender nuestro complejo pasado y lo que nos hace humanos. La profesora Katerina Harvati del Centro Senckenberg para la Evolución Humana y el Paleoambiente de la Universidad de Tübingen, Alemania, junto con la profesora Rebecca R. Ackermann del Instituto de Investigación de la Evolución Humana de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, han investigado el impacto de la hibridación utilizando cráneos fósiles e identificados híbridos potenciales individuales en el pasado. Su trabajo ha sido publicado en la revista Nature Ecology and Evolution.

Análisis cuidadoso de los datos.

Para ello, los investigadores investigaron una gran cantidad de restos fósiles de humanos antiguos del Paleolítico Superior de Eurasia, que datan de hace aproximadamente 40 a 20 mil años. Varios de estos individuos han producido ADN antiguo que muestra un pequeño componente de ascendencia neandertal en sus genes, lo que refleja su reciente mezcla con este grupo. Los huesos de sus cráneos se compararon con muestras (no mezcladas) de neandertales y humanos modernos tempranos y recientes de África.

Los investigadores examinaron tres regiones del cráneo: la mandíbula, la caja craneana y la cara, en busca de signos reveladores de hibridación. “Estos pueden incluir, por ejemplo, una morfología intermedia en comparación con los neandertales o los humanos modernos, anomalías dentales o tamaños inusuales. Estas son características que vemos en los híbridos de varios mamíferos, incluidos los primates”, explican Harvati y Ackermann. Su estudio mostró que las señales de hibridación eran evidentes en los cráneos y las mandíbulas, pero no en las caras.

En los individuos con antecedentes genéticos conocidos, los investigadores también consideraron si los signos de hibridación en el esqueleto coincidían con el porcentaje de ascendencia neandertal. El hecho de que no lo hiciera sugiere que “la presencia de variantes genéticas particulares es probablemente más importante que la proporción general de ascendencia neandertal”, dicen los investigadores.

Harvati y Ackermann también identificaron a algunos de los individuos estudiados como híbridos potenciales, incluidos individuos del Medio Oriente, bien conocido por ser una región de contacto para los grupos, pero también más allá, tanto en Europa occidental como oriental. Sin embargo, “cuando sea posible, el estado híbrido individual debe confirmarse utilizando datos genéticos y, como tal, consideramos estas identificaciones como hipótesis para probar”, dice Harvati. Este fue el primer estudio de este tipo, dice, y agrega que “esperamos que esto aliente a los investigadores a observar más de cerca estos fósiles y combinar múltiples líneas de evidencia para identificar la hibridación en el registro fósil”.

Innovador de la evolución

En otros organismos, desde plantas hasta grandes mamíferos, se sabe que la hibridación produce innovación evolutiva, incluidos resultados novedosos y diversos. “Se estima que alrededor del 10 por ciento de las especies animales producen híbridos, incluidos, por ejemplo, bóvidos, osos, gatos y cánidos”, dice Ackermann. Los híbridos también se conocen en primates, nuestros parientes cercanos, como los babuinos, dice ella. “Debido a que la hibridación introduce una nueva variación y crea nuevas combinaciones de variación, esto puede facilitar una evolución particularmente rápida, especialmente cuando se enfrentan a condiciones ambientales nuevas o cambiantes”.

La hibridación, por lo tanto, puede haber proporcionado a los humanos antiguos características genéticas y anatómicas que les dieron importantes ventajas cuando se extendieron desde África por todo el mundo, lo que resultó en nuestra especie físicamente diversa y evolutivamente resistente, afirman los autores.

(12 , 1)