Redacción MX Político.- Con un estilo que contiene abundantes elementos del barroco, la obra de Juan Rodríguez Juárez es revalorada en el 346 aniversario del nacimiento del artista, perteneciente a una de las familias de pintores más importantes de la Nueva España. 

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal), evocan el legado de Rodríguez Juárez, quien nació el 14 de julio de 1675 en la Ciudad de México.

El pintor cultivó el género retratista y se destacó por la precisión del dibujo, la solidez de las figuras y el tratamiento de las telas. Hijo de Antonio Rodríguez y nieto de José Juárez, gran exponente del barroco novohispano, Juan Rodríguez Juárez se inició muy joven en la pintura y fue contemporáneo de Cristóbal de Villalpando. 

Estudió con José de Padilla con quien trabajó en su taller. Junto a su hermano Nicolás, fue precursor del gran cambio en temas, modelos y lenguaje visual, cuya obra pictórica serviría de puente entre los siglos XVII y XVIII, y que daría lugar a las primeras academias de arte en Nueva España.

El Museo Nacional de Arte resguarda importantes obras de su autoría, entre las que destacan su Autorretrato y La virgen del Carmen con santa Teresa y san Juan de la Cruz. En esta última obra, óleo sobre tela que data de 1708, Rodríguez Juárez exalta a los dos santos reformadores de la orden carmelita: santa Teresa de Ávila, teóloga de la iglesia y fundadora de las carmelitas descalzas, y san Juan de la Cruz, teórico y poeta, autor del célebre Cántico espiritual. 

En su Autorretrato, el artista, quien se encuentra en su mejor momento, mira de forma desafiante al espectador, o bien a un espejo, con lo que demuestra su personalidad segura y determinada al tiempo que luce casaca azul con hilo ocre y cuello de chorrera. 

Otras de sus piezas son Nuestra Señora de San Juan, fechado en 1694. Posteriormente, crearía las famosas “pinturas de castas”, con la tipología diversa del mosaico social novohispano. Si bien en su primera etapa recibió la influencia de Francisco de Zurbarán, en una segunda época, Juan Rodríguez Juárez se inclinó hacia la moda española y mostró empatía con la pintura de Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Zurbarán.

Además de ser un gran retratista, creó numerosas obras religiosas, entre las que destaca el trabajo realizado para el Altar de los Reyesen la Catedral Metropolitana con los temas de La asunción de la Virgen y La adoración de los Reyes. 

En la Coronación de la Virgen se observa una tonalidad azul que da importancia central al manto que la cubre, composición en la que Juárez apuesta por una mayor sobriedad en cuanto al detalle y se limita a trabajar el movimiento de los paños y las encarnaciones de los personajes.

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