Redacción MX Político / Gaceta UNAM .- En sus libros Historia General de las Indias y Crónica de la Conquista de la Nueva España, Francisco López de Gómara destacó la figura de Hernán Cortés sobre otros conquistadores españoles, como el de un hombre que además de conseguir la tierra, trató de comprender la geopolítica indígena.

Así lo afirmó la profesora emérita de la Universidad de la Sorbona, Louise Bénat Tachot, durante la conferencia Análisis del Lugar de México en la Primera Parte de la Crónica de Francisco López de Gómara (Historia de las Indias, Primera Parte, Zaragoza 1552), que se realizó en el contexto del Mes de México en la Sorbona, organizada por la Sede UNAM-Francia (Centro de Estudios Mexicanos).

La especialista en estudios coloniales americanos expuso que el historiador español y eclesiástico señaló, por ejemplo, que Hernando Soto tuvo “la vacuidad de errar”; Francisco de Garay “no hizo más que correr la costa, andar perdido y hambriento por muchas islas”.

Hernán Cortés, por el contrario, tuvo el objetivo de poblar y para lograr el aprendizaje de la zona buscó comprender la geopolítica indígena.

Así, citó fragmentos de las obras de López de Gómara en las que expresó: “Hernando de Soto avanza sin planes, sin reflexión; no realizó una buena conquista: no conquistó la tierra, no logró la conversión de la gente. La máxima de conquistar debe ser diferente, la entrada brutal no es suficiente; y la intención de poblar no consiste sólo en construir lugares para establecerse sino construir a largo plazo”.

En cambio, contrastó, en esas mismas obras Cortés está relacionado con palabras como amistad, promesas, paz, perdón: “Se construye un discurso político que debe demostrar una forma de inteligencia, que parece ser, es lo que le falta a los otros conquistadores que entran directamente con consecuencias desastrosas sobre el plano de las relaciones, por no haber reflexionado sobre su plan de conquista”.

La especialista en historiografía, cosmografía y cartografía indicó que el historiador español, quien hacía apología de la expansión española, también se expresa con acidez de los conquistadores, pues afirma que muchos acabaron mal, resultado de su codicia, y que la Conquista fue obra de la Providencia. De Cortés, en cambio, destaca “el arte de conquistar” y la “prudencia política”.

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