Redacción MX Político.- En marzo, los pesos pesados ​​de la literatura Kazuo Ishiguro y Neil Gaiman, un premio Nobel y el amado autor de “American Gods”, “Sandman” y “Good Omens”, respectivamente, se reunieron en un evento de librería independiente para discutir el género y la ciencia ficción.

Llegaron a conclusiones gemelas: una, que las rígidas distinciones de género entre obras literarias promueven una jerarquía de valor improductiva y falsa, y dos, que el siglo XXI es un momento muy complicado para intentar definir la “ciencia ficción” en absoluto. Gaiman dijo que siente cada vez más un “deslizamiento del género en lo que respecta a la ciencia ficción” porque, dice, “el mundo se ha convertido en ciencia ficción”. Las hazañas de piratería en la novela “Neuromancer” de William Gibson o la secuenciación de un genoma completo de la noche a la mañana ya no pertenecen al reino de la fantasía.

Para los estudiantes del MIT, la relación permeable entre la realidad y la ciencia ficción suele ser un territorio familiar. En sus laboratorios y proyectos de investigación, los estudiantes y profesores experimentan personalmente el proceso por el cual las ideas imaginativas se convierten en nuevas técnicas, posibilidades, medicamentos, herramientas y tecnologías. (Y aprenden que muchas de estas nuevas realidades en realidad tienen sus orígenes en la literatura especulativa).

Los estudiantes del curso de literatura del MIT 21L.434 (ciencia ficción del siglo XXI), impartido por la profesora asistente Laura Finch, también descubren que la ciencia ficción es una forma poderosa y útil de pensar y comprender el mundo en el que habitamos actualmente. El curso, que trata sobre la flexibilidad imaginativa y el potencial especulativo de la ciencia ficción y la fantasía, explora cómo podríamos habitar mundos vistos a través de lentes de libros de ciencia ficción como N.K. “The Fifth Season” de Jemison, “Annihilation” de Jeff VanderMeer y “The City and The City” de China Miéville, todos libros explorados en la clase.

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