Redacción MX Político.- Se relata que un diplomático francés trató de entender la historia de México, pero se encontraba confundido y no sabía qué pensar, pues se trataba “de un pueblo que tiene como primer héroe a un hombre al que fusilaron”.

La persona a la que se refería era a Agustín de Iturbide, quien entró triunfalmente como un héroe a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, poniendo fin a la guerra de independencia del país contra el imperio español. Un año después fue coronado emperador de México, pero su reinado fue breve. Pronto pasó de libertador a dictador y luego abdicó en marzo de 1823. Obligado a exiliarse, regresó en 1824 bajo la creencia de que sería bien recibido. En cuestión de semanas, fue fusilado por traición.

El dramático revés que sufrió Iturbide puede parecer un tema recurrente en momentos clave de la historia mexicana. Numerosos generales que ascendieron y cayeron durante la Revolución Mexicana—Emiliano Zapata y Francisco “Pancho” Villa, así como el “infame” Santa Anna, fueron a su vez respetados y luego vilipendiados después de tomar acciones impopulares en sus respectivos tiempos.

Durante la década de 1860, unos 40 años después de Iturbide, se estableció un “Segundo Imperio Mexicano”. Arribó a México un archiduque austríaco, Maximiliano, para gobernar, y lo hizo con la ayuda de un emperador francés, Napoleón III.

Esto requería un cambio de régimen a gran escala: derrocar a Benito Juárez, para reemplazarlo por Maximiliano; un presidente francés posterior llamó a esto una “locura sin paralelo desde Don Quijote”. A pesar de unas 30.000 tropas francesas de ocupación, el Segundo Imperio Mexicano terminó de la misma manera que el primero: en la ejecución de su emperador por un pelotón de fusilamiento.

Al igual que con el diplomático francés citado anteriormente, darle sentido puede parecer desalentador, pero infinitamente gratificante y más si contemplamos nuestra propia historia a través de ojos de personas que no son de nuestro país para comprender su perspectiva de un punto distinto y distante. La única “mala noticia” es que necesitarás comprender inglés para conocer qué dicen estos autores sobre México.

Santa Anna de México por Will Frowler

Santa Anna es una figura contradictoria y poco entendida, pero Fowler es un magnífico historiador del México del siglo XIX y su biografía meticulosamente investigada y eminentemente legible contribuye mucho a desmitificar a esta figura clave en la historia mexicana.

Santa Anna vivió hasta los 82 años, lo que significa que Fowler guía al lector a través de algunos de los eventos más trascendentales de la historia de México, desde las guerras de independencia, la pérdida de Texas y la guerra entre México y Estados Unidos, hasta las reformas liberales de Benito Juárez en la década de 1850 y finalmente la invasión francesa de la década de 1860.

Vecinos distantes por Alan Riding (Cuenta con versión en español)

Al hacer hincapié en la profunda crisis del sistema político mexicano, Riding anticipó el fin del régimen priísta. A manera de epílogo, se incluye en esta nueva edición el texto donde el periodista británico analiza los últimos 15 años y el derrumbe del unipartidismo que culminó con el triunfo de Vicente Fox Quesada en las elecciones presidenciales del 2 de julio del 2000. Riding examina también los desafíos inmediatos y estructurales que enfrentará el nuevo gobierno e intenta imaginar el lugar que ocupará México en el mundo del siglo XXI.

La verdadera historia del narcotráfico mexicano por Benjamin T. Smith

La Guerra contra las Drogas ha resultado en una violencia sin precedentes y cada vez más brutal en México. Escrito como un thriller y basado en una destacada investigación académica, el libro de Benjamin T. Smith narra brillantemente los orígenes del narcotráfico mexicano y explica cómo se transformó en el horrible conflicto actual.

Una lectura obligada para cualquier persona interesada en el México moderno, los estudiantes de historia mexicana no se sorprenderán al saber que gran parte de la culpa del surgimiento de los cárteles se encuentra al norte de la frontera de México.

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