Redacción MX Político.- A principios de la década de los setenta, por iniciativa de un grupo de estudiantes de la Escuela de Arte Teatral y de la Academia de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), surge la propuesta del Teatro El Galeón.

Este recinto escénico se convirtió en emblemático de la modernidad teatral al ser considerado un espacio que permite la adaptación y versatilidad para los diversos montajes que ahí se han desarrollado.

La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) conmemoran el aniversario 49 del Teatro El Galeón, el cual fue el último en integrarse al Centro Cultural del Bosque, unidad formada por espacios dedicados al teatro, la danza y las artes multidisciplinarias desde finales de los años cincuenta del siglo XX.

Actualmente, el Teatro El Galeón Abraham Oceransky, junto con los demás recintos del CCB, forma parte de Chapultepec: Naturaleza y Cultura, uno de los proyectos prioritarios del Gobierno de México, el cual busca mostrar el poder de la cultura para proteger el patrimonio biocultural y la biodiversidad.

Esta iniciativa permitirá fortalecer los teatros que conforman el CCB, para así crear un nuevo ecosistema para las artes escénicas que, en conjunto con el Complejo Cultural Los Pinos y el Cubo Escénico, y armonizados con el entorno ecológico de Chapultepec, conformarán el segundo nodo: Artes Escénicas.

Un lugar irrenunciable: De Tavira

En entrevista, el director de escena, Luis de Tavira, dijo: “La historia del Teatro El Galeón, que es tal vez el más emblemático de nuestra modernidad teatral, siendo lo que es, una bodega adaptada, resulta entrañable. Es, en el propio Centro Cultural, una conquista de los hacedores del teatro ante una actividad que desborda, con mucho, la capacidad de los espacios. Esto sucede en el inicio de los setenta, muy cerca de la experiencia vivida en los movimientos estudiantiles del 68 y 71”.

Luis de Tavira continuó: “Es Abraham Oceransky el que, ante la imposibilidad de contar con un espacio para sus puestas en escena, asalta la bodega de vestuario del Auditorio, que estaba en desuso y ruinosa, y la convierte en el espacio que hoy es El Galeón y, una vez que lo consigue, y que hace teatro allí y lo sostiene vivo, se vuelve un lugar irrenunciable”.

El Teatro El Galeón abrió sus puertas en noviembre de 1972 con el montaje Simio, obra que hurga en la animalidad de la condición humana, creada de manera colectiva y que, en medio de la polémica generada por la exhibición de cuerpos cubiertos apenas con taparrabos, marcó un hito con sus 400 representaciones a lo largo de cuatro años.

Posteriormente, en noviembre de 1978 se volvió a inaugurar con la obra Ubú Rey, con la Compañía del Centro de Experimentación Teatral, bajo la dirección de Peter Brook. Tiempo después, con la presentación de la obra Grande y pequeño, creación de Botho Strauss, dirigida por el maestro Luis de Tavira e interpretada por los actores del Centro de Experimentación Teatral, El Galeón se consolidó como un recinto versátil para las expresiones vanguardistas y experimentales del arte escénico mexicano y extranjero.

“En el proceso de experimentación en el Teatro El Galeón nos fuimos dando cuenta de sus enormes ventajas, sus enormes virtudes, en tanto espacio de ductibilidad, para ensayar ahí las fundamentales, las principales y múltiples posibilidades de convención, de relación isóptica con el espectador, porque es un teatro que puede ser utilizado como italiano, isabelino, como circo y como lo que se quiera”, finalizó el maestro Luis de Tavira.

Por su parte, el escenógrafo e iluminador, Alejandro Luna compartió en entrevista las primeras impresiones que tiene de este espacio: “El Teatro El Galeón tuvo una personalidad totalmente distinta desde el principio. Un teatro hecho en una bodega, de una manera alternativa, técnicamente no bien resuelto, pero que al final ofrece una libertad que no te da ningún otro lugar en México”.

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