Redacción MX Político.- Con una función memorable del Ballet Clásico de México que quedó grabada en la historia de la escena nacional, el 19 de septiembre de 1969 fue inaugurado un espacio que en su momento fue pionero para el arte dancístico de nuestro país: el Teatro de la Danza Guillermina Bravo del Centro Cultural del Bosque, recinto en el cual han participado innumerables artistas procedentes de México y del extranjero, quienes lo han posicionado como un bastión cultural.

Han sido 53 años de historia, la cual inició cuando al arquitecto Ramiro González se le encomendó la tarea de hacer un teatro para la danza dentro de la Unidad Artística y Cultural del Bosque (hoy Centro Cultural del Bosque). Su equipo de construcción visitó varios teatros en países como Inglaterra, Estados Unidos y la antigua Unión Soviética para conocer la técnica más avanzada que se requería para esta clase de recintos.

Cabe recordar que el surgimiento del Teatro de la Danza Guillermina Bravo fue histórico para México, ya que 11 años después abriría un nuevo recinto dedicado también a la danza: la Sala Miguel Covarrubias en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante sus primeros años, el Teatro de la Danza sirvió como una plataforma para los alumnos que estaban recibiendo formación dancística, especialmente los de la Academia de la Danza Mexicana. Más tarde, la maestra Clementina Otero -en ese entonces jefa del Departamento de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal)- se dio cuenta del potencial de este recinto y de la necesidad de ampliar su campo de acción, así que abrió sus puertas a grupos de danza experimental para que mostraran sus propuestas.

Algunos de los proyectos que activaron los primeros años de este espacio fueron las famosas Temporadas (I Temporada, II Temporada y III Temporada) donde se programaron grupos de diferentes géneros que ofrecían un caleidoscopio de lo que se estaba creando en ese momento. Entre los grupos participantes destacan la Compañía de Danza Moderna, el Ballet Nacional, Ballet Independiente y la maestra Pilar Rioja, por mencionar algunos. Otra actividad fue el Ciclo Danza, con funciones todos los fines de semana a precios populares; actividades fueron muy exitosas en 1979 y 1980, presentando a grupos como el Ballet Nacional de México, Ballet Independiente, Compañía Nacional de Danza, Compañía de Danza Contemporánea de la UV, Danza Libre Universitaria y Ballet Teatro del Espacio.

La afluencia de artistas y público iba en ascenso, así que fueron necesarias algunas remodelaciones. Una de las más relevantes se realizó en 1994 cuando el maestro Jorge Domínguez era coordinador nacional de Danza; se cambió todo el techo y las butacas, se diseñó el lobby, se bajaron los sanitarios a la planta baja, se puso un telar, la tramoya fue colocada en la parte superior del foro, se creó una oficina y la dulcería. El teatro estuvo cerrado cerca de 9 meses; durante ese tiempo las funciones se llevaron a cabo en otras sedes, como la Sala Miguel Covarrubias y el Teatro Arq. Carlos Lazo de la UNAM y hasta en el Museo Nacional de Antropología.

Larga es la lista de personalidades que han subido al escenario de este teatro. La mayor parte de las agrupaciones de México se han presentado aquí, tanto las de amplia trayectoria como las nuevas propuestas, entre ellas la Compañía Nacional de Danza, Barro Rojo Arte Escénico, Delfos, Contempodanza, Antares, Compañía Tania Pérez-Salas, Nemian, La Cebra Danza Gay, la Compañía Nacional de Danza Folklórica, Tándem y Contradanza.

Del extranjero se ha tenido la presencia de reconocidos artistas, como Quasar (Brasil), Entorse (Francia), Compagnie Marie Chouinard (Canadá), EIRA (Portugal), Sebastián García Ferro (España), Rubberban Dance Company (Canadá), Taketeru Kudo, Tadashi Endo y Ko Murobushi (Japón), Compañía Flamenco Rosario (España), Halcón de Oro (Perú), Didier Theron (Francia), Álvaro Restrepo (Colombia), Lanónima Imperial (España), Colectivo Clá (Costa Rica) y recientemente Xavier Le Roy.

Otro momento cumbre en la historia de este recinto se registró el 13 de junio de 2018, cuando autoridades generales del Inbal y de la Coordinación Nacional de Danza decidieron renombrarlo Teatro de la Danza Guillermina Bravo, como una forma de rendir tributo a una de las máximas figuras de la danza nacional: la maestra Guillermina Bravo (1920-2013). Con una ceremonia especial, a la que acudieron miembros de la comunidad dancística, el teatro iniciaba un nuevo ciclo de vida.

Durante la contingencia sanitaria, el teatro nuevamente fue sometido a procesos de remodelación en su infraestructura, en beneficio de las comunidades dancísticas y del público. Fue en octubre de 2021 cuando se llevó a cabo esta nueva etapa en el marco del proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Inbal. En tanto, la programación de la Coordinación Nacional de Danza tuvo sedes alternas, tanto en la capital mexicana como en algunos estados del país, hasta que el recinto reabrió en marzo de 2022.

A 53 años de la apertura de sus puertas, el Teatro de la Danza Guillermina Bravo se refrenda como un escenario obligado a pisar por todos aquellos artistas que han hecho del arte coreográfico su forma de vida y de expresión..

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