Redacción MX Político.- En el siglo XIX, la tuberculosis, tisis o consunción era vista como una enfermedad elegante, ya que quien la padecía moría de manera beatífica, casi sin síntomas y joven. Durante su convalecencia, la propia Charlotte Brontë escribió: “Soy consciente de que la consunción es una enfermedad halagadora”.

En la época en la que Stoker escribía Drácula, estaba concluyendo uno de los debates científicos más importantes del siglo XIX. La hipótesis de que los microorganismos eran los causantes de las enfermedades infecciosas como la tuberculosis había sido comprobada experimentalmente gracias a los experimentos de Koch.

En consecuencia, la teoría de que esas enfermedades eran causadas por aire putrefacto o miasmas había quedado refutada. En la novela, el vampirismo es una enfermedad contagiosa, ya que la mordedura de Drácula transforma a Lucy en un vampiro.

Además, Van Helsing intenta aplicar una medida profiláctica al llenar la habitación de Lucy de ajos. Sin embargo, es la madre de Lucy la que condena a su hija al retirar los ajos y permitir que entre el aire fresco abriendo las ventanas. Lo malo es que no solo entró el aire por ellas.

MH

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