Redacción MX Político-.  En medio de un congreso cuatro dentistas –tres hombres y una mujer- se escapan a una paradisíaca isla que sin saber cómo se convertirá en un lugar que hará brotar sus fantasmas internos. Por medio de la envidia, el machismo o los celos, fluye una historia de dolor que da pie a una comedia con un incisivo humor negro.

Es la nueva película del realizador Carlos Cuarón, misma que recién llega a las salas.

¿Un amigo dentista? ¿Una mala experiencia con alguno? ¿Qué anécdota detona Amalgama?

La verdad es que se me ocurrió en las Islas del Rosario, cuarenta y cinco minutos mar adentro en Cartagena de Indias, Colombia. Hace muchos años Manolo Cardona me invitó y me la pasé tan bien que se me ocurrió un lugar paradisíaco para contar una historia. Al regreso a Cartagena ya tenía el concepto de cuatro seres humanos friccionando sus egos y tratando de resolver conflictos personales.

La película es sobre el dolor, pero también sobre la forma en que los fantasmas internos nos habitan.

Totalmente. Nuestros fantasmas internos son expresión del dolor propio. Creemos que los olvidamos porque como seres humanos intentamos evitar el dolor físico y emocional. Sin embargo, uno nunca sabe cuándo pueden volver a surgir.

¿Cómo hacer en un lugar tan abierto como una isla, una película claustrofóbica?

Es una isla pequeña y el paraíso está contraposición con los conflictos interiores de los personajes. Hay luz afuera, pero oscuridad adentro. El contraste ayuda a generar la sensación claustrofóbica y de vulnerabilidad.

Una de las primeras cosas que vemos es la diversidad de masculinidades que presentas.

Hay tantas masculinidades como hombres en el planeta. La película presenta un muestrario de cinto tipos. Está la macho alfa encarnado por Tony Dalton (Saúl); el hombre que no es alfa, pero le gustaría serlo, Miguel Rodarte (Hugo). El hombre a quien no le interesa serlo y por el contrario busca integrar y ser abierto, Manolo Cardona (Chema). Hay dos más que no aparecen, pero se desarrollan vía teléfono o mensaje y resultan ser las más tóxicas.

Hay un dejo de ironía o de humor medio mala leche entre los varones. ¿Qué recurso encontrabas ahí?

El humor nos permitió manejar de manera más amable el dolor. Además, nos centra en el absurdo de la condición humana. Son personajes construidos a partir de la vida real y lo que viven le puede suceder a cualquiera.

Una amalgama después de todos cubre una zona dañada o enferma.

Además, la película es una amalgama actoral o pieza de ensamble con cuatro protagónicos. Una amalgama de temas y morales porque cada personaje obedece a una moral distinta.

¿Dotar de cinismo a al menos dos de los personajes qué te aportaba?

El cinismo está marcado por la experiencia y los personajes de Miguel Rodarte y Tony Dalton representan a la relación más antigua. Son amigos que se conocen desde hace veinte años y desde entonces comenzaron con una relación amor-odio. Por eso al final se dicen: “Me gusta mucho verte poco”.

¿Cómo consigues articular todos estos temas en una película ligera?

Con la conciencia de que estábamos manejando temas que fácilmente podrían haber ido hacia la densidad. Elegir el sentido del humor como un conductor, pero sin caer en la frivolidad.

¿Cómo se evita ser frívolo?

Con la conciencia de evitar a toda costa la superficialidad y buscando aportar nuevos significados en distintos niveles o capas de entendimiento. De la película se desprenden muchos temas, con todo y eso no estoy en contra de la frivolidad y menos en el cine. Simplemente Amalgama no se prestaba para eso.

KC

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