Educando el corazón

Regreso a clases presenciales, ¿riesgo?

 

Definitivamente el que se hayan suspendido las clases de la manera tan sorpresiva y por tanto tiempo ha perjudicado la vida de los seres humanos, más que la misma pandemia.

Entramos a la pandemia del Covid y continuamos con las pandemias emocionales mal manejadas que han traído como consecuencia maltrato infantil, abuso sexual, heridas físicas y tormentos emocionales a causa de la falta de control emocional en los adultos que dicen que sus hijos son una bendición.

Sin embargo, a las bendiciones que yo sepa no se les humilla ni maltrata, ¿por qué a sus hijos sí?

Ahora con el retorno a clases presenciales algunos padres estaban gozosos de ya llevar a los chicos a la escuela para que los cuiden y entretengan mientras ellos trabajan.

A otros tantos les interesa el regreso a las aulas para que sus hijos aprendan y nivelen la parte académica que perdieron, y otros decidieron dejar a sus hijos en casa para no exponerlos al contagio.

La situación es que en los tres casos los alumnos estuvieron en desigualdad de recursos en todos los sentidos, ya fueran de espacio, tecnológicos, tiempo o atención.

Por lo tanto hoy es emergente regresar a las aulas de forma segura, bien planificada, alumnos alternados, grupos reducidos y medidas de higiene necesarias en cada plantel.

Aplaudo lo que la Unicef menciona al respecto: seguridad, equidad, aprendizaje y bienestar, esto desde luego acompañado del fortalecimiento de las escuelas y flexibilidad pedagógica curricular.

Con esto hay que evitar sobremanera el abismo de desigualdad y garantizar el bien educativo del país.

Ante esta circunstancia debemos ser empáticos con los alumnos porque sus cambios emocionales no son los mismos que anteriores generaciones, han sufrido angustia, soledad, desesperación, frustración causada por un confinamiento nunca antes vivido; por lo tanto, la escuela hoy por hoy, más allá de su responsabilidad académica, tiene como misión el bienestar integral de los niños y niñas de México.

Yo confío plenamente en el profesionalismo y entrega de los docentes, quienes con amor y dedicación lograrán salir avantes de este reto educativo.

¡Valor y confianza! Que la educación en México sea la prioridad de los gobernantes y proporcionen lo que cada sector educativo requiera sin reservas.