Hoy 3 de mayo, también es ‘Día de Malverde’; así nació la leyenda

Malverde es un santo laico originario de Culiacán, famoso por ser “el santo de los narcotraficantes”.

Redacción MX Político.- Cada 3 de mayo, cientos de creyentes se congregan en la capilla del “Santo Malverde” ubicada en Independencia esquina con 16 de Septiembre, colonia Centro Sinaloa; para conmemorar el fallecimiento de este famoso personaje que pasó a la historia, presuntamente por robar a los ricos y repartir el dinero entre los pobres.

Cuenta la leyenda que, Jesús Malverde Campos, había sufrido tantas injusticias en su infancia y fue castigado tantas veces por los terratenientes, que decidió optar por un atajo para hacer obras de caridad.

El hombre se metía en la selva, en el monte, de ahí llegaría su apodo de Malverde (“el mal verde”) y asaltaba a los hacendados y a las familias más adineradas de la región. Con el botín, bajaba al pueblo y mejoraba la vida de los más pobres.

Corrían los primeros años del siglo XIX y la popularidad de Malverde crecía al mismo tiempo que la preocupación del Gobierno. Así fue que empezaron a perseguirlo y ofrecieron una recompensa suculenta a quien pudiera dar con su paradero. Vivo o muerto.

El final y el principio fue el 3 de mayo de 1909. Ese día murió Jesús Malverde. Ese día nació el mito.

No hay una versión definitiva sobre la muerte. Algunos dicen que un compañero lo traicionó para cobrar el dinero ofrecido por el Gobierno. Aunque el rumor que se hizo verdad afirma que en una persecución policial Malverde fue herido de bala. Consciente de que no podría sobrevivir, alcanzó a escapar y le pidió a un amigo que lo entregara. De esta manera sería él quien se llevaría la recompensa. Y luego la repartiría a los pobres.

No se sabe a ciencia cierta si los hechos en realidad ocurrieron o son solo una leyenda, lo que es un hecho es que Malverde murió colgado de un mezquite cercano a la lo que ahora es su capilla.

El primer milagro se dio en los años 70, cuando el capo narco Julio Escalante ordenó matar a su hijo Raymundo porque había hecho negocios sin su conocimiento. Cuentan que el joven fue baleado y arrojado al mar. Y que en su agonía alcanzó a rezarle a Malverde. Fue allí que el milagro se produjo y un pescador rescató a Raymundo. Desde ese momento el joven prometió construir un altar para venerarlo.

En la actual capilla, que no es la que se construyó originalmente en el mezquite donde fue colgado, sino a unas pocas cuadras, Malverde es visitado cada 3 de mayo por sus creyentes, pese a no ser un santo reconocido por la iglesia, tiene la aprobación del pueblo y una ferviente fe que se extiende a lo largo y ancho del país, llegando incluso a la frontera con Estados Unidos, pues según dicen, Malverde no hace distinción en sus milagros.

En el recinto velas por todos lados, dólares pegados con cinta scotch en las paredes y altar; pañuelos de todos los colores, hay un par de ventiladores de pie, flores, estampitas, agradecimientos en papelitos improvisados y otros en placas de mármol. Hay merchandising: gorras, pulseritas, adornos chiquitos, medianos y grandes, posa vasos, playeras, etc.

Diversos investigadores afirman que, aunque pueda tener una base real, no existió un Jesús Malverde tal y como narra la leyenda. Una de ellas es la historiadora sinaloense Patricia Castro, para quien Malverde es un producto de un pueblo que rechaza la injusta división del trabajo y de sus beneficios. César Güemes afirma en su trabajo Jesús Malverde: de bandido generoso a santo laico, por el que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en el 2000, que se trata de un mito popular, parecido a otros sobre bandidos generosos.

Además se cree que la imagen que se ha popularizado como la del bandido milagroso está basada en el actor mexicano Pedro Infante.

hch