Municipio indígena de Oaxaca lleva un año aislado para prevenir contagios por COVID19

Redacción Oaxaca Político / El Universal.- Habitado por bosques de ocote y encino, al norte del territorio oaxaqueño se encuentra  Santiago Zoochila,  municipio zapoteco perteneciente a la región de la Sierra Norte que ha frenado la pandemia de Covid-19 aislándose del resto del mundo mediante un filtro sanitario que no se ha  quitado desde hace un  año y que los mismos pobladores controlan.

El filtro, que funciona como retén, está instalado a dos kilómetros del pueblo, justo en la desviación de la carretera federal San Pedro-Zoogocho.

Antonio R. recuerda bien la fecha. Dice que fue 15 días antes de la Semana Santa de 2020 cuando la comunidad decidió aislarse y cortar su contacto con el exterior. Lo sabe porque este joven es originario de Zoochila y optó por regresar a su tierra un poco antes de que se instalara dicho cerco sanitario. 

“Desde el inicio de la pandemia, el año pasado, poco antes de la Semana Santa, optaron por un filtro sanitario por precaución y por miedo, porque mucha gente regresa en esas fechas al pueblo. Primero, la autoridad municipal en 2020 instaló el retén y luego, por asamblea se decidió que sería permanente”, cuenta en entrevista.

Todos cumplen

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En Zoochila hay alrededor de 400 habitantes que se rigen por su propio Sistema Normativo Interno (Usos y Costumbres), por lo que en asamblea comunitaria decidieron que todos los ciudadanos mayores de 18 años están obligados a cuidar el filtro, dos personas por día, desde las de seis de la mañana y hasta las seis de la tarde. 

Durante ese tiempo están encargados de vigilar que nadie ajeno a la comunidad ingrese, armados con un kit para desinfectar que les proporciona Salustia Hernández González, la regidora de Salud, y que consta de fumigador, termómetro digital, radio, cubrebocas y gel antibacterial.

Antonio R., el joven que volvió antes de que la comunidad cerrara, está convencido que ha sido el filtro sanitario el que ha ayudado a evitar que llegue el virus y con él, la pandemia. “Totalmente, hay más control del flujo de gente y productos que vienen de la ciudad. Si no estuviera, cualquiera entraría y no todos tomamos las precauciones sanitarias”, dice. 

No se equivoca. Hasta ahora, la comunidad se mantiene sin un solo contagio de Covid-19, según confirman los datos oficiales, gracias al esfuerzo conjunto de autoridades y habitantes, pues todos cumplen las reglas tomadas en la asamblea comunitaria.

Dichas reglas estipulan que la gente del pueblo puede salir sin problemas a trabajar sus tierras. Incluso si su destino es alguna comunidad vecina del sector Zoogocho. En cambio,  los foráneos deben observar un protocolo que consiste en que antes de llegar deben pedir permiso a la autoridad municipal para entrar, pues en el fitro se les cuestionará de dónde vienen y si cuentan con la autorización, información que será verificada por radio.

Si ya tiene autorización se procede a desinfectar a personas, vehículos y calzado. Se les ofrece gel antibacterial y se les recuerda que es obligatorio el uso de cubrebocas todo el tiempo. Ese es el protocolo, pero por el momento, toda persona foránea tiene negado el acceso.  

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Además, sólo se permite la entrada a vendedores de productos de primera necesidad, mientras que repartidores de empresas trasnacionales como Coca-Cola no pasan.

Los dueños de las tiendas deben bajar a recoger su producto hasta la desviación, adelante del retén; Sabritas está restringido en la comunidad.

Otra medida  implementada fue repartir fichas para la compra de las verduras. Mientras que el uso del cubrebocas es obligatorio en todo momento, desde que se va al molino hasta cuando se acude al médico.   

La regidora de Salud señala que para mantenerse sin casos requieren equipo desinfectante de motor, ya que sólo cuentan con atomizadores, además de trajes especiales para  doctores y ventiladores, pues son conscientes de que en cualquier momento podría registrarse un contagio.   

Y aunque tienen una unidad médica rural con personal, medicamentos, oxígeno, e incluso una ambulancia, saben que los hospitales más cercanos están a dos horas, el de Villa Alta, y a tres el de Tlacolula. 

“Sólo se cuenta  con médico general y enfermera, pero hay pueblos vecinos que no tienen nada de eso y el hospital más cercano nos queda lejos”, dice Antonio, quien cuenta que aquí la gente, como ocurrió con sus abuelos, pueden morir antes de ser trasladados y recibir atención. 

“Ya estaban haciendo uno (hospital) en Yaganiza pero nunca se terminó, creo que fue en la administración de (Felipe) Calderon, quedó en obra negra. Aquí en la comunidad también morían por complicaciones en el parto”, recuerda. 

Otras comunidades que también mantienen un filtro sanitario y rechazan con ello la llegada del semáforo verde del gobierno federal son San Andrés Solaga, los pueblos Cajonos, como San Pedro, San Francisco y San Mateo, y Yalalag, poblaciones que se mantienen aisladas pese a que Oaxaca transitó a verde en el semáforo de riesgo epidemiológico del gobierno federal.

Otras comunidades zapotecas de la región, como Ixtlán de Juárez, también anunciaron oficialmente que no transitarían al verde y mantendrían sus filtros sanitarios, según un comunicado de la autoridad municipal.

GPP