Crisis Económica, La Otra Pandemia / En opinión de Lilia Arellano

EL CASTILLO

Redacción MX Político.- Cuando Carlos Salinas de Gortari propuso “anclar” la economía de México a Estados Unidos, la llamada izquierda mexicana puso el grito en el cielo. Hoy, a tres décadas de distancia, celebran que prácticamente la totalidad de los mexicanos que perdieron su empleo en Estados Unidos, debido a la pandemia de Covid-19 han recuperado su trabajo, lo cual, según los especialistas, ha dado un fuerte impulso a la llegada de remesas a México. Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos muestran que en abril de 2020 (punto más crítico del confinamiento, por la pandemia), un millón 997 mil mexicanos recuperaron su fuente de trabajo.

Datos del Banco de México dan cuenta que fue en 2020 cuando el flujo de remesas a México registró un aumento de 20 por ciento respecto de 2019 al registrar una cifra sin precedente de 40 mil millones de dólares. En 2021 se mantiene la tendencia, pues al término del primer trimestre llegaron 6 mil 700 millones de dólares, 20 por ciento más respecto de igual periodo del año pasado. Esto es, sin la ayuda de sus familiares en Estados Unidos, los ciudadanos mexicanos no podrían sobrevivir en sus propias localidades. ¿No es mejor generar riqueza aquí, y no esperar a que lo haga los Estados Unidos para poder salir adelante?.

De acuerdo con la oficina del Censo de Estados Unidos, en ese país trabajan un total de 6 millones 772 mil mexicanos, de los cuales 4 millones 509 mil son hombres y 2 millones 263 mil mujeres. Según la tendencia observada hasta el momento, se espera que el resto del año se mantengan como una de las fuentes de divisas más importantes de México. En Estados Unidos, ¿por qué aquí no?; hasta el cierre de febrero pasado, sólo faltaban mil empleos masculinos por recuperar; mientras de los femeninos aún restaban 187 mil 11 plazas, lo cual significa que de los 188 mil puestos laborales no recobrados, tras la pandemia, prácticamente todos son de mujeres mexicanas migrantes, quienes fueron empujadas a salir del país a cualquier costo por las pésimas condiciones económicas en sus lugares de origen.

En los municipios más pobres del país, sus familiares en la Unión Americana tienen hacen un gran esfuerzo para ayudarlos a sobrevivir. Cifras del Banco de México indican que en 2020 los 10 municipios más desamparados del país, donde 95 por ciento de sus habitantes viven en pobreza extrema, recibieron en conjunto remesas por 2 millones de dólares, cuando un año antes habían recibido 710 mil dólares. Esto es un tanque de oxígeno, sin duda, para estas comunidades, en donde sus habitantes no tienen los recursos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos, no cuentan con servicios básicos como electricidad o agua, y, mucho menos, servicios financieros o Internet.

De acuerdo con el último estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, los 10 municipios más pobres del país están en Oaxaca y Chiapas, dos de los estados históricamente más marginados y que, presuntamente en esta administración, de acuerdo a lo propuesto en en las campañas políticas de la elección presidencial pasada y también en estos comicios intermedios, estarían mejor, pero sus condiciones de vida en general han ido empeorando conforme avanza 4T. Estos municipios son: Santos Reyes Yucuná, Santa María Zaniza, San Juan Ozolotepec, Coicoyán de las Flores, San Simón Zahuatlán, en Oaxaca, Aldama, Chanal, San Juan Cancur, San Andrés Duraznal, y Nicolas Ruiz, en Chiapas. En todas estas demarcaciones las familias no cuentan con ingreso mínimo de 1.9 dólares diarios (39 pesos) diarios, nivel que el Banco Mundial considera como pobreza extrema.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe asegura que sin el apoyo de las remesas enviadas por los connacionales viviendo en Estados Unidos a sus familias en México, el país hubiera registrado en los hogares un aumento de la pobreza de hasta de 15 por ciento como consecuencia de la pandemia. De esta vergonzosa situación se congratural en el templete mañanero, festinando la llegada de remesas en las cuales se supera al pasado. Pero, fuera de eso… vamos bien.

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