Trabajadores del MACO insisten en atención a demandas laborales

Redacción Oaxaca Político / El Economist.- El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), fundado en 1992 por iniciativa de un colectivo ciudadano encabezado por el maestro Francisco Toledo y uno de los recintos de su tipo más activos y representativos en el estado, es objeto de una disputa laboral entre parte de los trabajadores del recinto, encabezados por su directora Cecilia Mingüer, y la Asociación Amigos del MACO, responsable del comodato del recinto, que ha desembocado en disputas por la ocupación del recinto y acusaciones mutuas de uso de la violencia.

El conflicto escaló desde abril del 2020 cuando la asociación decidió suspender el pago a los trabajadores. Pese a ello, explica Mingüer, los trabajadores han retomado actividades en el museo, desde septiembre, aun con la incertidumbre de sus salarios, que no han sido cubiertos. El adeudo que actualmente tiene el MACO con empleados y proveedores suma ya dos millones de pesos, que ha podido solventarse parcialmente con recursos obtenidos en febrero pasado mediante un donativo y una subasta, pero apenas significó el 35% de 1.2 millones de pesos que se debían entonces, de acuerdo con la directora, quien confirma que por ese adeudo se interpuso una demanda ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

El asunto ha desembocado en la inconformidad de los trabajadores y un intercambio de acusaciones sobre agresión y negligencia entre la dirección del recinto y la presidencia de la A. C. Por ello, El Economista conversó individualmente con ambas partes para contrastar posturas.

Un año de salarios sin pagar

“En abril del año pasado nos dejaron de pagar los sueldos a todos los trabajadores. Después se atravesó el periodo de confinamiento, pero al terminar, algunos retomamos las actividades a puerta cerrada con la incertidumbre de nuestros pagos”, explica Cecilia Mingüer.

El presidente de la la Asociación Amigos del MACO , Rubén Leyva Jiménez, responsabiliza de esta situación a la dirección del museo: “nuestra administradora no entregó los comprobantes de gastos que durante un año no pudieron demostrar. Hay un faltante de un millón 600,000 pesos que comprobar desde 2019. Hubo dinero para pagarles (el año pasado), nada más que por la falta de responsabilidad y de profesionalismo no entregaron nada y el recurso no se liberó. Ante esa situación no podemos simplemente voltearnos y fingir que no pasó nada, porque sí pasó. No tuvimos el recurso para seguir trabajando”.

No obstante, la directora del museo acusa a la asociación de “generar trabas” para resolver la comprobación de los gastos, lo que, dice, ha generado un vacío que los ha dejado sin recursos. “En lugar de sumar al esfuerzo que estábamos haciendo los trabajadores y dirección para las cuestiones comprobatorias, se pusieron en otro papel, no ayudaron y se empezó a hacer todo más enredado”.

Tensión y acusaciones de violencia

La tensión entre ambas partes llegó a un punto álgido el pasado 28 de enero, “cuando llegó la mesa directiva a pedirnos el museo; estas fueron sus palabras: ‘venimos a que nos entreguen el museo’. Los trabajadores les cuestionaban por qué les pedían el museo si no les habían pagado. A partir de esa noche decidimos quedarnos a hacer guardias nocturnas”.

El sábado 10 de abril, medios locales reportaron un desalojo violento. Mingüer acusa que ese día un trabajador que permanecía en el recinto por la madrugada como parte de esta decisión de los inconformes para hacer guardias, fue echado con violencia. “Lo tomaron de los brazos, lo arrastraron hasta el patio principal. Él gritó, forcejeó. Llegó un tercer personaje, lo levantaron y lo aventaron a la banqueta, afuera del museo”.

Pero Leyva niega la afirmación: “no es así, nunca se ha querido desalojar ni utilizar la fuerza. Se puso violento. No quería salir de un espacio donde a él no le toca porque no es parte de la mesa directiva”.

El acervo y la continuidad del museo

La bodega del MACO resguarda una colección de cerca de 700 obras de artistas como Rufino Tamayo, Francisco Gutiérrez, Rodolfo Morales y Francisco Toledo. La directora del recinto acusa que desde el pasado 28 de enero ella y su equipo no han tenido acceso a la bodega para percatarse del estado de las piezas y responsabilizan a la asociación de lo que pueda suceder con la colección.

El presidente de la asociación responde: “estamos cuidando la colección, no hay ninguna preocupación. La bodega del acervo está en perfecto estado. Los únicos problemas que tiene es que de 100 focos sirven 20 y unas filtraciones desde unas canaletas que no afectan a ninguna obra porque están lejos. Pero además estos desperfectos están desde hace cinco años y ella debió haberlos atendido”.

Amigos del MACO está promoviendo una auditoría para sobre todo conocer, afirma Leyva, qué sucedió con el millón 600,000 pesos que no se pudieron comprobar.

Algunos de los salarios y gastos corriente del museo se han solventado por donaciones económicas y por los ingresos de la tienda y la taquilla. La directora argumenta que hasta el momento la deuda por salarios asciende a un millón 300,000 pesos, sin considerar las deudas con los proveedores.

La intención de la asociación civil, comparte Leyva, es hacer una reestructuración de la parte administrativa. “Desde luego nos quedaremos con nuestros trabajadores base: el museógrafo, el de la iluminación, el responsable de la bodega, el del acervo; prácticamente los puestos clave”.

Por su parte, la presidenta reflexiona: “como no hay diálogo no se han acercado a mí para decirme: ‘no queremos que tú y tales personas estén aquí’. Es decir, hacer una acción a la altura de personas que están a cargo de una institución tan importante como es el MACO, en lugar de venir y golpear a la gente. Yo creo que lo que ellos pretenden es finiquitar a la gente. Ojalá lo hicieran de la manera correcta y no vería mayor problema, pero todo esto está permeado por la violencia. Ojalá se pudiera dialogar con ellos y el museo abra lo más pronto posible, que se asegure a los trabajadores que continuarán con sus empleos”.

Hay trabajadores de ambas posturas

El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca cuenta actualmente con una plantilla de 19 trabajadores. La dirección del recinto identifica a 11 de ellos inconformes con la manera de proceder de la asociación civil mientras que esta reconoce a seis trabajadores “de su lado”. El 6 de mayo habrá una mesa de conciliación entre ambas partes.

GPP