Relevante, nuevo etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas

Hermosillo, Sonora. 9 de marzo de 2021.-Frente al exceso de nutrimentos críticos u otros elementos dañinos asociados con enfermedades crónicas como la diabetes, obesidad, hipertensión y otras, es urgente reducir el consumo de alimentos nocivos para la salud y permitir que las familias elijan sus compras según el valor nutricional, lejos del exceso de calorías, aseguró Armida Espinoza López.

En entrevista radiofónica, la profesora investigadora del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos de la Universidad de Sonora (DIPA) habló ampliamente de lo que debemos saber ante el nuevo etiquetado de alimentos: Adiós, tigre Toño, en donde destacó el hecho de que el pasado 5 de abril se publicó en el Diario Oficial de la Federación la modificación a la Norma Oficial Mexicana 051, sobre el etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas.

Expuso que pronto comenzarán a verse sellos para advertir al público sobre exceso de grasas saturadas, trans, azúcares, sodio y calorías y explicó que el objetivo del nuevo sistema de etiquetado frontal es mostrar de manera veraz, clara, rápida y simple, cuándo un producto preenvasado tiene exceso de nutrimentos críticos u otros elementos dañinos asociados con enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

Afirmó que el etiquetado de alimentos y bebidas preenvasados vigente se basa en las llamadas guías diarias de alimentación, sin embargo, para interpretar su información se requiere tiempo y un mínimo conocimiento matemático.

Consideró que en ese proceso puede que el consumidor no disponga de mucho tiempo para hacer cálculos en el momento de la compra, además de que el etiquetado emplee términos no específicos sin tomar en cuenta a la población no alfabetizada, ni a los niños y adolescentes quienes difícilmente saben qué son las calorías y cuántas deben consumir al día, por ejemplo.

En relación con el nuevo etiquetado, Espinoza López indicó que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) celebra la revocación de la suspensión del etiquetado frontal. “La implementación del etiquetado es clave para proteger la salud de la niñez mexicana y permitirá a niños y familias tomar decisiones informadas en el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas”, reiteró.

Hizo referencia a que María del Carmen Iñárritu, nutrióloga y académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, sostiene que el nuevo sistema de etiquetado se basa en el Modelo de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cual indica cómo los criterios para la inclusión de los nutrientes críticos (azúcares libres, sodio, grasas saturadas, grasas totales y ácidos grasos trans) se basaron en las metas de ingesta de nutrientes de la población establecidas por la Organización Mundial de la Salud, para prevenir la obesidad y las enfermedades no transmisibles.

Armida Espinoza precisó que, según la modificación de la Norma 051, se considera que un alimento tiene exceso de calorías si en 100 gramos o en 100 mililitros de producto hay 275 kilocalorías o más. “Habrá excesos de azúcares en los productos si tiene 10% o más de azúcares libres; de grasa saturada, si contienen 10% o más de energía proveniente de grasas saturadas; de grasas trans si hay 1% o más de estos nutrimentos, y de sodio si tiene 1% o más”, aclaró.

La académica del DIPA comentó un aspecto que calificó de sustancial: el nuevo etiquetado frontal de advertencia de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados (NOM 051) busca evitar riesgos de hipertensión y problemas cardiovasculares. “El propósito es intensificar acciones para prevenir diabetes, padecimientos que su prevalencia se ha disparado en México”, puntualizó.

Finalmente dijo que no basta con volver comprensible la información del etiquetado para enfrentar estas enfermedades, ya que el problema de sobrepeso y obesidad en México es complejo y multicausal.

Por ello, planteó que es necesario reforzar y poner en marcha otras estrategias o medidas educativas en distintos ámbitos y en diferentes niveles, como promover la salud alimentaria en las escuelas por medio de la divulgación de nuestra guía alimentaria que es el “plato del bien comer”, integrado por frutas y verduras, cereales y leguminosas y productos de origen animal.

Asimismo, fomentar e impulsar la cultura de la actividad física en contra de la vida sedentaria, así como disminuir el tamaño de las porciones de comida; revisar los mecanismos publicitarios que se utilizan para favorecer la compra de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados.