Sobre el liderazgo populista de López Obrador / En opinión de Guillermo Portugal Vela

En memoria de Jorge Bustamante Fernández

Pionero e investigador social de campo de los migrantes 

Redacción MXPolítico.- La mentira y la manipulación son instrumentos de la posición discursiva que define el populismo de acuerdo al filósofo Ernesto Laclau, que reactivó la polémica del uso del término entre populismo y democracia de los gobiernos latinoamericanos a partir de su publicación “La razón populista” (LRP) en 2005.   

Como una cronología se señalan los populismos tradicionales de Lázaro Cárdenas, Juan D. Perón y Getulio Vargas; los neopopulismos de Carlos Salinas de Gortari, Carlos Menem, Alberto Fujimori, Fernando Collor de Melo; y los populismos del siglo XXI o extremos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa en los cuales han concurrido diferentes opiniones sobre el funcionamiento de la gobernanza y la relación con la democracia y sus efectos sobre lo   social. 

   En este contexto Mèxico no escapa de dicha interpretación y donde por primera vez gano la presidencia el espectro político de izquierda, con Andrés Manuel López Obrador político profesional que por su  tenacidad al hilo de ser tres veces candidato presidencial y el haber alcanzado el pasado 1 de junio de 2018 el triunfo de presidente de la república y la mayoría de los asientos del poder legislativo por el voto mayoritario de la Coalición de Juntos Haremos Historia, que fue una alianza entre el partido principal Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y las fuerzas comparsas del Partido del Trabajo (PT) y el conservador Partido Encuentro Solidario (PES).   

Ya como presidente López Obrador y “la interacción entre, por una parte, los millones de partidarios de una reforma profunda que votaron por Morena y, por otra, los anticapitalistas que se oponen al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y los revolucionarios que ofrecen una alternativa socialista al sistema”, se inicia la construcción de la Cuarta Transformación (4T); sin embargo, por dicha interacción de Morena, en su rol de partido principal de la coalición y con aval del presidente se ha incurrido en un desdibujamiento de la pérdida de principios e identidad ideológica y también se ha alcanzado el objetivo prioritario de un pragmatismo político de poder.  

Considerar al populismo como una estrategia, un estilo, una ideología o un discurso, opciones todas validas que no involucran una teoría, pero cuya interpretación de populismo en nuestro caso es hablar como una posición discursiva.   

El discurso de marras, se explica por la hegemonía de un proyecto latente, por más de tres décadas en referencia al nacionalismo-revolucionario (1920-1960). Dicha posición discursiva tiene un ropaje similar a los proyectos populistas latinoamericanos cuyo metapoder se centraliza en los distintos grupos políticos heterogéneos de izquierda, de derecha y de centro, produciendo un aparente piso parejo para la aceptación de demandas democráticas y en correspondencia adoptan una dirección hacia un liderazgo presidencial mesiánico egocentrista, cuestión que el hombre de Macuspana confirma en sus pronunciamientos de gobierno, como cuando se vanagloria “a priori” en sus conferencias al expresar que la 4T tiene el nivel y es continuidad de los eventos históricos trascendentales después de la Independencia, la Reforma y la Revolución.    

Asimismo, la orientación política de López Obrador es de un proyecto ambiguo respecto al sentido de favorecer en ocasiones a los de abajo y bien a los de arriba, sin embargo, es que no se trata de una refundación del modelo neoliberal, sino más bien de un restablecimiento político-económico. Por lo que los morenistas y el presidente consideran que la equivocación de los priístas fue traicionar la ideología de la Revolución Mexicana; en consecuencia, el objetivo principal será rescatar la soberanía del Estado frente a los poderes fácticos y privilegiar el crecimiento sobre el desarrollo económico del país; por lo que la orientación autocrática-democrática del populismo del presidente es vinculante sobre dichos objetivos.    

Respecto a los comicios del 6 de junio próximo se definirá la ruta del segundo tramo de gobierno del presidente y Morena; por lo que este partido tratará de superar los niveles de votación que se obtuvieron en el 2018; no obstante en esta justa electoral podrá haber un costo significativo de baja en las preferencias hacia el partido del gobierno; situación que obedece a los yerros de la 4T en los distintos proyectos y políticas en proceso o ejecutadas; en materia electoral Morena ha postulado a varios candidatos “impresentables” en los distintos puestos que contenderán y además súmese que en más del 50 por ciento de los candidatos propuestos estos fueron “olímpicamente impuestos” por lo que se augura una regresión política al no ser reconocidos estos por los morenistas y el consecuente aumento de la abstención o el sufragio hacia otros contendientes.   

Sobre la imposición de candidatos de Morena se tiene varios casos significativos y en distintos niveles, desde las posiciones de alcaldes y hasta gobernadores y en cuya lista llama la atención la postulación a presidente municipal de Comitán, al ex priìsta Jorge Constantino Kanter, que es uno de los más conflictivos dirigentes ganaderos y adversario acérrimo del EZLN en 1994 y varios grupos de indígenas, que lidereo distintos ataques violentos.   

También como “cereza del pastel” está Félix Salgado Macedonio “el toro sin cerca”, cuya nomenclatura morenista se obstina en mantenerlo como candidato a gobernador de Guerrero, con el agravante que “por cinco ocasiones” trasgredió el acuerdo partidista denominado “3 de 3 contra la violencia” politica de las mujeres.

 Y otro caso pernicioso es Clara Luz Flores que esta postulada como candidata del estado de Nuevo León por ser vinculada en redes sociales con Keith Rainere líder de la secta NXIVM que fue condenado por delitos de tráfico sexual de personas, pornografía infantil y extorsión.   

Volviendo al escenario de baja en las preferencias de Morena, esto aún no está escrito, dado que puede revertirse, pues existe un voto duro de Morena que asegurará alrededor de más de 24 millones de votos y que corresponden en similar cantidad a los beneficiarios que reciben asistencialismo-clientelar de los programas de bienestar.  

Además, acorde a la estrategia electoral de López Obrador, se seguirá admitiendo al Partido arribista de las “cuatro mentiras” Verde, Ecologista de Mèxico, no obstante, la oposición por parte de algunos cuadros de Morena. Se repite también la inclusión del PT el cual es un engendro del “hermano incómodo” de Carlos Salinas de Gortari y el plus del PES.   

Por dicha consideración es muy probable que se repita la sobrerrepresentación legislativa lo que le facilitará al presidente continuar con una mayoría relativa para controlar políticamente la aprobación de leyes, ello mediante la asociación incluso hasta con los pocos priistas que aún siguen, y teniendo con esto una mayoría avalada para seguir  reformando la constitución, cambiar la composición de organismos reguladores, nombrar nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia y en la mira cambiar los titulares de los organismos autónomos descentralizados y el Instituto Nacional Electoral.   

   Abundando sobre las alianzas en estas elecciones intermedias, ninguno partido de ellos es consistente ideológicamente con Morena, pues no existen puntos en común, exceptuando sólo el reconocimiento “al culto de la personalidad del líder” y cuyas particularidades son:   

i. Exagerada devoción y adulación unipersonal al líder. Caudillo mimetizado con la figura del Estado al que rige. ii. Reconocer un “enemigo común” que justifica el rol del líder como un enemigo del grupo económico o sistema político contrario al que profesa. iii. Las expresiones de la opinión pública hacia el líder, se reciben sin crítica; el que cuestiona al líder es tildado de conservador, fifí, etc. iv Estigmatizar a los críticos, si son parte del gobierno se les exfolia ejemplo los casos de Gilberto Guevara Niebla subsecretario de Educación Básica (2018-2019) y Víctor M. Toledo secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (27 de mayo de 2019 al 31 de agosto de 2020). v. Sobre la posición discursiva del presidente (a veces absurda o fuera del contexto). vi. No hay funcionarios públicos con capacidades y derechos propios, sino servidores del líder.

 Respecto a la orientación de liderazgo autocrático-democrático del gabinete, este tiene una composición identitaria que se ubica por los intereses capitalistas empresariales, como  Alfonso Romo que fue jefe de la Oficina de la Presidencia desde el 1 de diciembre de 2018 hasta el 2 de diciembre de 2020; también sobresale en este grupo Esteban Moctezuma Barragán ​prominente colaborador de Ricardo Salinas Pliego (fundador y presidente del Grupo Salinas) quien ocupó el cargo de secretario de Educación Pública, entre 2018 y hasta 2021.  

Pero también como antípoda está el espectro de la izquierda representada (entre otros) por Luciano Concheiro Bórquez que fue miembro del Comité Central del Partido Comunista Mexicano y que hoy se desempeña como subsecretario de Educación Superior; y además se señala en esta corriente a Plutarco Emilio García Jiménez exdirigente de movimientos sociales como la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, cuyo cargo ocupa el de Director en Jefe del Registro Agrario Nacional.  

En suma, comprensible que se observe una composición heterogénea ideológica abigarrada en los funcionarios de mandos medios y altos de la 4T que pasa por un matiz (desde moderado hasta extremo) y posición política (hacia la izquierda, derecha o de centro) y que obedece fundamentalmente a la confluencia diversa que tuvo en sus orígenes Morena y además por el reclutamiento de los allegados o equipo de los diversos funcionarios del primer círculo del gabinete.    

Sin embargo, es pertinente señalar como incongruente estar en altas y medias posiciones de la nómina gubernamental en base a la preminencia de probidad y aún con poca o nula capacidad para cumplir con los estándares de eficiencia profesional y técnica necesarias; al respecto se estima que existen más de cien casos en el gabinete ampliado y el poder legislativo, sobre lo primero destaca Octavio Romero Oropeza el cual siendo Ingeniero Agrónomo, ostenta el cargo de director general de Pemex, cuestión que por la cercanía de amistad de trabajar de tiempo atrás con el presidente “se solventa”; por lo que calificar con desdén al gremio de los Ingenieros y profesiones afines “es un absurdo” dado que la relación-presidencial da jaque mate a “la experiencia y capacidad”.    

Corolario, se ha anunciado que después de las elecciones intermedias habrá cambios hacendarios, por lo que se espera que no sean aparentes sino que estructurales, asunto que tiene que ver con la expectativa de reducir sustancialmente la desigualdad socioeconómica de la población más vulnerable y los estratos medios, a través del aumento de la tasa impositiva de los que ganan más y con ello lograr una contribución mayor fiscal donde las más importantes empresas de los distintos sectores abonarían a que el Estado aumente sus recursos y en este sentido habría los recursos necesarios para enfrentar la profundización de la crisis econòmica y sanitaria, en términos de un aumento necesario al gasto social y además que en dicha bolsa se consideren los presupuestos para reactivar la economía a fin de lograr el rescate de las medianas y pequeñas empresas y la inaplazable creación de nuevos empleos.     

En este empeño todas las fuerzas políticas defenderán sus intereses; sin embargo, en esta coyuntura y más allá de la orientación populista del gobierno; el presidente y Morena tienen la responsabilidad de respaldar por el bien del pueblo ¡dar un golpe de timón para reducir las ganancias empresariales¡

Autor: Guillermo Portugal Vela

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