Al Ganso no le importa el país ni los mexicanos, sólo su revancha clasista y destructiva / En opinión de Miguel A. Rocha Valencia

Redacción MX Político.- En los peores momentos del país, el Mesías Tropical se enfrasca en una lucha contra todo aquello que represente algo mejor que él, no para llevar a los mexicanos hacia esos mejores niveles de vida, sino por el contrario, golpear todo aquello que no pudo tener con trabajo y esfuerzo, como el conocimiento académico, la cultura general, la aceptación social y la inclusión en las altas esferas sociales, empresariales o políticas.

La mediocridad es su característica, en lo profesional y político no pudo crecer, por eso se fue a la guerrilla, en lo social, nadie lo juntó y para colmo, muchos lo despreciaron, lo vieron menos, incapaz y de alto riesgo. Por eso su sino es la revancha contra ese México al que no tuvo acceso, porque, además, cuando pudo, no supo cómo encajar, no se adaptó.

Por eso golpea a la ciencia, ataca a la cultura, desprecia a la clase política, a los que viven bien con su esfuerzo, a los medios que no le regalaron sus espacios, a los jueces que no le dieron la razón y a los empresarios por su riqueza y bienestar.

Por eso cuando habla, destila odio, con furia se va contra todos aquéllos a quienes considera enemigos de clase, porque simplemente no tiene personalidad ni alcances para juntarse.

De ahí su pleito con el Poder Judicial, a ese que simplemente cumple con la ley de defender de los excesos del Ejecutivo a la sociedad en todas sus expresiones. Sus amenazas surgen porque los jueces se “atreven” a contradecir su propio código de obediencia ciega, llega al punto de plantear una nueva reforma que impida a los juzgadores a ponerle freno a sus exigencias.

Una vez más, la advertencia, la acusación pública, la condena en Palacio Nacional sin consecuencias jurídicas “son corruptos”, señala con impunidad. Ahora pretenderá someterlos con cambios constitucionales que hoy, los vasallos disfrazados de diputados, le habrán de aprobar, aunque en el Senado no se sabe si le alcanzará, con todo y las rémoras de Morena para obtener la mayoría calificada.

Y tiene qué apurarse porque su temor de un cambio en la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados puede variar a partir de septiembre próximo.

Mientras tanto, los muertos se acumulan. Ya son 200 mil las víctimas de Covid-19, 75 mil asesinados, crece el número de mujeres golpeadas y sacrificadas, el narcotráfico gana terreno en todo el país; la corrupción se enseñorea en la 4T protegida por la impunidad que le otorga el “Caudillo de Tepetitán”.

El atraco a las arcas públicas se ve más evidente, cuentos de miles de millones de pesos se desvían disfrazados de programas sociales o simplemente se “redirigen” donde el Pontífice de Palacio Nacional lo ordena violando leyes de todos los niveles. En suma, impone su propia ley, esa metaconstitucional del “Me Canso Ganso”.

Porque para el machuchón tabasqueño, el país puede hundirse en lo económico, ahogarse en sangre, en despilfarro en obras de dudosa rentabilidad, él tiene que alcanzar sus objetivos de destruir o someter las instituciones “fifís”, pero que funcionaban, daban estabilidad democrática y crecimiento a pesar de ser corruptas como afirma el Mesías.

Pemex, en su peor momento, a su deuda de 110 mil millones de dólares, algo así como dos billones y medio de pesos y pérdidas por casi 500 mil millones en un año, y eso que se le perdonaron 72 mil millones en impuestos, se le destinan recursos presupuestales y ya le preparan un nuevo paquete de rescate para no presionar más a la paraestatal con los pagos que debe hacer por sus débitos. De los pasivos laborales, ni hablar, sumados a las pérdidas de 300 mil millones y deudas de CFE, mejor ni hablar.

Y todavía el emperador de Palacio, lanza a la Sener para contrarrestar los amparos concedidos a los productores de energías limpias y baratas, bravata acompañada por el amago de una reforma constitucional contra le Ley de Amparo, que es el único instrumento de los ciudadanos contra los excesos del poder.

Constitucionalmente no procede, pero insistimos, se trata de la Ley del Ganso, intentará imponerla, esperemos que no lo logre.

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