Debimos haber actuado antes de la pandemia, según expertos epidemiólogos

Tras un año de que la OMS llamó al coronavirus “pandemia”, no hay aún un sistema internacional de alerta eficaz

Redacción MX Político.- El 11 de marzo, la agencia sanitaria internacional dijo que el coronavirus podía considerarse una pandemia. Tal anuncio no se correspondía con el sistema de alerta de la organización, cuyo nivel más alto se declaró el 30 de enero, pero atrajo más atención pública y política. Muchos expertos piden una reforma del sistema de alerta

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Es una de las fechas que más sobresalen en el transcurso de la crisis sanitaria que atraviesa el mundo desde hace más de un año. La tarde del 11 de marzo de 2020, Tedros Adhanom Ghebreyesus se dirigió a los medios de comunicación en su rueda de prensa rutinaria sobre la COVID-19. Los datos que proporcionó dibujaban un panorama sombrío. En las dos semanas anteriores, el número de casos fuera de China se había multiplicado por 13 y la cantidad de países afectados se había triplicado. Ya se habían detectado unos 118.000 contagios en 114 países, aunque el grueso de ellos solo estaba en cuatro. Casi 4.300 personas habían perdido la vida y miles de personas más estaban tratando de recuperarse en los hospitales. El segundo país con más positivos localizados era Italia. España acababa de superar los 2.000.

Aquella tarde, el tono del jefe de la OMS se volvió más duro de lo habitual. “Estamos profundamente preocupados tanto por los alarmantes niveles de propagación y gravedad, como por los alarmantes niveles de inacción”. Por estas razones, dijo, la OMS había llegado a la conclusión de que la COVID-19 “puede considerarse una pandemia”, la primera causada por un coronavirus en la historia. Poco tiempo después, se confirmó que Europa se había convertido en su epicentro.

Sin embargo, tras aquella intervención, quedaba poco claro qué significaba que la agencia sanitaria diera ese salto terminológico y pasara a hablar de “pandemia” para referirse a la COVID-19, ya que tal descripción no respondía a un marco formal o jurídico recogido en el derecho internacional. Según define la OMS en su web, se llama pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad, pero los países no han acordado tomar ninguna medida una vez que se utiliza esta palabra.

El máximo nivel de alerta que puede emitir la OMS, según las normas internacionales, es la emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), que pretende ser un toque de atención para que los Estados preparen a sus países para una posible emergencia sanitaria y apoyen a los que ya están sufriendo la crisis. Ya se había declarado más de un mes antes, el 30 de enero de 2020, por Tedros Adhanom Ghebreyesus, que dio varias recomendaciones. En aquel momento, fuera de China se habían notificado menos de 100 casos y ninguna muerte en 18 países.

Aunque esta es la declaración de salud pública bajo la ley internacional, buena parte de la atención pública y política se centró en el uso por parte de la OMS del término “pandemia”. A lo largo de estos meses, muchos expertos han subrayado que gobiernos de todo el mundo no se tomaron lo suficientemente en serio la alerta el 30 de enero y las medidas más contundentes no llegaron hasta que la agencia de Naciones Unidas cambió de término, lo que ha reavivado llamamientos y debates sobre la reforma del mecanismo de alerta global.

“A pesar de la declaración de emergencia el 30 de enero, los actores políticos y la población comenzaron a presionar para que la OMS ‘declarara una pandemia’, sin reconocer que el poder de declaración de alerta global que los Estados miembros se han concedido es la ESPII, y que el término pandemia es descriptivo para la transmisión geográfica y es en gran medida retórico”, dicen en un artículo del pasado noviembre varios expertos del Consorcio de Impacto del Derecho Internacional y Enfermedades Infecciosas, de la Universidad de Georgetown en Washington.

“A diferencia de la ESPII, la declaración de ‘pandemia’ no desencadena una autoridad internacional de toma de decisiones (…), aunque sí tiene importancia normativa para las instituciones financieras internacionales, incluidas las aseguradoras del sector privado y las entidades públicas como el Banco Mundial. En el caso de la COVID-19, el uso del término ‘pandemia’ supuso una alarma añadida por la catástrofe que se avecinaba, y animó a los gobiernos a tomarse la crisis en serio, y a prepararse, prevenir, detectar y responder a la propagación del patógeno”, dicen.

Gian Luca Burci, profesor de derecho internacional en el Graduate Institute de Ginebra (Suiza), coincide en que el uso de la palabra ‘pandemia’ tuvo un mayor seguimiento que la declaración de emergencia de enero. “Mis colegas de la OMS que supervisan las medidas nacionales, como las restricciones de viajes y visados, me dijeron que hubo un mayor pico de medidas recién anunciadas después de que el director general utilizara ese término que después de la declaración de la emergencia a finales de enero”.

“En parte es una cuestión de semántica, pero las palabras cuentan por su impacto emocional. ‘Pandemia’ impresionó y asustó más a la gente que ’emergencia de salud pública de interés internacional”, dice Burci a elDiario.es.

En un informe preliminar publicado en enero, el grupo independiente de expertos que examina la respuesta internacional a la COVID-19 se pregunta si habría sido de ayuda el que la OMS hubiese utilizado el término “pandemia” con anterioridad. “Aunque ese término no se utiliza ni se define en el Reglamento Sanitario Internacional (2005), su uso sirve para llamar la atención sobre la gravedad de un problema de salud. La OMS no utilizó ese término hasta el 11 de marzo”.

Este lunes, en rueda de prensa, a la pregunta de si la OMS debería haber sido más contundente sobre la inminente pandemia el año pasado, Mike Ryan, jefe de emergencias, ha contestado: “Sí, tal vez tengamos que gritar más fuerte. Pero tal vez algunas personas necesiten audífonos”.

En las semanas previas al 11 de marzo, a medida que medios de comunicación y políticos redoblaban la presión, Tedros Adhanom Ghebreyesus había dicho que el coronavirus tenía “potencial pandémico”, pero se limitaba a definir su propagación como una “epidemia”.

Durante la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009, la última vez que la OMS había caracterizado una enfermedad como tal, la agencia sanitaria fue acusada de alarmismo. Había desarrollado un sistema de fases, en la que la última correspondía a la fase pandémica. Paralelamente, también había declarado la emergencia. “Eso también creó confusión”, recuerda Burci.

El día en que el director general anunció que el coronavirus podía considerarse una pandemia remarcó que “no es una palabra que deba utilizarse a la ligera o de forma imprudente”. “Es una palabra que, usada de forma inadecuada, puede provocar un miedo irracional o dar pie a la idea injustificada de que la lucha ha terminado, y causar como resultado sufrimiento y muertes que se pueden evitar. El hecho de describir la situación como una pandemia no cambia la evaluación de la OMS de la amenaza que representa este virus. No cambia lo que la OMS está haciendo, ni tampoco lo que los países deben hacer”. La OMS llevaba semanas alertando de la magnitud de la desinformación ligada el brote.

La decisión se tomó porque la enfermedad se había extendido a más países y era conveniente pasar de decir “epidemia” a “pandemia”, explica la agencia. Según profundizó aquel día Mike Ryan, fue fruto de largas horas de estudio con expertos dentro y fuera del organismo, sopesando los posibles beneficios y los riesgos del uso de la palabra.

Bharat Pankhania, especialista en control de enfermedades transmisibles de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido), recalca que la OMS “está formada por demasiados comités y está muy orientada a los procesos, por lo que no puede ser rápida y dinámica, tiene que conseguir permisos y acuerdos de muchos sectores y por eso se resistía”.

Al describir la situación como una pandemia, lo que se buscaba era impulsar que los países tomaran medidas “más intensas y agresivas”. “Pero no hay una fórmula matemática, no hay un algoritmo. Es una descripción actual del brote en todo el mundo y una llamada a la acción y a no rendirse”, aclaró Ryan.

La OMS dice que temía que los gobiernos tiraran la toalla, ya que creía que todos los países aún podían cambiar el curso de la situación si detectaban, analizaban, trataban, aislaban, rastreaban y movilizan a su población en la respuesta, intervenciones de salud pública básicas. Pusieron como ejemplo la experiencia de China o de Corea del Sur, con epidemias que ya estaban en declive. Por aquel entonces, 81 países todavía no habían notificado ningún caso.

“Mucha gente que trabaja en este ámbito lo hace desde una visión del mundo basada en la gripe y en la percepción de que una vez que se inicia una pandemia de virus es incontrolable, por lo que el enfoque real es la mitigación y la vacuna, y eso es comprensible porque eso es lo que han provocado las pandemias en el pasado. Si no tuviéramos la experiencia de Corea, si no tuviéramos la experiencia de Singapur y si no tuviéramos la experiencia de China, podríamos imaginar exactamente lo mismo… pero tenemos experiencias que nos dicen que esta enfermedad se puede controlar”, dijo Ryan.

La duda no era si muchos países que ya tenían grandes grupos de casos o transmisión comunitaria podían hacer lo mismo que los que lo habían controlado, sino si lo iban a hacer. La OMS aseguró que en algunos casos el problema era de falta de capacidad o de recursos. En otros, el problema era la falta de determinación.

hch