Despedazan con miles de balazos a tres camionetas blindadas, en un enfrentamiento en Sinaloa

El rugir de las armas largas, le roba la tranquilidad al poblado de Pericos, en el municipio de Sinaloa.

Redacción MX Político.- Con un cálculo conservador de más de mil doscientos disparos de armas largas tipo fusiles de asalto ‘Ari Kalashnikov -47’ (Ak-47) y del también popularizado G-3, de fabricación alemana y de uso común en los grandes ejércitos del mundo, una colorida crónica de Enrique Martínez, para el portal noticioso Línea Directa de Sinaloa, da cuenta cuál es el contexto de una intempestiva balacera entre civiles armados, tipo ajusticiamiento, en las inmediaciones de un próspero poblado agrícola, con dimensiones de villa o pequeña ciudad con toda la infraestructura urbana, asentada en el corazón de un valle agrícola que es cruzado por la carretera Internacional México 15.

Direcciona su relato el reportero a los más de mil doscientos disparos de armaslargas que lograron atravesar los blindajes nivel 5 de las camionetas duras que quedaron convertidas en chatarra en la entrada de Pericos.

Pericos es el nombre de la pequeña ciudad perteneciente al municipo de Mocorito, pero más cercano y depnediente, comercial y políticamente a Culiacán.

Pericos es el nombre chusco o hasta despectivo, con el que los primeros pobladores, descendientes todos de algunas familias portuguesas que llegaron a ese valle a mitad del siglo 19, apellidadas todas Peiro, en sus componentes paterno o materno… pero todas eran ´Peiro´… por eso el nombre de Pericos… o ¨Peiricos´, con el acento o la inercia lingüística portuguesa.

El olor a miedo se percibe en cada rincón de la vila de Pericos; en cada esquina, en cada comercio con las cortinas de acero abajo, mientras que en los rostros de los ‘periqueños’, se confirma la vigilia forzada a la que estuvieron expuestos por más de tres horas durante una de las balaceras que ellos consideran de las más terribles que les ha tocado vivir.

Acostumbrado a madrugar, don Jesús Peiro señala que los balazos lo levantaron antes de lo habitual.

“Yo me levanto a las 4:30 de la madrugada. Desde chiquillo estoy acostumbrado a levantarme a esa hora. Mi abuelo trabajaba en La Hacienda de Pericos de los hermanos Peiro. Era una fábrica donde se hacía mezcal y aguardiente y, nos acostumbramos a levantarnos a la hora que él se iba a trabajar junto con mi padre, pero ahora me levanté más temprano”, señala orgulloso el adulto mayor que camina lerdo por la orilla de la carretera apoyado por un bastón hechizo de madera.

Para los poco más de 6 mil habitantes de la pequeña ciudad, el sueño terminó cuando el reloj rondaba las 2 de la madrugada. Las fuertes detonaciones de armas de fuego, en su mayoría ráfagas, los estallidos de los tanques de combustible y el movimiento de las decenas de vehículos que transitaban a toda velocidad en convoy por las distintas calles de la población, mantuvieron en alerta a sus habitantes, ante la incertidumbre de resultar lesionados o ser víctimas de los grupos delincuenciales.

Por más de dos horas los sicarios hicieron y deshicieron.

Se enfrentaron entre sí, quemaron vehículos blindados y hasta tuvieron tiempo de retirar a los caídos y a personas lesionadas ante la ausencia total de las autoridades de los tres niveles de Gobierno, que llegaron al sitio de la balacera hasta cuatro horas después de iniciada, al amanecer y sólo para cuantificar los daños causados por la “tracatera”.

Casquillos de gruesos y distintos calibres de armas largas y cortas, se veían esparcidos por todo el pavimento del crucero de Pericos, daban una idea sobre la intensidad de fuego que vivieron los pobladores y de la misma forma, tres camionetas de modelo reciente con vestigios de blindaje nivel 5 en las ventanas y carrocería quedaron reducidas a chatarra, junto con las balas que tronaron con la lumbre y los cargadores para fusil AK47, que asoman sus colores cenizos de entre los fierros humeantes de las camionetas calcinadas.

hch