Estos son los ‘nuevos Arellano’… los de Mazatlán

El nuevo cártel en ciernes, especializado en el lavado de dinero.

Redacción MX Político.- De origen sinaloense, los hermanos Juan José y Erick Arellano Hernández, apellidados igual que aquellos legendarios y temibles ‘Arellano Félix’, originarios de Culiacán pero avecindados en Tijuana, que fueron cabecillas del cártel del mismo nombre que asoló el norte y la frontera mexicana en la década de los ochentas y principios de los noventas, aún no han atraído los reflectores de los medios a nivel nacional, pero sí los de la Unidad de Inteligencia Financiera y del Servicio de Administración Tributaria, cuyos investigadores les siguen, cada quien por su cuenta, las huellas desde hace años.

No guardan ningún parentesco con aquelos Arellano Felix, (Benjamín, Francisco, etcétera), pero de acuerdo con información y documentos oficiales, estos nuevos ‘Arellano Hernández’, han incursionado en una área hasta ahora desconocida en México: la de encabezar un complejo consorcio de más de 100 empresas reales y firmas fantasma, uno de cuyos nichos de negocio es proporcionar servicios de lavado de dinero de procedencia ilícita a personas u organizaciones que lo requieran.

Una historia historia de Miriam Ramírez y Andrés Villarreal, para el rotativo Ríodoce, que MX Político trae para sus lectores, en un fragmento, por la importancia noticiosa del tema. Trabajo por cierto dedicado a la memoria de Javier Valdez, uno de los fundadores de Ríodoce y cobardemente sacrificado a manos de la delincuencia organizada.

El grupo empresarial de los hermanos Juan José y Erick Arellano Hernández, nacidos en Mesillas, municipio de Concordia, Sinaloa, al sur de la geografía estaatl y limítrofe con el municipio de Mazatlán y la sierra madre occidental, tiene una historia asombrosa, de crecimiento veretiginoso y de abundantes… ofensivas ganancias, en el concierto de la delincuencia organizada a nivel internacional

Uno, contador con maestría en Impuestos, y otro, mecánico naval, los hermanos Juan José y Erick Arellano Hernández son un par de sinaloenses que encabezan Grupo Arhe, un conglomerado de más de 100 empresas en actividades económicas tan diversas como casas de cambio, consultorías financieras y contables, hoteles, gasolineras, inmobiliarias, constructoras, arrendadoras de autos, seguridad privada y equipos profesionales de beisbol y basquetbol, entre muchas otras.

Decenas de esas empresas tienen varias características en común: mueven muchos millones de pesos, sus actividades financieras no tienen ninguna lógica, no se encuentran respaldadas por alguna actividad lícita y sólo existen en el papel, por lo que las autoridades de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda las investigan por realizar masivas operaciones con recursos de presunta procedencia ilícita, es decir, por lavado de dinero.

No es la primera ocasión que las autoridades les siguen los pasos. De hecho, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto la UIF congeló durante varios años las cuentas bancarias de los hermanos Arellano Hernández y las de 81 de sus empresas por considerar que sus operaciones sólo servían para encubrir el blanqueo de capitales de actividades ilícitas.

Los reportes bancarios mostraban que lo hacían a un ritmo industrial: en seis años ingresaron al sistema financiero nacional al menos mil 700 millones de pesos sin que se tuviera certeza del origen y destino de los mismos.

A la magnitud de la cifra se suma un hecho: más de la mitad de las operaciones se realizaron en efectivo, es decir, cientos de millones de pesos se depositaron y se retiraron en billetes.

Sin embargo, el bloqueo no se mantuvo: el 11 de junio de 2018, apenas unos días antes de las elecciones presidenciales que sacarían al PRI del poder, hubo noticias en sentido contrario.

Ese día, el entonces titular de la UIF, que había llegado al cargo apenas medio año antes, ordenó descongelar las cuentas de personas y empresas ligadas a líderes sinaloenses del narcotráfico, como Joaquín el Chapo Guzmán, Ismael el Mayo Zambada, Rafael Caro Quintero y Juan José el Azul Esparragoza.

Esta es una breve selección del expediente de 527 hojas mediante el cual la UIF ordenó el bloqueo de cuentas bancarias de empresas del Grupo Arhe y de los hermanos Arellano Hernández por tener indicios fundados de que hacían operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Para entonces, los hermanos ya habían mostrado un frenesí en la multiplicación de empresas, actividad que ni siquiera durante el congelamiento de sus fondos disminuyó.

Una investigación realizada por estos reporteros de Ríodoce, en los registros públicos de la propiedad del país, logró documentar además que el grupo ha seguido creando hasta la fecha decenas de razones sociales, de las cuales una amplia proporción presenta las características de ser empresas fachada, usadas para realizar múltiples triangulaciones financieras y enmascarar así el origen, propiedad y destino final de los recursos.

Los investigadores de la agencia de inteligencia financiera del Estado mexicano no son las únicas autoridades que los siguen de cerca. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) considera que el par de empresarios sinaloenses ha diseñado un complejo esquema en el que decenas de empresas fachada han funcionado como factureras.

Por ello, se encuentran en proceso de armar una denuncia por defraudación fiscal equiparada a delincuencia organizada. Parten de un hecho: el SAT ha boletinado a 23 empresas del ‘Grupo Arhe’, por considerar que son empresas factureras, es decir, que expiden comprobantes fiscales de operaciones simuladas, inexistentes o ficticias.

No será su primer encontronazo legal. En el pasado el SAT ya les ha embargado terrenos y 10 marcas comerciales para tratar de recuperar adeudos fiscales por más de 220 millones de pesos.

La UIF y el SAT están convencidos de que el Grupo Arhe estructuró una compleja red que provee servicios de lavado de dinero para grupos que manejan recursos de procedencia ilícita.

Esta investigación de Ríodoce y Quinto Elemento Lab es un asomo inédito a una de las áreas más desconocidas del país: la manera en que un grupo empresarial estructuró un complejo entramado de firmas… a personas u organizaciones que requieran de ello.

Las inusuales transacciones financieras ejecutadas por la empresa Administradora Financiera Integral SC encendieron las alarmas de los investigadores de la UIF a principios de 2015.

No era para menos: los propietarios de esa empresa, que resultaron ser los hermanos Arellano Hernández, habían logrado introducir en el sistema financiero mexicano 888 millones de pesos, sin que fuese claro el origen de esos recursos y sin que hubiese una razón para que más de 500 millones de pesos fueran depósitos hechos en efectivo.

Los investigadores de la UIF se enfocaron en rastrear las huellas financieras de siete personas y una sola empresa (Administradora Financiera Integral SC), pero al paso de unos meses conectaron a esta firma con una red de 35 personas y 81 empresas vinculadas entre sí.

Con los hallazgos elaboraron un robusto informe de más de 500 páginas que descifra la estrategia armada para ingresar cantidades millonarias al sistema bancario, esconder su origen, dispersarlo y ocultar su destino final.

hch