Informar, litigar y auditar, es pecado / En opinión de Lilia Arellano

Redacción Mx Político.- La embestida en contra del Auditor Superior de la Federación no cesa. Al reclamo hecho por AMLO se sumaron, de inmediato, Irma Eréndira Sandoval y Claudia Sheimbaum, los diputados morenistas junto con sus aliados se orquestaron para solicitar al titular de la ASF su renuncia y, para taparle el ojo al macho, le exigen se presente y explique ampliamente su reporte. De nueva cuenta y tal como lo califica el Ejecutivo federal, el culpable es el mensajero, nunca el emisor.

Así, lejos de solicitar a quienes han sido señalados por lo revisores por no tener en regla la documentación correspondiente a las partidas presupuestales federales entregadas y aplicadas, se den a la tarea de solventar todas las observaciones hechas por los auditores, exigen a quien hace su trabajo dé las explicaciones y califican los resultados como producto “del dolo, emitidos con motivaciones políticas”. Absurdo resulta sea David Colmenares quien deba aclarar asientos no realizados por los receptores del dinero, por quienes tienen la responsabilidad de llevar a cabo un manejo correcto y transparente.

El inicio de las inconformidades presidenciales fueron las cifras dadas a conocer sobre el monto de la cancelación del NAIM y, hasta donde se sabe, éstas no solamente tienen como base lo demandado por quienes invirtieron vía bonos, sino los intereses más la pérdida de todo el material, de la obra realizada, de los rellenos, inclusive del levantamiento de la barda cuestionada por su altísimo costo. Así también se considera la presentación del proyecto para convertir la zona en un gran lago.

Todos y cada uno de estos gastos inciden en la cantidad inicial dada a conocer por el gobierno federal como costo total de la anulación. Si algo no resulta conveniente para la 4T es sea cuantificado pormenorizadamente el monto de la revocación de esta obra y menos aún el remate de material utilizado. Al no contemplar el dinero ya invertido, independientemente del adeudo existente, les resulta inadmisible el reporte de la ASF. Lo sano sería aclarar punto por punto, pero la acción debe provenir de quienes la realizaron no de quienes auditaron.

Se junto esta cerrazón con la contemplada al momento de autorizar la nueva Ley Eléctrica sin quitarle una coma, cuya segunda temporada o versión dos se tendrá en la Camara de Senadores este mismo mes, cuando de igual manera sea aprobada. Aunque es tal la certeza de no estar en lo correcto que el primer mandatario arremetió en contra de los abogados señalando serían calificados como traidores a la patria si defendían a las empresas extranjeras cuyos contratos serán motivo de litigios internacionales.

Pero no solamente se trata de esta prohibición a los juristas sino se llegó, como va siendo costumbre, a los calificativos o mejor dicho, a la repetición de éstos, a los medios de comunicación y en ello se integró a las “benditas redes sociales”, al criticar hubiesen reproducido las cifras y el reporte entregado por la ASF. Seguramente el tabasqueño no sabe los niveles de importancia con los cuales cuentan no solamente los miembros de su gabinete y los nombrados para ocupar la titularidad de dependencias relevantes, cuyas declaraciones ayer, hoy y siempre, serán reproducidas por la información proporcionada y la repercusión de ésta.

López Obrador exigió respeto para su nueva Ley, pero no lo otorga a quienes no piensan igual o a los informadores o ahora a los abogados. El mayor número de adjetivos ha sido el propio Ejecutivo quien los aplica y posteriormente se erige en un ejemplo al cual no debe seguirse. Su acuerdo democrático, la solicitud a los gobernadores para no intervenir en los comicios próximos, para evitar hacer campaña a favor de un candidato o de un partido, son acciones fuera de su agenda.

De ahí que los gobernadores de la Alianza Federalista exijan, primero, retirar a los “Servidores de la Nación” de la campaña de vacunación, lo cual se veía imposible hasta que la jefa de gobierno de la CDMX decidió decirles adiós, pero más bien a los chalecos sustituyéndolos por otros de color verde con el letrero Promotor Deportivo. Las farsas se extienden, se multiplican y no parecen desde ninguna óptica “acciones en extinción”, sino todo lo contrario. Pero, fuera de eso, vamos bien.

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