17/02/2020 - 06:00

Redacción MX Político

Le dio nueve puñaladas, una quedó a un centímetro de dañar el corazón, otra afectó el pulmón derecho. Ella luchó por su vida y sobrevivió al intento de feminicidio, sin embargo, en la batalla por lograr justicia sufrió la primera derrota. El juez que analizó su caso consideró que el atacante, su expareja, no tenía intención de matarla, desestimó la tentativa de feminicidio, lo reclasificó a lesiones y le otorgó la libertad.

“Me siento humillada, destrozada, incapaz e insegura, pero con el coraje para seguir luchando por justicia”, expresa G. R., una joven de 23 años de edad.

Fue el 15 de agosto de 2019, ella estaba en su departamento con L. J. G. H., actualmente de 20 años de edad, con quien entonces mantenía una relación de pareja.

“Él gritaba cosas muy feas”, recuerda G. R. para luego entrar en silencio, lastimada por el recuerdo de aquel momento en que se topó de frente con la muerte.

“Él fue descubierto en el lugar y huyó, pero un policía logró arrestarlo. Yo recibí auxilio por vecinos y fui trasladada al Hospital Civil en donde me atendieron. Estuve entre la vida y la muerte, muchos meses de recuperación, estuve hospitalizada en dos ocasiones a consecuencia de las lesiones”.

El personal médico -señala- le indicó que un milagro la había salvado, pues una de las dos heridas con el arma punzocortante asestada en el pecho quedó a un centímetro de distancia del corazón, lo cual le hubiera provocado una muerte segura. Al tratar de defenderse, G. R. recibió dos puñaladas más en el tórax, una en la espalda y cuatro en los brazos.

De acuerdo con la sobreviviente, el ministerio público no integró el certificado médico en el expediente de denuncia. Bajo su percepción, G. R. considera que el juez A. P. C., lejos de ser un ente imparcial, se erigió en el abogado de L. J. G. H., al otorgarle la libertad bajo el argumento de que no tenía la intención de matarla debido a que no fue consciente de sus actos.

Y es que durante el proceso, L. J. G. H. argumentó no recordar haberla apuñalado. En un primer momento -señaló G. R.- el atacante dijo padecer de esquizofrenia paranoide, aunque después asentaron en el expediente que tenía encefalitis viral, la cual -según el juez- se había activado por la ingesta de mariscos.

“El juez consideró que él no estuvo consciente porque no recuerda el acto, no estaba en sus cinco sentidos, sin embargo, cuando fue arrestado se identificó plenamente por su nombre. Él estuvo preso sólo seis meses, el tiempo que llevo en recuperación”.

L. J. G. H. fue puesto en libertad sin ningún tipo de obligación a someterse a medicación o tratamiento especial por alucinaciones, aún cuando durante el proceso, en su defensa relató que en el lapso en el que apuñaló a G. R., veía el cielo de un lado y del otro el infierno, así como otro tipo de delirios.

De la misma manera, no fijaron reparación del daño a la sobreviviente de feminicidio y mucho menos medidas cautelares para salvaguardar su vida.

“Él ya está libre y podría atentar contra mí. Temo por mi vida y por la de mi familia, sobre todo me intriga saber ¿cómo puede ser posible que al sistema de justicia no le interese que pueda atentar contra la vida de otra persona. Él, hoy es inocente, ¿y si hubiera logrado matarme? Yo estoy aquí porque luché por mi vida, porque su objetivo era asesinarme”.

“Exijo que se tomen cartas en el asunto sobre el juez que llevó mi caso, que se tome en cuenta la apelación que mandaremos estos días”, expuso G. R.

El año pasado, en el que G. R. fue apuñalada, un total de 134 mujeres fueron asesinadas, muchas de ellas a manos de sus parejas. Actualmente, en lo que va del presente sexenio, a 402 mujeres les fue arrebatada la vida, de las cuales 188 ocurrieron desde que se emitió la Alerta de Violencia de Género para el Estado de Oaxaca.

De acuerdo con organizaciones de la sociedad civil y expertas en el tema de género, la impunidad es el principal aliciente para que la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes se encuentre en alarmante ascenso. Y es que, mientras que en 2017 fueron asesinadas 117 mujeres, en 2018 la cifra creció a 123 y en 2019 subió a 134. En lo que va del 2020 un total de 21 mujeres han sido asesinadas, según lo revelan cifras del Centro de Documentación del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer).

Información otorgada al Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio que preside María de la Luz Estrada, detalla que con datos actualizados al 23 de febrero de 2019, en el 2017 la Fiscalía General del Estado de Oaxaca tuvo registro de 4 casos de tentativa de feminicidio, 53 feminicidios consumados y 74 homicidios dolosos consumados, además de 3 considerados parricidios. En 2018 se contabilizaron 10 casos de tentativa de feminicidio, 29 feminicidios consumados, 2 tentativas de homicidios y 96 homicidios dolosos consumados.