La inestabilidad del gabinete / En opinión de Arturo Rodríguez

Redacción MXPolítico.- A principios de diciembre de 2017, el entonces precandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer quiénes serían los integrantes de su gabinete pues, como lo había hecho en las dos campañas anteriores, se proponía mostrar a los ciudadanos con quiénes quería gobernar.

Aquella ocasión dijo que su aspiración era tener un gabinete de gente tan preparada como la que acompañó al presidente Benito Juárez, que consideró, fue el mejor de la historia.

Ejercicio obligado en esos días de promesas de campaña, revisar cómo fue el gabinete de Juárez, aun a sabiendas de que tiempos y circunstancias son imposibles de equiparar, resultó en el registro de 25 cambios en Relaciones Exteriores; otros 25 en Gobernación, 29 titulares de Hacienda, 16 en Guerra y Marina; 13 en Fomento y al menos ocho en Justicia e Instrucción Pública.

Por supuesto, gran parte de esos movimientos –mas allá de que algún historiador ilustra en su oportunidad la diferencia entre ocupar un cargo en la segunda mitad del siglo XIX respecto al XXI—fueron en realidad enroques haciendo que pasaran por todo el gabinete las mismas personalidades:

Melchor Ocampo, por ejemplo, estuvo varias veces en los diferentes ministerios, excepto en Justicia e Instrucción Pública; a Manuel Doblado sólo le faltó Justicia e Instrucción Pública, así como Guerra y Marina; o bien, Manuel Ruiz pasó por todo el gabinete y así por estilo con los Lerdo de Tejada, José María Iglesias, Santos Degollado Ignacio de la Llave, entre otros.

Esa inestabilidad en la administración pública, quizá no sea lo más eficaz en estos tiempos cuando, antes de cumplir seis meses, se suceden los cambios en el gabinete legal y ampliado, empezando por la renuncia del director del IMSS, Germán Martínez Cázares y luego, de la secretaria de Medio Ambiente, Josefa González Blanco Ortiz Mena.

En el caso de Martínez Cázares, la renuncia apuntó a un problema grave en el seno de la administración donde el afán centralista y concentrador, estilo personalísimo de López Obrador, terminó deteriorando o nulificando la relación con la secretaría de Hacienda, dejando ver lo que en muchos espacios ya ocurre, aunque no se atrevan a dejar la chamba.

La inconformidad con la conducta asumida por Ranquel Buenrostro, a quien se le crearon en la oficialía mayor de Hacienda una serie de facultades relacionadas con los manejos de recursos en cuanto a compras y personal, ha causado malestar porque la política de austeridad los está llevando a la inmovilidad, por ejemplo, en las secretarías de Comunicaciones y Transportes, Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, entre otras, principalmente al impedir la designación de cargos en los estados y anular la contratación pro honorarios.

Luego, vino la renuncia de Josefa González Blanco, quizás la persona menos experimentada del gabinete que entre su expresión sobre los aluxes, la entrevista en casa enmarcada entre colmillos de elefante y, principalmente, su fracaso en la gestión de la contingencia ambiental en el centro del país hace diez días, no fue tan grave para ella y el presidente, como haber retrasado un vuelo comercial.

Las dos renuncias motivaron más cambios que impactan en otras áreas de la administración: Zoé Robledo dejó la subsecretaría de Gobernación con trabajo encaminado, para irse al IMSS; Ricardo Peralta dejó Aduanas para irse a la subsecretaría de Gobernación y en su lugar se designó a Ricardo Ahued quien dejó el Senado, para sumarse a la lista de funcionarios electos para un cargo legislativo que abandonan, como Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo y Rocío Nahle.

En total, cinco renuncias para reiniciar en cargos donde apenas se empezaba a tomar conciencia de las responsabilidades y los planes de implementación de proyectos que, por otra parte, no logran ser operados por burocracia especializada dado que en buena medida, la despidieron.

Si el gabinete era oferta de campaña, pronto resultó incumplida, aunque se parezca al de Juárez aunque sea en los cambios tempranos que denotan impericia e inestabilidad, en virtud de que el mandatario ya anunció que vienen más renuncias y que nadie es indispensable.

 

Autor: Arturo Rodríguez

 

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