Teorías de lo complejo: ¿A quién beneficia la pobreza? / En la opinión de Felipe de Alba

Por Felipe de Alba
 
Veamos ahora algunas notas sobre "el cambio de época", el periodo electoral del año 2018.
 
Las instituciones mexicanas han tenido una serie de cambios en los últimos 50 años que cambian a su vez, la forma del cómo se "juega" en la política. Esto quiere decir, que la organización socio institucional no responde desde hace varios años a las necesidades actuales. Estamos atrasados porque todo está cambiando y necesitamos ajustarnos.
En primer lugar, la vida social pasó de ser predominantemente rural, a vida urbana. En la vida urbana se manejan hoy todas las variaciones de la vida política. Por ejemplo, por el tamaño de su población en edad de votar, tres entidades federativas (Veracruz, Estado de México y Ciudad de México) definen quién va a ganar en las elecciones de julio del presente año. Solo la zona metropolitana del Valle de México tiene más de 20 millones de habitantes.
 
No obstante, algunos partidos todavía siguen fundando su base social en las comunidades rurales, aun cuando la esencia del voto está cambiada por el dominio electoral de la vida urbana. Quizás esa es la explicación sobre la manera tan "rápida" que surgen nuevas opciones electorales (nuevos partidos, o nuevos tipos de alianzas), o nuevas formas de participación política (los candidatos independientes, por ejemplo).
 
En segundo lugar, existe una población itinerante, en movimiento permanente. Por un lado, están los migrantes, tanto en el plano interno (del sur al norte, del sur al centro, del centro al norte) como los migrantes externos (que van a Estados Unidos o que llegan de Europa). No es ningún secreto afirmar que esta población es, básicamente la que define modos de la subsistencia, a veces de sobrevivencia, de las familias que se quedan detrás de ellos. Por eso es tan relevante en este contexto la discusión sobre el futuro de los Dreamers en Estados Unidos, especialmente en el contexto de las elecciones mexicanas.
 
Por otro lado, son relevantes por esta misma razón las desigualdades en las periferias urbanas, un receptáculo natural de aquellas poblaciones migrantes. Cuando se trata de la población migrante interna, la ciudad de México o el estado de México son el paso natural de la población itinerante del sur o de la población centroamericana que viaja hacia Estados Unidos (antes era el corredor de Veracruz y Tamaulipas). No obstante, a veces con las dificultades que encuentran el camino (o las medidas de cierre de la frontera), van quedándose a engrosar las filas de nuevos desempleados en las periferias urbanas de las ciudades a su paso.
 
En tercer lugar, las diferencias de ingreso se han agudizado y extendido a un punto tal, que en la discusión de proyectos de país parecen dejarse de lado por fenómenos que son, en realidad, su consecuencia. Se intenta "atender" a esta población con dádivas, con compra de su voto o bien, con promesas generales.
 
Por ejemplo, los programas sociales paliativos de lucha contra la pobreza están fundados, básicamente, en una idea de la "recuperación" de dicha población, más que a la solución del problema principal. Los planes de bienestar social deben considerar una vida menos rural y más industrializada o, mejor dicho, con un progresivo aumento de la tecnificación. Aquí sin duda puede mencionarse que la idea del ingreso universal básico es un buen comienzo (Véanse el ejemplo de Finlandia. En México lo propuso Ricardo Anaya), pero ninguna de estas medidas puede tener eficacia si no es parte de un programa global. Por ejemplo, quedaría aislada si al problema de la marginalidad no se agrega la educación y su discordancia con los procesos productivos. Tenemos ya un país de consumidores, más que un país orientado a la producción, a la creación.
 
En cuarto lugar, la barbarie de todas las barbaries: el crimen organizado. Difícil de definir, por supuesto también difícil de resolver. Sin embargo, aunque la violencia tiene orígenes múltiples, atacar frontalmente sus efectos es un error repetido por las últimas administraciones. Sigue controlándose a los consumidores, sigue vigilándose a la distribución menor, siguen "descabezando" los pequeños grupos y creando un sinnúmero de otros nuevos.
 
Nos quedaremos aquí como la última escena, del video con los agentes de inteligencia de la PGR leyendo un mensaje del CJNG hacia las autoridades, denunciando supuestos abusos, denunciando operaciones y las "barbarie" del Ejército sobre poblaciones desprotegidas. La imagen creo quedará en los registros de la nueva etapa, una nueva fase de la violencia sin igual que se registra en México desde hace ya varias décadas, sin que haya hasta ahora soluciones efectivas.
 
Si damos lugar a Perogrullo, este país tiene varias décadas cambiando, sin que nos obligue a cambiar todo, de raíz, de manera definitiva.
 
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Felipe de Alba, Doctor en Planeación Urbana, con estancias de investigación en MIT (EEUU) y ENS(Francia). Ha escrito  varios libros y más de 50 artículos en revistas internacionales sobre medio ambiente, recursos naturales y ciudades. Es investigador del CESOP, en la Cámara de Diputados, e investigador SNI 1.
 
FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

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