Aberrante bono por "no hacer huelga" en UABJO / En la opinión de Alfredo Martínez de Aguilar

La mayoría de las autoridades, catedráticos y alumnos de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), han dejado de ser herederos de la gloria académica del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca.

La desmedida ambición de las mafias familiares rectorales y sindicales, sobre todo, la escandalosa corrupción sin llenadera alguna de las mismas han herido gravemente de muerte al Alma Mater de Oaxaca y de los oaxaqueños.

La UABJO sigue siendo relativamente laica, pero ya no gratuita, y menos universidad pública, dejó de serla, al ser privatizada, de hecho, por los ex rectores Abraham Martínez Alavés y su hijo Eduardo Martínez Helmes.

A provocar la debacle financiera y docente de la Máxima Casa de Estudios, legada a América Latina por el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, ha contribuido en gran medida la ex rectora Leticia Mendoza Toro.

La cuna político-ideológica del liberalismo mexicano, representada por el Benemérito de las Américas, don Benito Juárez y la Generación de la Reforma, ha sido convertida en insaciable botín político-económico.

Pero en la UABJO, caja de resonancia de los conflictos de Oaxaca todavía hay cosas peores como resultado de la criminal complicidad y total impunidad, a quienes la destruyen, garantizada por el Gobierno federal y estatal.

Además del narcomenudismo que tiene en los miles de universitarios que acuden diariamente a Ciudad Universitaria un gran negocio ilícito sobresalen entre las cosas algunas aberraciones totalmente condenables.

Tal es el caso de la existencia de seis sindicatos, desde charros hasta supuestamente revolucionarios pasando por el único Sindicato de Trabajadores de Confianza en México, en la Universidad de Oaxaca, el SECUABJO.

Además de la aberración jurídica de un sindicato de confianza, existe el cobro de un bono de "no actuación" sindical, es decir, para no estallar huelgas en la UABJO, pero lo peor de todo es que el Gobierno lo paga.   

El pretexto, injustificable, desde luego, desde hace muchos años por parte del Gobierno del Estado ha sido mantener la precaria estabilidad en la Máxima Casa de Estudios y la gobernabilidad en la entidad oaxaqueña.

La Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y la propia Secretaría de la Contraloría del Gobierno de Oaxaca, tienen ampliamente documentado el saqueo histórico en la UABJO.

Si el Gobierno federal y estatal está informado de la escandalosa corrupción con abultados expedientes, debidamente integrados con nombres, pelos y señales, de los probables responsables, por qué no actúan.

No hay otra explicación lógica que la de la complicidad gubernamental, con el pretexto de no desestabilizar a la otrora universidad pública oaxaqueña, para seguirla utilizando como poderoso grupo de presión y chantaje.

¡Cómo olvidar que los ex gobernadores al igual que los ex rectores están metidos hasta el cuello en la decadencia  y descomposición de la única opción que tienen los hijos del pueblo pobre, para acceder a la educación superior!  

Por la reciente renuncia del ahora exsecretario del Sindicato Universitario de Académicos (SUA), Amado Miguel Wilches Ramírez, después de no realizar el reparto del bono de "no actuación" entre sus agremiados.

Al no lograr un acuerdo Silviano Cabrera y Amado Wilches, por la distribución del fondo que debiera haber sido repartido entre los trabajadores académicos miembros de éste sindicato, se da una irreconciliable ruptura.

Sus ambiciones personales provocaron la disputa del "derecho" de disponer de las cantidades a favor de cada uno y Silviano se apresura a nombrar secretario sindical, a un testaferro, sin fundamento ni respaldo legal.

Discrepar acerca de quién era el "dueño" del dinero, genera como consecuencia natural la renuncia del secretario Miguel Wilches al no poder hacer valer su representación, refugiándose éste en el STAUO con sus simpatizantes.

Al dejar acéfala el SUA y aparentemente a la entera disposición de Silviano Cabrera, éste impone a Mario Álvarez, según los estatutos plasmados en el acta constitutiva del sindicato universitario de académicos.

Ocupa, pues, el cargo de secretario general del mencionado sindicato, Mario Álvarez, secretario de Organización que por efecto legal estatutario como ya se mencionó, asume el cargo que deja vacante Amado Wilches.

El relevo en la dirigencia sindical ocurre en un momento de conflicto interno consecuencia de intereses personales entre Silviano Cabrera y Amado Wilches, ya que éste se apresura a imponer secretario sindical.

Por las maniobras perversas de Silviano Cabrera Gómez, quien impuso a un testaferro e incondicional, sin fundamento ni respaldo legal, señalan los académicos inconformes que la misión sindical ha sido bloqueada.

Silviano ha canjeado los intereses colectivos por intereses personales de una camarilla de 6 personas, incluso ordenó la exclusión de los integrantes sindicales que preguntaron acerca del reparto del bono de "no actuación".

Sin embargo, una representación, demanda legalidad respecto de quien debe sustituir al secretario general que se ausenta, exigiendo el cumplimiento de los estatutos sindicales, para evitar imposiciones por Silviano Cabrera.

La representación sindical convoca a la denuncia de la situación presentada, con objeto de enterar a todos los elementos del Sindicato Universitario de Académicos y comunidad universitaria del efecto que corresponde.

De la misma manera, demanda defender los derechos de los agremiados y no de unos cuantos, exige  transparencia y destino con el que se han utilizado los recursos sindicales, de evitar arreglos tras la puerta.

Asimismo, pide terminar la constante segregación de los derechos de los agremiados a cambio de beneficios personales y familiares de un grupúsculo que bajo amenazas, coacción e intimidación, ha hundido al SUA. Invitan a los miembros de ése sindicato a tomar parte activa en favor de la defensa de los intereses institucionales que motivaron la creación del más joven de los sindicatos, el Universitario de Académicos.

Exigen respeto a la normatividad que dio origen a SUA, demandan que se retomen los acuerdos que se han retrasado dos años desde que Silviano Cabrera intervino negociando los intereses sindicales por los personales.

Así también, demandan la rendición de cuentas de los $800,000.00 o lo que resulte en adición de las cuotas sindicales recibidas y apoyos económicos de la actual administración rectoría concedidos a éste sindicato.

Los trabajadores inconformes exigen, por tanto, la disposición inmediata de los fondos del "bono de no actuación" para su reparto y entrega inmediata a los trabajadores académicos de ése sindicato universitario.

Al mismo tiempo, piden respeto a las funciones de las carteras sindicales y que Silviano Cabrera Gómez retire sus intereses personales y separe sus gestiones personales de las colectivas sindicales para no dañar al SUA.

Detrás de la Noticia

Alfredo Martínez de Aguilar
alfredo_daguilar@hotmail.com
director@revista-mujeres.com
@efektoaguila

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