Cuando el destino nos alcanzó / En opinión de Ramón Zurita Sahagún

Redacción MXPolítico.- Las escenas actuales en la Ciudad de México nos hacen remontarnos a las vividas durante la epidemia de la influenza en 2009, aunque no son tan dramáticas, ni han generado decesos como aquella ocasión, sus consecuencias, a la larga, pueden ser similares.

Desde aquel año de la década pasada, no se presentaba una situación tan difícil como de los índices de contaminación del presente, los que son superiores a aquellos años difíciles (a mitad de la década) del gobierno de Miguel Ángel Mancera.

Y es que ahora el problema no se circunscribe a la CDMX como el sexenio pasado, aunque tampoco es nacional como lo fue la influenza, sino que rebasa el ámbito local y se traslada a Puebla, Toluca, Cuernavaca, Querétaro y llega hasta Pachuca y poblaciones circunvecinas de estas capitales estatales.

Se trata de la primera ocasión en que el problema de la calidad del aire es tomado en serio, como lo es, de gravedad, aunque las medidas no han sido las adecuadas, como antaño tampoco lo fueron.

Durante la época del gobierno de Mancera se insistió en desalentar el uso de los automotores, llegando a descansar en una sola semana hasta tres veces, pero ni así descendían los índices contaminantes.

En la actualidad las medidas alcanzan la suspensión de clases, hasta ahora, por tercer día consecutivo, aunque el problema no se ataca de raíz y son medidas paliativas solamente.

La contaminación no se terminará de tajo y solamente actuando con medidas profundas se podrán bajar los índices, ya que el fenómeno continuará presentándose e irá ampliando su radio de presencia.

Y es que las acciones, hasta ahora, son solamente de reacción y hasta que el problema ya es patente. La nata de la contaminación comenzó a esparcirse en la CDMX desde el pasado domingo era impresionante como desapareció la mayor parte de la ciudad en un radio de pocos kilómetros, aunque fue hasta el martes cuando se dictaron las primeras medidas de restricción.

El panorama de la CDMX es casi desolador, las calles lucen transitables para los vehículos que circulan, ya que la restricción del no circula y la ausencia de las aulas es lo que todo capitalino ansía.

Sin embargo, hay situaciones anómalas, donde nadie se decide a actuar, ya que al parejo de la contingencia ambiental, las manifestaciones no cesan y maestros y becarios aprovechan el tiempo para circular por las principales vías de la capital, provocando caos vial.

Y es que el supremo derecho a la manifestación de poco o muchos no se supedita al derecho de millones, los que tienen que padecerlos, sin que ellos cedan un mínimo de respeto.

La contingencia y el enrarecimiento del medio ambiente perjudican a todos, a los que se encuentran en estas zonas y a los que llegan de vacaciones o de paso. Los manifestantes también resienten los efectos de las partículas dañinas.

2.- No sin ciertas resistencias, pero los equipos de deportes profesionales tuvieron que atender la prohibición de realizar sus eventos en los lugares abiertos. Los futbolistas del equipo América tuvieron que salir de su estadio para jugar su partido y los beisbolistas de Diablos Rojos suspendieron sus encuentros.

 

Autor: Ramón Zurita Sahagún 

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