Terrorismo fiscal: El rostro de Buenrostro

05/06/2020 - 05:27

Empieza a descubrirse el rostro del ejecutor fiscal (SAT), maquillado con los polvos de una reforma penal reciente y que usa a conveniencia e indistintamente, un antifaz de legalidad y otro de revancha política. 

Redacción MX Político.- Es Raquel Buenrostro, el rostro de la conciencia del nuevo Andrés Manuel López Obrador vuelto autoridad; ese nuevo hombre de estado en que se ha convertido por obra y gracia del cargo que ahora le exige responsabilidades constitucionales pero, seguramente también, del nuevo líder al que el grupo de políticos y colaboradores que lo han rodeado siempre, le exigen ahora la reivindicación política y económica prometida, como peregrinos en un largo trayecto de 12 años… 12 años con sed de "justicia y gracia".

 

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Un grupo llegado al gobierno que minimiza, desdeña, niega y destruye todo vestigio de institucionalidad y de trabajo hecho por los anteriores burócratas, servidores públicos de carrera, técnicos y empleados en general, que ayudaron a construir el sector público de este país.

Quieren acabar con todo y con todos los que estaban. Nada sirve; nada que esté de pie inspira confianza. Vienen a reinventar el país en 6 años, aunque han declarado que durarán por lo menos 18. Mucho optimismo.

Sólo sus ideas y sus propuestas son funcionales y lo más cercano a la perfección. 

El México de antes del 1 de diciembre de 2018, debe sucumbir completo, sin miramientos ni consideraciones. Es parte de un plan cierto y cómodo de asimilar por parte de López Obrador, quien ha asumido ciegamente esas premisas de su equipo que lo asesora. Es la necesidad y necedad de encuadrar su apotegma extraído de los salmos bíblicos, que habla de los odres viejos y el vino nuevo. Porque a partir de su sexenio, es el Nuevo Testamento pues.

Y nada sirve, ni el sector público ni la clase empresarial. El nuevo gobierno inventará por decreto hasta el oficio de la libre empresa.

Ese es el rostro del equipo compacto de colaboradores de la "Cuarta Trasformación"; un rostro en el que figura el de Raquel Buenrostro, como una colaboradora cercana y artífice del plan de gobierno.

Pero paradójicamente, este Nuevo Testamento de Andrés Manuel, prioriza el "ojo por ojo, diente por diente". La revancha sin piedad, es el rostro del nuevo gobierno que él encabeza. Es el rostro de su ejecutor fiscal, el SAT y su titular. Raquel Buenrostro, la responsable de "desbarrancar políticamente a dos prominentes miembros del gabinete lopezobradorista como Carlos Urzúa de Hacienda y Germán Martínez Cázares, del IMSS.

El terrorismo fiscal, es el rostro de Buenrostro.

Es el rostro del Gobierno Federal al cobrar los impuestos. Un rostro que quizá cubra con el mínimo de cordialidad y urbanidad requerido, pero que en los hechos no es ni amable ni fraterno. Es el rostro de una ejecutora, que hace uso de los métodos más lesivos para la confianza en la inversión de los grandes capitales, pero también, es el rostro del terror fiscal en los medianos y pequeños contribuyentes.

 

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Respaldada por una reforma al Nuevo Código Penal que incluye la penalización del delito de evasión fiscal, aprobada en el primer semestre del 2019, Raquel Buenrostro y el SAT que encabeza, se han ido con todos los métodos -y los más deleznables- de la policía secreta que encabezó la "Guerra Sucia" en este país, contra los entonces clandestinos partidos políticos -en ciernes- de izquierda y los movimientos sociales.

Y aun cuando ya no vive Don Fernando Gutiérrez Barrios, Don Luis Echeverría no dispone de tiempo para el "coaching" político a la "Cuarta Transformación", -hasta donde se sabe- por su estado de salud y aun, cuando Manlio Fabio Beltrones está vivo, pero ausente para la 4T de brindar asesorías, Raquel Buenrostro se las ha ingeniado para aprender muy rápido las fórmulas más coercitivas y eficientes para obtener lo que quiere: el pago de los impuestos que se le adeudan al estado mexicano.

Un histórico acuerdo de Walmart de México por 370 millones de dólares (mdd) se produjo, al amagar a los directivos de la filial México-Centroamérica de posibles cargos penales por fraude fiscal, como parte de la ofensiva del gobierno mexicano contra las grandes empresas trasnacionales.

Así lo revela la revista Expansión, en su edición de este jueves.

La información revela que a principios de este año, funcionarios del SAT,  presentaron una denuncia penal ante la FGR, sobre la estrategia que la unidad mexicana de Walmart usó para minimizar sus ganancias por la venta en 2013 de una cadena de restaurantes, según tres personas familiarizadas con el asunto que solicitaron el anonimato, ya que los asuntos fiscales están protegidos por las leyes de privacidad.

Este acuerdo de pago logrado por los ejecutores del SAT, subalternos ahora de Raquel Buenrostro y anunciado el mes pasado, fue el más grande en la historia reciente, según media docena de expertos en impuestos, y marcó un momento decisivo en la batalla del presidente Andrés Manuel López Obrador para poner fin a la evasión fiscal generalizada en México desde que asumió el cargo a fines de 2018. También reduce la probabilidad de que el minorista más grande del mundo se enfrente a un mayor enjuiciamiento por cuestiones fiscales.

El acuerdo ha suscitado preocupación de directores financieros y auditores, que temen que el gobierno pueda usar las amenazas de enjuiciamiento y vergüenza pública contra ellos, y muchos se apresuran a resolver disputas fiscales, dijeron las personas.

Cabe resaltar que tan sólo unos días después de que se anunciara el acuerdo de Walmart, la embotelladora de Coca-Cola y la operadora de tiendas Fomento Económico Mexicano (Femsa), que se conocen comercialmente como la cadena de OXXO,  dijo que pagaría un acuerdo aún mayor de 8,800 millones de pesos (mdp) para evitar ir a la corte. Durante el fin de semana, López Obrador anunció también que International Business Machines (IBM) acordó pagar 669 millones de pesos.

El pago de Walmart equivale a poco más de 1% de los ingresos anuales de la compañía a 2019. El acuerdo de Femsa representa menos de 2% de sus ingresos de 2019.

 

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Pues si en el pasado remoto de finales del siglo 20, el viejo PRI-sistema en el gobierno operaba con fórmulas poco ortodoxas y éticas, rayando en la ilegalidad, el presente de Buenrostro al frente del SAT no anda muy lejos de aquel pasado, con sus formas de amagar con denuncias penales de fraude fiscal , a cambio de que se solvente la obligación.

Cuando un jefe político de la talla de Luis Echeverría como poderosísimo subsecretario de Gobernación (1958-64), como jefe de "El Pollo" Gutiérrez Barrios, titular de la Dirección Federal de Seguridad, tenían ante sí la encomienda de "arreglar" a algún político que se "ponía nervioso" porque demandaba una candidatura a un cargo importante, pero "no se le podía conceder" porque estaba ocupada, era muy sencillo: le ofrecían un atractivo par de opciones. 

La primera cosnsistía en persuadirlo de las bondades que tenía aceptar cualquier cosa que no fuera la candidatura  (o lo que estuviera demandando) y la otra, era que el sistema accediera a nominarlo al cargo que demandaba, sólo que con una orden de aprehensión aparejada con la nominación partidista o el nombramiento, por los delitos más disímbolos y absurdos que se pudiera imaginar, pero que obraban fehacientemente en el historial de la DFS, a cargo del Teniente Gutiérrez Barrios, el eficiente policía político del sistema.

 

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Así operan Buenrostro y el SAT ahora. Bonita forma de evolución política.

A cambio de pagar, se evita el estado la pena de demandarlo penalmente al contribuyente moroso, por el probable y agravado delito de defraudación fiscal. 

El rostro del SAT. El rostro de Buenrostro.

hch