Monreal legislador: Polvo de aquellos lodos

Una de las leyes del Universo es: Lo que tú avientes se te regresa


Redacción MX Político.- Un incidente reseñado por el periódico capitalino La Jornada, en su edición de fecha 31 de agosto de 1997, hace casi 22 años, da cuenta del desarrollo de la instalación "accidentada", por decirlo eufemísticamente, de la Mesa Directiva de aquella Sexagésima Legislatura de la Cámara de Diputados.

Significativa época de trabajo legislativo y de convivencia con el Poder Ejecutivo personificado en la humanidad de Ernesto Zedillo Ponce de León.

Tiempos de numerosos cambios; de una nueva correlación de fuerzas; nuevos vectores, nuevos sentidos y rumbos políticos; nuevas resultantes.

El Poder Legislativo de frente a su nueva realidad, con un PRI convertido en mayoría por primera vez quizá "insuficiente" para su dinámica habitual de años anteriores, donde avanzaba en sus propósitos sin contratiempo alguno. Pero con un Presidente de la República "cuestionadamente" priísta.

Los diputados de esa 60 Legislatura de los diferentes partidos ahí representados, asumían el riesgo o hasta atendían hipótesis alusivas a una probable disolución al Legislativo de parte del Ejecutivo. Había sucedido ya una especie de "golpe de mano" presidencial al inicio de la gestión presidencial, mediante la cual el titular del Ejecutivo disminuyó sensiblemente el número de Ministros de la Suprema Corte de Justicia y no pasó mayor cosa en el país.

Zedillo decía ser priísta, ....pero sus actos públicos y privados decían lo contrario.

La nota de las reporteras de La Jornada de aquella época, Georgina Saldierna y Elena Gallegos, nos remiten a un escenarios con actores ya conocidos por esta generación de lectores que no acaba de irse, compuesta de Baby-Booms, Equis y Millenials. 

Destacan en su composición de la pretendida Mesa Directiva de aquel cuerpo legislativo: El Presidente de la entonces Comisión de Gobernación y Puntos constitucionales y considerado "hombre fuerte de la Cámara", lo equivalente hoy al Presidente de la JUCOPO (Junta de Coordinación Política), que era el entonces priísta Arturo Núñez Jiménez, también líder de la bancada tricolor y hasta hace poco un muy señalado Gobernador perredista de Tabasco y hoy probable perseguido por la justicia de aquella entidad gobernado por Adán Augusto López Hernández. Figuraban como Vicecoordinadores de la bancada priísta los Diputados Enrique Jackson Ramírez y Fidel Herrera Beltrán.

Otros personajes investidos de legisladores eran los entonces perredistas Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Sandoval, el priísta Alfredo Phillips Olmedo y el muy joven Ricardo Monreal, entre otros.

 

 

Un pasaje de aparente vacío legal se presentó días previos a la instalación precisamente de la Mesa Directiva del primer año de la legislatura 60 de la Cámara de Diputados.

Los "buenos oficios legislativos" del legendario Diputado Muñoz Ledo, complicaron e hicieron ver sus suerte a los diputados del PRI de aquella época, que se enfrentaba por vez primera a haber perdido la capital del país y consecuentemente su nuevo órgano equiparable a su Poder Legislativo local del DF, la Asamblea de Representantes; pero además, un PRI que tenía que acostumbrarse a convivir y a compartir el poder con un nutrido grupo de Diputados provenientes de partidos de oposición, específicamente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), su enemigo declarado y acérrimo en la demarcación capitalina.

Cuando faltaba un día para el inicio legal y formal de los trabajos legislativos y su consecuente instalación del órgano de gobierno llamado Mesa Directiva, el 31 de agosto, a unas horas del Primero de Septiembre, el "Día del Presidente" de ese 1997; el día famoso y largamente esperado por la clase política que marcaba el calendario oficioso como el inicio del "lapso hábil para la grilla", para "moverse", para buscar el hueso o para buscar simplemente chamba; para ser visto; o para esconderse. En ese fatídico 31 de agosto por la noche, se reitera, Porfirio Muñoz Ledo les construyó una especie de asonada con 261 legisladores opositores al PRI, que tenía sólo 239 integrantes, por lo que no podía constituir mayoría y no podía imponerse -sino a través de la negociación política- con las otras fracciones partidistas ahí representadas: PRD, PAN, PT y PVEM.

Una nueva circunstancia; un nuevo lenguaje qué emplear de parte de los políticos priístas investidos de Diputados federales esta vez.

Declaraciones periodísticas iban y venían; berrinches, corajes; todos con un denominador común alrededor de Muñoz Ledo a quien le atribuían su protagonismo y su odio hacia el PRI; su afán de venganza.

El caso es que se llegó la noche y se estuvo a punto de no tener nombrada la Mesa de dirección que dirigiría legalmente los trabajos a la mañana siguiente. Peligro de un vacío legal y constitucional. Ni a qué iba Zedillo al Palacio de San lázaro a la mañana siguiente; porque ese era uno de los pretextos formales para la asistencia del Presidente de la República: El inicio de "los trabajos" de la Legislatura. No había punto de regreso. No había pues negociación de Porfirio con el PRI. Quería imponer "a punta de votos" su propia Mesa Directiva. El PRI representado por Arturo Núñez no lo permitía.

Al final, un grupo de 20 negociadores, 20 Diputados federales de esa legislatura y enviados por Arturo Núñez a dialogar con el bloque opositor -y mayoritario-, que habrían estado cabildeando desde 48 horas antes con todas las fracciones opositoras, logró llegar a un acuerdo parcialmente satisfactorio para las partes, pero al final acuerdo. La Mesa se instaló y el Congreso sesionó al día siguiente para instalar el período. Quien iba al frente de aquella negociación de los 2o enviados era el Diputado por Zacatecas, que a la vuelta de un años sería Gobernador de su entidad por el PRI, Ricardo Monreal Ávila.

Tuvo que enfrascarse aquel Ricardo Monreal joven, en una negociación densa, de "gente grande", con el mismísimo Diputado Porfirio Muñoz Ledo, quien es por cierto mentor y padrino del Senador Martí Batres, con quien el ahora Senador morenista Ricardo Monreal Ávila sostiene en estos días una sensible diferencia por las formalidades para renovar la Mesa Directiva del Senado.

 

 

Las vueltas que da la vida.

El asunto de la intransigencia por retener una Mesa Directiva lo persigue a Monreal Ávila. Desde aquel lejano 1997.

Son pues al final, ....polvos de aquellos lodos.

hch  

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