El lado B de Grupo Televisa aceptado por la 4 T

El principio de la dualidad está presente también en el ámbito de la administración de los grandes corporativos

 

Redacción MX Político.- El principio de la dualidad, de los “polos opuestos” complementarios, derivado de principios de la sabiduría acumulada por el hombre de todos los tiempos, provenga de la raíz mongólica, africana, indoeuropea o mesoamericana, siempre explica por medio de los contrastes un fenómeno social o natural.

El “Ying” y el “Yang” de los mongoles y la dialéctica de los griegos (europeos), resalta la presunción del hombre, de que para la consumación de todo  evento se requiere un vector de fuerzas  opuestas, por muy básico que este sea (de dos fuerzas encontradas).

Dos fuerzas o dos impulsos en sentido distinto o divergente, que produzcan una fuerza resultante.

La integración de los grandes consorcios empresariales y los grandes movimientos sociales y políticos, vueltos institutos o partidos,  implican la existencia de dos o más grupos, de dos o más ideas, de dos o más fuerzas, que aun divergentes o distintas, se conjugan para buscar un equilibrio o un punto óptimo.

 

En el caso de Grupo Televisa, el gigante mexicano de la comunicación en español, ha quedado evidenciado que existen por lo menos un lado A y un lado B para la negociación y la búsqueda del interés comercial.

 

El primer lado lo representa al grupo accionista mayoritario y que resguarda la línea dinástica en la sucesión por el control y la propiedad del grupo: Emilio Azcárraga Jean.El otro lado, el lado B, es el lado que aunque accionista minoritario, ha resultado útil para la negociación política (o con el poder público formal) en los últimos días; representado por los hermanos Gómez González, hijos del desaparecido Bernardo Gómez Senior, principal colaborador de Emilio Azcárraga Milmo (+).

Los hermanos Arely, Leopoldo y Bernardo Gómez González, están estratégicamente ubicados en diferentes posiciones del corporativo televisivo y del poder público; Arely fue integrante del gabinete del priísta Enrique Peña Nieto; Leopoldo es el Vicepresidente de Noticieros Televisa; y Bernardo, es el cerebro de la operación Back to the future.

Está suficientemente acreditado que la estrepitosa derrota del PRI sempiterno aliado de Televisa, del año 2018; y la consecuente llegada de Andrés Manuel López Obrador, con quien nunca hubo una buena relación, hasta antes del primero de julio del año pasado, representó la cancelación de su propio futuro.

Grupo Televisa, por su raquítico desempeño financiero de los últimos años; la indiscutible competencia que tiene cada día que pasa la televisión abierta, en contenidos y alcance tecnológico, con el surgimiento consecuente de nuevos núcleos empresariales; y la poderosa tercera razón: algo a lo que no estaba acostumbrado Televisa, estar fuera del “afecto” y los beneficios que implicaba la relación con el gobierno en turno, lo cual implica publicidad abundante y segura y hasta beneficios  de carácter fiscal.

 

La Televisa ganadora y segura, es en adelante, por razón de la coyuntura política, una que no termina de hacer su propio control de daños y se muestra insegura y acalambrada ante la nueva realidad a la que enfrenta después de julio de 2018. No proyecta inversiones y por el contrario, hay un proceso de recorte impresionante.

 

A partir de ese primero de julio del año pasado, entró en operación en el consorcio una especie de Plan B, encabezado por Bernardo, uno de los hermanos Gómez González quien, en compañía de Alfonso de Angoitia, otro vicepresidente de Televisa, emprenden la única forma de asegurarle a Televisa su retorno al futuro; de volverla a hacer una empresa vigente, con capacidad de competir.

 

Bernardo Gómez cabildeó lo suficiente, tejió las redes necesarias, para acercarse a López Obrador y su reducido grupo de asesores en materia de imagen y difusión y ante el asombro de muchos, lo logró.

 

Aquella noche calurosa y efusiva del 1ro de Julio del 18, en uno de los salones de negocios del Hotel Hilton de la Ciudad de México,  Gómez González se sentó junto a Ricardo Salinas Pliego, dueño de la televisora competidora natural de Televisa y quien sí formó parte del proyecto de López Obrador desde antes de su campaña.

 

Ahí hizo la “hombrada” de establecer un primer contacto formal con el Presidente electo de facto y su grupo, bajo el pretexto de haberle conseguido un encuentro en su propia residencia (de Bernardo Gómez) con el ya célebre Jared Kushner, yerno y cercano asesor del presidente americano Donald Trump. Atrás de esa “carambola de tres bandas” estuvo Luis Videgaray, el exsecretario de Hacienda de Peña Nieto. El encuentro se verificó y fue enel mes de Marzo pasado en calidad de cena y en esta, se selló el pacto o alianza de colaboración del nuevo gobierno mexicano con Grupo Televisa.

 

 

Lo que motiva a deducir que cualquier acción punitiva contra el propio Videgaray y/o contra Peña Nieto, fue disuelta y negociada esa noche de Marzo en la casa de Gómez González. Ahí también pudieron haberse efectuado algunos otros acuerdos al calor de los whiskies y jaiboles, o quizá de las aguas frescas, para el caso del Señor Presidente que así lo prefiere.

 

Esa misma noche pudo haber sido echada “la suerte” del periodista Carlos Loret de Mola.

 

 

Loret de Mola, el economista egresado del ITAM hecho periodista por razón genética y que entregó 18 años de su vida al corporativo de comunicación más grande de Iberoamérica (Televisa) y que fue parco en sus críticas a la Cuarta Transformación y a Andrés Manuel López Obrador, durante el desempeño de su oficio en programación de la misma. Que en sus columnas y trabajos radiofónicos sí asumió una postura más radical, pero no en los programas de Televisa.

Aquella noche se decidió pues seguramente su destino inmediato.

 

La noche pues, en que salió a relucir el verdadero lado B de Televisa, encabezado por Bernardo Gómez; del que poco se conocía; el lado que está apto para negociar con un gobierno de izquierda; el lado de la moneda que sí aceptó la 4 T una fría noche de marzo y que por lo pronto, le devolvió el futuro a Televisa.

 

 

hch

 

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