La ciencia, la oportunidad de AMLO para hacer crecer a México

México está lejos de la meta (por ley) de invertir el 1% del PIB en el sector y está cada vez más rezagado de los países líderes del mundo

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- El Proyecto de Nación del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, traza cuatro ejes para hacer crecer a México, entre ellos se encuentra el tema de Ciencia, donde plantea un país que apuesta a crecer a través del conocimiento, la ciencia y la tecnología, con una clara brújula moral. 

Pero ¿cómo se encuentra el país en esta materia y qué propone AMLO?

De acuerdo con diversos estudios realizados por el Foro Económico Mundial, nuestro país se encuentra en la posición global número 76 de mejor aprovechamiento tecnológico, una posición a mitad de la tabla.

México necesita encontrar su propio modelo de desarrollo y entender, finalmente, que si deseamos ser una economía relevante en el mundo, debemos enfocar nuestros esfuerzos al desarrollo tecnológico y científico, consideró Fernando Thompson, Director General de Tecnologías de la Información de la UDLAP. 

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Por lo que es necesario incrementar el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) invertido en investigación y desarrollo, pues mientras Corea Del Sur gasta el 4.5% de su PIB en la investigación y desarrollo, México tan solo invierte 0.5%. 

El país genera muy pocas patentes y los grandes desarrollos tecnológicos mexicanos, encuentran apoyo fuera de México por lo que debe invertir más en este rubro. 

Además se requiere de estrategias sobre las tendencias tecnológicas; China, Francia, Canadá e India  son ejemplos de países con una estrategia pues decidieron apostarle a la inteligencia artificial. 

De igual manera se necesita un mayor impulso de las startups, para que los jóvenes empresarios generen nuevos modelos económicos. 

En México no hay fondos suficientes para la investigación. No hay inversión suficiente de las empresas. No hay nuevas plazas en la academia ni muchas oportunidades fuera de ella. Y, a pesar de que se anunció que se destinará en 2018 un presupuesto mayor que el de este año, el avance se verá borrado por la inflación. 

México, además, está lejos de la meta (por ley) de invertir el 1% del PIB en el sector y está cada vez más rezagado de los países líderes del mundo, que gastan en promedio casi cinco veces más en ciencia y tecnología, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 

México debía estar gastando este año el 0,89% del PIB, pero apenas llegó al 0,54%, según estimados oficiales. "Es una oportunidad desperdiciada, el financiamiento para el sector en el actual sexenio ha sido motivo de un gran desencanto", lamenta Juan Pedro Laclette, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

 

El 2017 fue un año pavoroso para la ciencia en México. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la principal institución en la materia en el país, perdió alrededor de una cuarta parte de su presupuesto en tan solo un año. Si los montos se convierten en dólares, el Conacyt ejerció este año 1.000 millones menos que en 2014. "Ningún político negaría la importancia del conocimiento para el desarrollo del país, es incontrovertible", apunta Laclette. 

"En el discurso todos se dicen convencidos, luego la realidad es otra", agrega el expresidente de la Asociación Mexicana de Ciencias. En 2018, el Conacyt tendrá un presupuesto similar al de 2017, según lo que aprobó el Congreso el pasado 9 de noviembre. "Al Gobierno simplemente no le interesa", sentencia Guadalupe Ortega Pierres, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), y remata: "Estamos mal, en estado crítico y seguimos empeorando".

Pero esto podría cambiar, pues de acuerdo con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, durante su sexenio el presupuesto al Conacyt será mayor y buscará darle un mayor impulso. 

La persona encargada de dirigir el Consejo Nacional será Elena Álvarez-Buylla,  investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2017.

La científica plantea solicitar “de manera firme” ante las instancias presupuestales del Estado el cumplimiento del compromiso legal de asignación del 1% del PIB al presupuesto a Ciencia y Tecnología. También apunta a la reorientación del presupuesto asignado al Conacyt para el fortalecimiento a la ciencia básica; independencia administrativa: “Consideramos fundamental que los recursos se asignen directamente al Conacyt, sin tutelaje directo desde la Secretaría de Hacienda, para optimizar la simplificación administrativa”.

También propone la integración de un Padrón de Filántropos Nacionales e Internacionales “dispuestos a contribuir en proyectos particulares con la garantía de que sus aportaciones serán ejercidas con los mismos criterios de la nueva gestión del Conacyt”. Por otra parte, el documento establece que se llevará a cabo un diagnóstico de los aportes verificables que el Conacyt ha destinado a empresas a partir de 2012, y también de las patentes e innovaciones que han tenido éxito y si su destino ha sido nacional o internacional. 

 

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“También se hará un diagnóstico de las aportaciones y líneas de investigación científica con potencial de proveer innovaciones y eventuales desarrollos tecnológicos”. Con base en estos análisis se promoverá que las industrias interesadas en desarrollarse a partir de la incorporación de alguna de las innovaciones aporten a su desarrollo, comercialización e implementación dentro de las mismas, añade.

“No se destinarán recursos públicos monetarios a empresas, sino más bien se fomentará que éstas contribuyan al desarrollo tecnológico en México con aportaciones a fondo perdido o perspectivas de ganancias”.

Además dentro del plan de descentralización del Gobierno Federal de la Ciudad de México, se encuentra que el Conacyt se concentraría, en el próximo gobierno en La Paz, Baja California Sur. 

vsv

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