Los influencers de la nicotina recurren a los dispositivos; así enganchan las tabacaleras a los jóvenes

02/06/2020 - 11:00

Redacción MX Político.- Es 13 de mayo de 2019, y en Facebook aparece un llamativo video. Música electrónica de fondo. Un aparato azul metálico —parecido a una USB larga— sale entre las sombras; pero unas grandes letras te avisan que saca vapor y que tiene sabores. Entonces descartas que sea la última novedad de Apple o de Samsung, aunque la estética sea muy parecida.

Después de un minuto de publicidad, descubres que lo que te quieren vender es un aparato llamado Vype, un vaporizador de la tabacalera British American Tobacco (BAT).

En el video en el que se promociona su llegada a México se dice que este dispositivo es “el más poderoso y más satisfactorio”, y a Jessica, de 20 años de edad, le llamó la atención de inmediato; por eso fue una de las primeras personas en preguntar por el precio (499 pesos). De inmediato le respondieron y le recomendaron visitar la tienda en línea. Luego de algunos días, ella lo compró.

“Yo ya había probado un vaporizador con nicsalt (sales de nicotina) y los e-liquids (líquido de sabores), pero este modelo me llamó la atención, estaba muy padre y quería invertir en algo que me durara”, nos cuenta.

Sharon, otra joven también preguntó en la fanpage de Vype si había alguna sucursal en Guadalajara, Jalisco. Le dijeron que sí y le dieron el detalle de las plazas comerciales, difundió Apro.

Al igual que Vype, existe otro dispositivo en México que cinco meses después lanzó la otra gran empresa tabacalera. Se trata de un aparato, también de estética moderna, llamado iQOS, de Philip Morris International (PMI), el cual, según su publicidad, sirve para fumar tabaco calentado. La empresa presume que no genera humo, ni incomodidad; y que es una alternativa al cigarro tradicional.

Ambas multinacionales indican que sus nuevas tecnologías son de “riesgo reducido”, aunque este término ha sido señalado por organizaciones civiles como engañoso.

Las tabacaleras también aseguran que estos dispositivos son 95% menos dañinos que el cigarro, y para sustentarlo citan un "artículo científico" que el Instituto Nacional de Salud Pública ya se encargó de desacreditar.

Esta dependencia encontró que la metodología que se usó para el “análisis” no fue la adecuada, pues incluía 9 criterios “sociales” (de 14), y no médicos, tales como crimen, pérdida de relaciones y adversidades familiares, entre otros, para llegar a la conclusión de que era menos dañino.

Además, tres de los 12 científicos que participaron habían trabajado para la industria del tabaco, lo cual apunta a un conflicto de interés.

Una investigación periodística realizada por Ethos Laboratorio de Políticas Públicas revela que estos dos gigantes transnacionales han usado un discurso artificioso con el objetivo de renormalizar el consumo de nicotina y el hábito de fumar entre los jóvenes, y así engancharlos a estos nuevos aparatos a través de un poderoso marketing de publicidad encubierta de la mano de famosos —con hashtags, retos virales e influencers—.

Todo ello ha sido posible debido a los huecos legales y omisiones de las autoridades mexicanas, ya que se violan los convenios internacionales para la regulación del tabaco, advierten expertos.

Los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales Federales han advertido que muchos jóvenes que prueban por primera vez estos aparatos para el suministro de nicotina pueden experimentar adicción a esta sustancia, e inclusive migrar al cigarrillo convencional.

Javier Zúñiga, abogado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y con una maestría en Global Health Law por la Universidad de Georgetown en Estados Unidos, ha analizado durante casi una década la operación de las tabacaleras, y explica que estas campañas publicitarias entran en una zona gris del derecho, puesto que no existe una ley específica para su regulación.

“No hay una ley para este tipo de publicidad; sin embargo, tenemos otro tipo de marco regulatorio, que se ha emitido desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que al haber resuelto casos de vaporizadores y cigarros electrónicos creó un criterio que bien puede ser utilizado por las autoridades, que es que estos sistemas tienen que cumplir con la Ley General para el Control del Tabaco, la cual establece claramente una prohibición casi absoluta de esta publicidad.

“De hecho, sólo tiene tres excepciones: revista para adultos, correo postal y establecimientos (también para adultos). Entonces la publicidad para estos dispositivos debe estar prohibida, y las autoridades podrían utilizar estos precedentes y sentencias”, explica Zúñiga en entrevista.

 

jvg