Fiesta del Libro y la Rosa no sólo vende libros, es una convivencia literaria: Rosa Beltrán

México / Redacción MX Político. - La Fiesta del Libro y la Rosa, que organiza la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es única en su género porque no se trata sólo de venta de libros, sino de la convivencia de la literatura y las otras artes con el público, indicó la directora de Literatura de la máxima casa de estudios, Rosa Beltrán.

 

 

De acuerdo con Notimex, la también escritora comentó que en la 11 edición de esa actividad se reflexionará sobre la memoria, la publicidad política, la importancia de la crónica, el periodismo literario y la no ficción. "Se trata de una fiesta que nos invita a reflexionar, cosa que es la misión de la Universidad, sobre el momento que estamos viviendo, desde la literatura y a partir de ella", apuntó.

Recordó que, desde hace 11 años del inicio de la fiesta, fue una enorme cantidad de público. En 2017 asistieron unas 30 mil personas al encuentro, cifra que en 2018 subió a 32 mil y "suponemos que este año se rebase esa cantidad, por los conciertos que vamos a tener, la exposición de Lego y habrá 440 sellos editoriales".

 

 

Por ello "decidimos que no sólo debería estar en el sur, sino que era importante extendernos; primero a otras zonas de la Ciudad de México y luego a otras sedes fuera de la capital del país. La Fiesta del Libro y la Rosa tendrá lugar en 15 sedes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Ciudad de México, así como en León, Morelia, Mérida y Juriquilla.

Generalmente la fiesta era celebraba el 23 de abril, pero cambió de fecha porque este año se cruzó la Semana de Pascua y el mayor afluente consiste en estudiantes universitarios, por lo que se decidió hacerla los días 3, 4 y 5 de mayo. Habrá más de 300 actividades de música, danza, teatro, cine y literatura y venderán libros a costos muy bajos, desde los 20 pesos. 

 

 

Sobre el motivo por el que decidieron enfocar la Fiesta del Libro en temas como el de equidad de género y el periodismo lo atribuyó a que "cuando uno va a una librería se da cuenta de cómo van cambiando los intereses, lo que se escribe hoy no es lo mismo que se escribía hace 10 años".

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