Fallida, la estrategia de teleaprendizaje

10/08/2020 - 07:00

Redacción, MX Político.- “La pandemia no permite muchas opciones”, justificó el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, al explicar lo que llamó “una idea totalmente novedosa” que lanzó el presidente Andrés Manuel López Obrador para el regreso a clases: ampliar el número de canales para transmitir los contenidos por televisión y radio, y entregar cuadernillos para quienes no tengan acceso.

 

Los especialistas califican la estrategia de limitada, carente de imaginación y con desconocimiento sobre la forma en que aprenden hoy los niños, adolescentes y jóvenes.

 

“Esta estrategia es el mínimo común denominador para todos. Refleja el menor esfuerzo por parte de la Secretaría de Educación Pública, que dijo: ponte los contenidos, súbelos y transmítelos, y yo ya cumplí. Una solución al menor costo y con el menor esfuerzo, que no está pensando en lo que los alumnos necesitan”, señala en entrevista Miguel Székely, director del Centro de Estudios Educativos y Sociales.

 

Adicionalmente, dice, esta decisión ignora la evidencia científica y la investigación educativa. Tampoco se presentan datos que demuestren si esto funciona bien o cómo funcionó en la primera temporada; pero se anuncia como una idea de éxito, sin ningún sustento, y se confunde la austeridad con el suicidio presupuestal.

 

La estrategia Aprende en Casa II costará 15 pesos más IVA por alumno, según la SEP, para los 30 millones de estudiantes de educación básica y media superior. Pero incluye sólo media hora de programación diaria en Televisa y TV Azteca para niños de educación inicial, que van de cero a tres años, y que hasta el año pasado eran poco más de 267 mil inscritos.

 

Es una estrategia que hasta el momento no toma en cuenta a los 624 mil estudiantes con diferentes tipos de discapacidad, pues sólo se anunció que los programas de televisión contarán con traductor de señas y la SEP distribuirá, como cada año lo hace, los libros de macrotipos para quienes tienen distintos grados de debilidad visual. Para el resto, nada.

 

Tampoco atiende la diversidad de los bachilleratos federales y estatales en los que estudian 3 millones 500 mil estudiantes pues, de acuerdo con el subsecretario de Educación Media Superior, Juan Pablo Arroyo, habrá programas sólo de las cuatro áreas transversales del conocimiento de este nivel educativo.

 

“Es una estrategia que se presta para simular que estás haciendo bien las cosas porque llegas a muchas personas. Crea la idea de éxito, pero es incluso una estrategia que carece de creatividad y recursos”, señala Székely.

 

María Elena Ortega, de la Red de Mujeres Unidas por la Educación, doctora en educación por la Universidad de Harvard, asegura a Proceso que la estrategia tampoco plantea cuál será el papel de los maestros, su mediación, pero además “asume que todos los estudiantes son iguales, que tienen las mismas necesidades de aprendizaje y que aprenden igual, y no necesariamente… puede ser que los de una escuela vayan más avanzados, pero dentro de un salón hay variaciones”.

 

Por ejemplo, explica que hay alumnos de tercer grado que no han aprendido a leer, pero el programa les pide hacer cosas que no pueden hacer y les causan frustración.

 

La investigadora Ana Razo, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, sostiene en entrevista que la estrategia no toma en cuenta a las mujeres, o, como lo describe, carece de perspectiva de género, pues el cierre de las escuelas afectará más a las jóvenes estudiantes, cuyas familias optan por encargarles el cuidado de los hermanos más pequeños o el trabajo doméstico.

 

Ver televisión no es aprender

 

La SEP asegura que Aprende en Casa II llegará a 94% de los hogares mexicanos y al 6% restante se les entregarán cuadernillos para que estudien en casa.

 

Sin embargo no todas las televisiones son digitales: 17.2% de los hogares mexicanos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, sólo tiene televisión analógica, es decir 5.7 millones. De ellos, 4.2 millones viven en zonas urbanas.

 

La idea de la SEP es que a partir del 24 de agosto se inicie el ciclo escolar y se cumpla con el programa de estudios a la letra, al cual se le agregaron dos asignaturas nuevas: Vida Saludable, para que los estudiantes de primaria y secundaria aprendan asuntos relacionados con la nutrición, el cuidado de la salud y la activación física; y la asignatura de Formación Cívica y Ética para primero y segundo grado de primaria.

 

Las clases serán de lunes a viernes. La programación se llama “Aprender a amar a México”. Televisa transmitirá las clases para educación inicial, preescolar y de primero a tercero de primaria; TV Azteca se encargará de educación inicial y de cuarto a sexto de primaria; Milenio transmitirá los tres grados de secundaria, y Grupo Imagen, tercero de secundaria y el bachillerato.

 

La barra de programación tiene horarios de lunes a viernes de las 08:00 a la 18:30 horas y cuenta con un programa de una hora –de las 14:00 a las 15:00 horas– denominado “Aprendiendo a amar a México”, del que hasta el momento se desconocen sus contenidos.

 

“Está probado y superado que en el esquema de comunicación unidireccional, donde hay un emisor que emite un mensaje y un niño sentado que escucha y lo recibe, no hay ninguna posibilidad de que haya algún aprendizaje. Todas las teorías pedagógicas de los últimos 50 años demuestran que es necesario que haya una interacción entre el emisor y el receptor, por eso el maestro es tan importante.

 

“Que los niños y las niñas estén sentados frente al televisor por horas, no significa que están aprendiendo ni que están incorporando nuevo conocimiento”, dice a la reportera Leslie Serna, investigadora de Valora Consultoría.

 

La estrategia fue la solución más fácil planteada por la SEP, cuando pudieron pensar en otras que a la larga beneficien al país y a la generación que está en las escuelas, como lanzar la campaña de lectura más grande de la historia, apunta.

 

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