El mundo estará libre de armas químicas en una década, calcula experto

NoticiasMX.- Para liberar al mundo de las armas químicas se requiere cuando mucho de una década, consideró el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Ángel Sierra Rodríguez, y añadió que se han gastado miles de millones de dólares para destruir esa amenaza.

El director del Departamento de Química Orgánica de esa casa de estudios, señaló que en este momento la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ha conseguido destruir casi todo el armamento químico del mundo.

Entrevistado en el marco del Coloquio Internacional "El papel de la química en la sociedad y la ingeniería", con motivo del Año Internacional de la Tabla Periódica, en la Universidad Anáhuac México, explicó que lo que ocurre es que todavía hay cuatro países que no han firmado la convención.

Se trata de Egipto, Israel, Corea del Norte y Sudán del Sur, en algunos de ellos ya se ha avanzado en el proceso, dijo.

"Otro problema es lo que queda fuera de la convención o los posibles incumplimientos, por ejemplo lo que se vive en Siria, donde estas armas se usan sin que se sepa quién; unos dicen que el gobierno, otros que la insurgencia o que facciones externas, y está el terrorismo químico, que es un gran problema".

Sierra Rodríguez consideró muy difícil que ocurra un intercambio químico en una guerra; “yo creo que eso no va a ocurrir, lo que sí va a ocurrir es terrorismo, sí o sí. “Desgraciadamente, lo que ya ha ocurrido es que un país utilice armamento químico contra su población”.

El académico español expuso que “hay que tener en cuenta que hacer armas químicas es muy sencillo, a un nivel elemental es relativamente sencillo. Más sofisticado, claro que es más difícil”.

Expuso que el problema es que las armas químicas son la bomba atómica de los pobres. Entonces, si alguien pone un explosivo y mata a 100 personas causa pánico, pero si pone un arma química y mata a 10 causa mucho más pánico.

"La muerte es la misma, pero las armas químicas nos aterran a todos porque matan sin hacer daño. En un ataque con un agente nervioso nos quedaríamos todos dormidos y muertos. Puede causar bajas, pero no destruye edificios ni instalaciones. Cuando echamos insecticida y vemos caer las moscas, pues es exactamente lo mismo".

Dijo que en este momento no se están haciendo armas químicas. El problema es que se hace investigación química por sí misma, que luego genera conocimiento y nuevas armas, pero no porque se busque crearlas.

"Un insecticida puede ser un arma química. Evidentemente no los que usamos, pero una variación estructural puede derivar en ello. Eso pasó con el descubrimiento del gas sarín, que nadie buscaba, lo que se pretendía era crear insecticidas.

"La química siempre es dual, puede servir para el bien o para el mal. Eso ocurre  con todo el conocimiento. Si uno tiene un cuchillo puede utilizarlo para cortar patatas pero también puede matar al de enfrente", explicó.

Dijo que el momento más álgido para las armas químicas fue la Guerra Fría. A partir de los años 40 del siglo XX se apilaron cantidades ingentes de municiones y eso es un verdadero problema, porque preparar un kilo de sarín es muy barato y destruirlo es extremadamente caro.

"La Guerra Fría dejó un remanente de armamento químico masivo que ha costado miles de millones de dólares destruir".

Expuso que en la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron mucho las armas químicas, pero prácticamente no se usaron, lo que no impidió que se amontonaran grandes cantidades de municiones que contenían mostaza, mostazas nitrogenadas y algunos gases nerviosos.

Reiteró que en la destrucción de armamento químico se han usado miles de millones de dólares, algo que no ocurre con el biológico o nuclear.

"La química hace mucho más por la sociedad que estas armas, sin ella no podríamos vivir. Un ejemplo sencillo es levantarse y ducharse por la mañana, usar desodorante, beber agua con cierta confianza porque está limpia o vestirse, desayunar. Todo lleva química y la vida que tenemos ahora no existiría sin ella", concluyó.

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